SAE, selección y hospitales
Señor director:
Si queremos ver la discusión de la reforma al Sistema de Admisión Escolar (SAE) desde otra perspectiva, propongo hagamos una pequeña (y reconocidamente imperfecta) analogía con otro sector. Y qué mejor que con el sector de salud, que el sector de educación tiende a idolatrar.
Imagina que estás enfermo, con una probabilidad X de mejorar. Con el sistema actual, vas al hospital público más cercano (pagado con los impuestos de todos). Si no hay sobrecupo, te atienden; si lo hay, te derivan al siguiente, y así. Eventualmente alguien te atiende, y ojalá te mejoras.
Con el sistema nuevo, también vas al hospital más cercano — pero si ese hospital decide que solo atiende a pacientes con probabilidades de mejorar mayores a X, te rechaza. Tienes que buscar otro que sí te reciba, quizás a una hora de tu casa, reduciendo en el camino tu probabilidad de mejora. El hospital que te rechazó después podrá decir, con orgullo, que sus pacientes tienen muy buenas tasas de recuperación (claro, porque los elige con pinzas — o con bisturí, en este caso). Y se oirán voces diciendo que deberíamos tener más hospitales como ese.
Mientras tanto, el hospital que sí te recibió — junto con todos los pacientes que los otros rechazaron — terminará con peores indicadores, será tildado de ineficiente o “matasanos”, y aparecerán voces pidiendo que lo cierren y lo reemplacen por uno de los selectivos. El problema es que, si terminamos reemplazando todos los hospitales por hospitales que seleccionan, el día que necesites uno, ninguno te atenderá. Tu probabilidad de mejora ya no será X. Será cero.
Un poco injusto, ¿no? Pero no sólo para el hospital — también para ti, que sólo querías mejorar.
José Manuel Torres
Policy Analyst
Directorate for Education and Skills OECD