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“Escucha su corazón” o proteger a la mujer de sí misma

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Por: Irma Palma, Andrea Álvarez y Claudia Moreno


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Señor director: 

“Escucha su corazón” no se presenta como una ley que defiende al feto. No habla de su derecho a nacer ni de su condición de persona: habla de la mujer. Se dice que busca “reforzar el consentimiento informado”, que quiere asegurarse de que ella decida con toda la información posible antes de interrumpir su embarazo. Es un giro retórico que la académica constitucionalista Reva Siegel identificó hace más de una década en el debate estadounidense. Cuando defender directamente los derechos del feto se vuelve un terreno políticamente incómodo, la nueva estrategia consiste en presentar estas leyes como una forma de protección hacia la mujer, no en su contra: proteger a la mujer de sí misma. El Estado, así, se presenta como quien debe resguardarla de una decisión que ella misma, en su fragilidad o desinformación, podría lamentar. Bajo el lenguaje del cuidado y la información, lo que en realidad se instala es una barrera con poder de veto sobre su propia decisión.

La ley IVE no autoriza al Estado que valide el sentido que cada mujer da a su embarazo. Le pide que garantice una prestación de salud bajo circunstancias que la propia ley definió como límite. “Escucha su corazón” invierte esa relación: convierte la producción de sentido en una condición de acceso. No protege a la mujer de una decisión mal informada; la obliga a atravesar una interpretación que no eligió para poder ejercer un derecho que ya tiene. 

Irma Palma, Universidad de Chile;

Andrea Álvarez, Universidad de Chile;

Claudia Moreno, investigadora independiente. 

 

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