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Keiko: La octava samurái

por Héctor Campos Roullet 14 marzo, 2021

Keiko: La octava samurái
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Señor Director:

En todo gobierno populista los eslóganes son claves, y la primera administración de Alberto Fujimori en Perú (1990-1995) no fue la excepción. El concepto “samurái” siempre estuvo presente en sus actividades de campaña y lo puso en práctica cuando presentó ante toda la prensa a un grupo especializado de economistas denominados “Los siete samuráis”, quienes estarían a cargo de aplicar reformas neoliberales denominadas “fuji shocks”. Hoy casi 30 años después y, en medio de una profunda crisis política, Keiko Fujimori (hija mayor de Alberto), con la perseverancia propia de los antiguos guerreros japoneses, se alista para su tercer intento por quedarse con el sillón presidencial de la Casa de Pizarro.

Será porque los años no pasan en vano o por los largos meses que estuvo en prisión debido a su presunta participación en el bullado caso de lavado de dinero “lava jato”, que Keiko ya no es la misma. Así lo demuestran sus declaraciones referentes a los crímenes cometidos por su padre (quien hoy cumple condena por violaciones a los derechos humanos, cohecho y espionaje), en las que dice sin tapujos que si llega a resultar electa lo indultaría. Lo que marca una abismal diferencia con respecto a sus dos últimas campañas donde fue derrotada por un margen estrecho (el 2011 y el 2016) y se mostró muy crítica con los delitos realizados por su primogénito, hechos que aún mantienen dividido al Perú.

Lo cierto es que Keiko ya inició su campaña y se ha mantenido recorriendo el interior del país, específicamente, la sierra y la selva, donde el fujimorismo sigue siendo una corriente política fuerte. También es innegable que ya no posee el mismo capital electoral de antes, la última encuesta IPE la ubica en el tercer lugar de las preferencias con un 8,3 % de intención de voto y con 54 % de rechazo ciudadano. No hay dudas que el actual escenario es muy complicado para la octava (y última) samurái de Alberto. Acaso nos tocará presenciar el ocaso definitivo del fujimorismo peruano.

 

Héctor Campos Roullet

Estudiante de Periodismo

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