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La violencia se aprende, el buen trato también

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Por: Ana María Salinas M.


Señor Director:

En los últimos días hemos visto hechos de violencia que impactan y duelen: un joven que apuñala a una inspectora, estudiantes que agreden a una autoridad, adultos que responden con amenazas o incluso armas frente a conflictos escolares. Estos hechos, que nos conmueven como sociedad, adquieren especial relevancia en el Mes contra el Maltrato Infantil, cuya conmemoración internacional tiene lugar el 25 de abril.

Nos escandalizamos —con razón—, pero también tendemos a ver estos hechos como si fueran aislados. No lo son.

La violencia no aparece de un momento a otro. Se construye en el tiempo, muchas veces en silencio, en la forma en que aprendemos —o no— a regularnos, a tolerar la frustración y a relacionarnos con otros.

Desde el trabajo con familias, esto se hace evidente: los niños no nacen sabiendo cómo manejar su enojo ni resolver conflictos. Estas habilidades se aprenden en la relación con adultos que contienen, guían y establecen límites claros sin recurrir al daño.

La violencia puede imponer control en el corto plazo, pero no enseña autocontrol ni respeto. Es el buen trato, la regulación adulta y la consistencia lo que permiten construir convivencia y prevenir su escalada.

Los adultos tenemos un rol insustituible: modelar, en cada interacción cotidiana, formas de resolver conflictos, regular las emociones y relacionarnos sin violencia. Asumir hoy —de manera activa y consistente— la responsabilidad de hacerlo, es una tarea urgente.

Ana María Salinas M.
Directora Programa Terapia de Interacción entre Padres e Hijos (PCIT) – Fundación Ciudad del Niño.
Académica Facultad de Psicología UDD.

 

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