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En el Día del Trabajo, aboguemos por los inactivos

por 1 mayo, 2019

En el Día del Trabajo, aboguemos por los inactivos
El empleo decente es clave para alcanzar una globalización justa y reducir la pobreza, pero antes de eso, es fundamental conseguir activar a los marginados del mercado.
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“Por el trabajo el hombre da lo mejor que tiene: su actividad personal, algo suyo, lo más suyo; no su dinero, sus bienes, sino su esfuerzo, su vida misma. Con razón los trabajadores se ofenden ante la benévola condescendencia de quienes consideran su tarea como algo sin valor. Trabajar en condiciones humanas es bello y produce alegría, pero esta alegría es echada a perder por los que altaneramente desprecian el esfuerzo del obrero, no obstante que se aprovechan de sus resultados”.

La frase del jesuita Alberto Hurtado es una de las tantas que llevaron a muchos a motejarlo de “cura rojo” a fines de la década del ‘40. Su demanda es lo que hoy, en el mundo actual, la OIT considera “trabajo decente”, concepto que alude a un empleo productivo que genera un ingreso justo, con protección, perspectivas de desarrollo, libertad para organizarse e igualdad de trato y oportunidades.

El empleo decente es clave para alcanzar una globalización justa y reducir la pobreza, pero antes de eso, es fundamental conseguir activar a los marginados del mercado.

¿Quiénes son ellos?

Más de 400 mil personas, compatriotas y migrantes, hombres y mujeres, jóvenes y adultos mayores que no logran emplearse por cuestiones tan concretas como carecer de redes, de un oficio, de dientes, de visa de trabajo; por no saber escribir un CV y hablar con aplomo en una entrevista laboral; por tener consumo de alcohol y otras drogas o alguna discapacidad.

¿Qué estamos haciendo para atender y resolver la situación de estas personas?

En Fundación Emplea, del Hogar de Cristo, hemos desarrollado un modelo de intermediación laboral para los más excluidos, C-Lab, lo llamamos. Es un “Outplacement Social”; trabaja por alcanzar la inclusión de personas que se encuentran inactivas y que viven en situación de pobreza monetaria y multidimensional, a fin de que se puedan incorporarse y mantenerse en un empleo, y así mejorar su calidad de vida y la de sus familias.

Las cifras de desigualdad, especialmente en materia de desempleo, impactan casi 10 veces más al 10 por ciento más pobre frente al más rico. Por esto, que es una cuestión de justicia, y porque si estas 400 mil personas se activaran laboralmente el PIB de Chile aumentaría en varios puntos, que es una cuestión práctica, en Chile hay que fortalecer la real inclusión laboral de los más vulnerables

Mucho más que cursos-parche en oficios, las herramientas para alcanzar el objetivo de la inclusión laboral son la colaboración con otros -empresas y organizaciones-, el fortalecimiento de procesos y metodologías de trabajo, pero sobre todo el acompañamiento permanente durante todo el proceso para asegurar la mantención del trabajo y desarrollar una trayectoria laboral.

Este acompañamiento sociolaboral personalizado es el elemento diferenciador de nuestro modelo de trabajo. Y el que obra maravillas en nuestros participantes. Como dice Claudio, quien se ha capacitado en jardinería y sueña con estudiar agronomía después del extremo de haber vivido en calle por largos periodos: “No somos drogadictos ni delincuentes, las más de las veces somos personas que han sufrido un revés en la vida y llegamos a esa situación dramática. Ese fue mi caso, pero quiero decirles que con ayuda se puede salir adelante”.

Sabemos que sí, pero no es posible sin solidaridad y comprensión. Este año 2019, estamos trabajando por implementar nuevos C-Lab en las regiones de Valparaíso y Biobío e instalar el modelo de acompañamiento en el puesto de trabajo y el de mentoría, para insertar laboralmente a 1.500 personas.

Las cifras de desigualdad, especialmente en materia de desempleo, impactan casi 10 veces más al 10 por ciento más pobre frente al más rico. Por esto, que es una cuestión de justicia, y porque si estas 400 mil personas se activaran laboralmente el PIB de Chile aumentaría en varios puntos, que es una cuestión práctica, en Chile hay que fortalecer la real inclusión laboral de los más vulnerables, con iniciativas como los C-Lab.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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