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La IA no viene a vaciar la oficina, viene a transformarla Opinión

La IA no viene a vaciar la oficina, viene a transformarla

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Julián Herman
Por : Julián Herman Managing Director & Partner de Boston Consulting Group (BCG).
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Las empresas que solo reemplacen personas con algoritmos lograrán operaciones más baratas, pero perderán su capacidad de innovar.


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Hace unas semanas, Anthropic publicó un estudio sobre el impacto de la inteligencia artificial en el mercado laboral que se compartió rápidamente por directorios y grupos de WhatsApp. Su popularidad se debió a un enfoque inédito que midió el impacto real cruzando la capacidad teórica de la tecnología con los datos de cómo se está usando de verdad en las empresas.

La conclusión más repetida generó alivio: por ahora no hay evidencia clara de que los trabajadores más expuestos a la IA enfrenten un mayor desempleo.

Esa tranquilidad es engañosa. Los mismos datos esconden una señal de alerta: la contratación de jóvenes de entre 22 y 25 años en roles muy expuestos a la IA estaría frenándose.

El impacto real no está llegando por donde todos miran, como las filas del seguro de cesantía, sino por donde nadie mira: las puertas de entrada a las empresas, que se estarían cerrando en silencio para toda una generación.

Para entender esta transición necesitamos una mirada más profunda, y en Boston Consulting Group (BCG) acabamos de hacerla. Nuestro análisis del mercado estadounidense derriba la historia simple del reemplazo masivo bajo una idea clave: automatizar tareas no es lo mismo que eliminar empleos.

El verdadero cambio será una transformación del trabajo: entre el 50% y el 55% de los empleos van a cambiar de forma importante en los próximos dos o tres años. La desaparición total de puestos afectará solo a entre un 10% y un 15% de los roles, y en un plazo más largo, de cinco años o más.

Ahí está el error de muchos líderes hoy: confundir automatizar una tarea con volver obsoleto a un empleado. Los ejecutivos que usen la IA solo como una herramienta para bajar costos van a ver caer su productividad, van a perder conocimiento clave de la organización y van a ver irse a su mejor talento.

Para las empresas en Chile y América Latina, nuestra brecha histórica en adopción tecnológica no es un respiro, sino un reloj que corre. Frente a la llegada de la IA, el camino fácil será usar la tecnología para recortar gastos.

Achicar la dotación es una mirada corta. Repensar cómo una organización crea valor y planifica su talento es el verdadero desafío para los líderes.

Las empresas que solo reemplacen personas con algoritmos lograrán operaciones más baratas, pero perderán su capacidad de innovar. Las que dominen el mercado serán las que asuman el trabajo difícil de preparar a sus equipos, usando la inteligencia artificial no para destruir sus organizaciones, sino para multiplicar lo que su gente es capaz de hacer.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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