Visas que discriminan
Señor Director:
A propósito de las medidas anunciadas para regular la migración en Chile, la visa consular para personas haitianas es una medida racista y discriminadora que podría estar destinada a fracasar, pues ignora la realidad de los migrantes que han llegado a nuestro país. Pretender que con políticas migratorias basadas en restricciones severas van a existir menos personas en situación irregular o menos migrantes afro descendientes, no sólo es una ingenuidad (ya se intentó en 2013, con la comunidad dominicana), sino derechamente un error.
Con las medidas anunciadas, quizá disminuyan los casos de quienes vienen como turistas y luego extienden su estadía, pero esto podría fomentar redes de contrabando y tráfico de migrantes para entrar por pasos no habilitados, justamente lo que esta administración dice querer evitar.
La búsqueda de una mejor calidad de vida es el principal motivo para quienes deciden venir a Chile, incluso enfrentando condiciones adversas. Un ser humano es capaz de hacer todo por progresar y proteger su familia. Estoy segura de que lo mismo haría cualquier chileno o chilena si se viera expuesto a condiciones de vida paupérrimas y le dijeran que hay otro país donde podría estar mejor y seguro.
Estas motivaciones, las de surgir y salir adelante, son más fuertes y humanas que cualquier política migratoria con enfoque de seguridad que se le pueda ocurrir a cualquier Gobierno. Por ejemplo, en Estados Unidos no han dejado de existir personas indocumentadas, a pesar de las estrictas políticas migratorias impuestas por el presidente Trump. Nuestra labor, entonces, debe ser el promover normativas de recibimiento y protección a quienes hoy más lo necesitan, y abrazar no solamente al que reconocemos como “extranjero” (europeos, norteamericanos), sino al que le decimos “migrante”: personas haitianas, dominicanas, colombianas, peruanas y venezolanas. Por lo mismo, quisiera finalizar planteando: ¿hasta cuándo haremos esta diferencia entre personas que llegan a nuestro país, dividiéndolas en personas de primera y segunda clase? ¿Nos olvidamos que todos y todas conformamos una misma comunidad, la humana?
Imahue Muñoz Carrasco, activista de Amnistía Internacional