El club de los rectores y la política local: una réplica a A. Mayol
Señor Director:
En una reciente columna, Alberto Mayol hizo referencia a la elección de rector de la Universidad de Santiago, manifestando en ella su intención de voto. En paralelo, Mayol se encarga de ningunear al resto de los candidatos, afirmando que estos no tienen ni “el peso y la estatura” para “enfrentar al Gobierno de Sebastián Piñera”. Esta afirmación temeraria supone que la primera responsabilidad de un rector consiste en enfrentar al Gobierno, dejando solo en un segundo plano la búsqueda de una mejor gestión para su propia Universidad.
Como académico, me siento profundamente comprometido con el destino de la Universidad, por lo que las palabras del colega me incomodan profundamente. Formé parte de la creación de la Escuela de Arquitectura y posteriormente fui su Director. A nivel universitario, me desempeñe como Director de Docencia y Educación Continua de la Universidad. Presidí la organización del Claustro de 1996 y también fui Presidente y Secretario de la Asociación de Académicos. Basado en esa experiencia, me surgen legítimas preguntas frente a la posición que asume ahora el profesor Mayol, a sabiendas de que este declara tener su domicilio y corazón en la izquierda.
No obstante, su actitud ha sido hasta ahora de total indiferencia respecto a lo que realmente sucede en la Universidad a nivel local. Por ejemplo, cabe preguntarse cuál era su opinión en el año 2012, cuando de manera arbitraria y teniendo como solo respaldo el DFL N°149 (heredado de Pinochet), el actual rector exoneró a 84 académicos. O cuál es su opinión frente al retraso agudo en las obras urgentes de construcción, o frente a las múltiples “observaciones” que la Contraloría General de la República ha expresado respecto al manejo de la Universidad. También sería de interés saber qué opina el colega respecto a la sanción que afecta a nuestro actual rector, por infracción a la ley de transparencia, o respecto a la promesa incumplida de mayor democratización al interior de la Universidad. En efecto, desde el retorno a la democracia, la comunidad Universitaria de la Usach, impulsada fuertemente por los estudiantes, ha estado bregando por terminar con el DFL N°149: En su primera elección, el actual rector prometió cambiar en seis meses esta normativa, así como también no postularse a una reelección. También sería interesante saber porque Mayol no levantó la voz recientemente frente a la represión policial al interior de la Universidad, la cual sucedió mientras las autoridades autorizaron el ingreso a Carabineros. Parece ser que todos estos temas no ameritan mayor interés para el colega, pues son intrascendentes frente a los desafíos que supone la (verdadera) política universitaria.
Descalificar a alrededor de 700 académicos que, según los estatutos vigentes, pueden postular legítimamente a ser rector, no me parece una actitud constructiva. Sugerir que estos no son competentes para el cargo o desconocer totalmente las demandas históricas de la Usach, supone desconocer el proceso que ha vivido la comunidad universitaria, a nivel triestamental, durante las últimas tres décadas.
Nuestra universidad, tiene muy bellos desafíos por delante. Las elecciones de rector deben ser un momento para discutir ese futuro con alturas de miras, respetando los puntos de vista de los otros y reconociendo su valor y legitimidad para participar del debate. De lo contrario, corremos el riesgo de perennizar prácticas anquilosadas, que nos impiden consolidar nuestro proyecto universitario. En ese sentido, invito a Mayol a interesarse mucho más por esta área chica de “lo local”, pues la política también se construye desde abajo. Hoy en día somos cada día más lo que pensamos que los cambios son buenos, creemos que la democracia y la participación le hacen bien a la Universidad y al País.
Rodolfo Jiménez Cavieres
Arquitecto
Académico Escuela de Arquitectura
Universidad de Santiago de Chile