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Reconstruir también es llegar a tiempo

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Por:  Ricardo Roa


Señor director:

La discusión sobre listas de espera en salud suele centrarse en diagnósticos y tratamientos. La columna publicada por El Mostrador instala un punto que debemos discutir, que en la salud de las mujeres, el sistema sí llega tarde. Llega tarde al detectar, al tratar y, muchas veces, ni siquiera alcanza a responder de forma completa.

Pero hay una dimensión que sigue fuera del debate público y que también habla de oportunidad, la reconstrucción. En Chile, una mujer puede acceder a una cirugía por cáncer de mama, pero no necesariamente a una reconstrucción oportuna. Puede superar la enfermedad, pero quedar a la espera, por meses o años, de un procedimiento que es parte de su recuperación integral. Esa es otra lista de espera, menos visible, menos priorizada, pero igual de determinante.

Aquí el problema es de enfoque. El sistema sigue separando el tratamiento oncológico de la reconstrucción, como si fueran etapas independientes, cuando la evidencia y la experiencia clínica muestran lo contrario. La reconstrucción inmediata o planificada desde el inicio mejora resultados físicos, reduce el impacto psicológico y permite una recuperación más completa. Y eso debe ser parte del estándar de atención.

Desde la Sociedad Chilena de Cirugía Plástica hemos intentado cerrar algunas brechas con acciones concretas. A lo largo del país, se han desplegado operativos médicos que incluyen hasta Isla de Pascua, y que permiten resolver cirugías reconstructivas que llevaban años esperando. Son esfuerzos que movilizan equipos completos, pabellones y voluntades, y que logran cambiar la vida de muchas pacientes en pocos días. Pero no pueden ser la solución permanente. Ningún sistema de salud puede descansar en operativos para resolver lo que debiera estar garantizado de forma regular.

Aquí es donde la discusión deja de ser clínica y pasa a ser de política pública. La reconstrucción requiere planificación, financiamiento y, sobre todo, integración en la red asistencial. Se necesitan pabellones disponibles, equipos coordinados y modelos de atención que incorporen la reconstrucción desde el inicio del tratamiento.

Si queremos un sistema que llegue a tiempo, la reconstrucción no puede seguir siendo un capítulo aparte. Tiene que estar integrada desde el inicio, con equipos coordinados y decisiones que consideren a la paciente en su totalidad. Y, sobre todo, requiere una decisión de política pública para asignar recursos, priorizar estas prestaciones y entender que reconstruir también es tratar.

 Ricardo Roa, presidente Sociedad Chilena de Cirugía Plástica

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