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Ley del Sándwich

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Por: Pablo Cea


Señor Director:
Con el 21 de mayo cayendo en día jueves, vuelve la gran pregunta en oficinas y grupos de WhatsApp: ¿es sándwich el viernes?
La “Ley del Sándwich” no existe en ningún código legal, pero es un modismo 100% chileno para ese día hábil que queda “atrapado” entre un festivo de martes o jueves y el fin de semana.
Sin embargo, sí se ha intentado regular el fenómeno. En el año 2000, la Ley 19.668 movió feriados tradicionales permanentemente a los lunes, buscando evitar que la productividad se frene a mitad de semana. Tres años después, la Ley 19.920 buscó una forma de formalizar el “sándwich clásico”: permite que jefes y trabajadores pacten por escrito tomarse el día sándwich libre, recuperando esas horas antes o después.
El fenómeno tiene dos caras. A favor, el turismo interno es el gran ganador porque miles de familias viajan, llenando hoteles y restaurantes y reactivando economías regionales. Desde la psicología laboral, el descanso extendido reduce el estrés y mejora el rendimiento posterior.
En contra, porque la industria estima que cada día sándwich le cuesta al país entre 200 y 400 millones de dólares en productividad: fábricas frenan cadenas de producción y el comercio paga turnos con recargos.
Como sabemos, un sándwich tiene dos caras: para muchos es un respiro necesario y un motor de relajo y para la billetera del país representa una perdida. Y a ustedes, ¿les dieron el viernes, lo negociaron… o les toca trabajar?
Pablo Cea
Profesor Investigador Área Organizacional
Facultad de Psicología UDD
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