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La astronomía chilena no tiene fronteras

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Por: Roberto Assef Trebilcock


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Señor director:

Escuché con atención la entrevista que la ministra Dra. Ximena Lincolao concedió a Radio 13C, en la que, para defender los recientes cambios a las becas FONDECYT de postdoctorado, cuestionó a mi institución, la Universidad Diego Portales, y en particular, a mi unidad académica, el Instituto de Estudios Astrofísicos (IEA). Sus afirmaciones requieren algunas precisiones, pues, a mi juicio, terminan debilitando el argumento que buscaban sostener.

El Instituto de Estudios Astrofísicos UDP nace hace poco más de una década con la misión principal de desarrollar investigación de primer nivel en el área de la astronomía. Desde su creación, el Instituto se ha cimentado dentro del ecosistema astronómico chileno como una de las instituciones de mayor productividad científica y éxito bajo diversas métricas, y es reconocido en el extranjero como uno de los principales centros astronómicos del país. Una de sus características es su diversidad, tanto de género —el 50% de su cuerpo académico es femenino— como de nacionalidades. Durante estos años hemos recibido investigadores de todos los continentes, reflejo de nuestro reconocimiento internacional.

Esta realidad, sin embargo, no es exclusiva del IEA. Chile ocupa un lugar de primer nivel en la investigación astronómica mundial. Esto permite que estudiantes e investigadores nacionales se formen y desarrollen sus carreras en algunas de las universidades más prestigiosas del mundo, al mismo tiempo que atrae a investigadores extranjeros interesados en realizar sus estudios y desarrollar su trabajo en nuestro país.

La ministra Lincolao parte de un supuesto equivocado: que los investigadores extranjeros llegan, trabajan un tiempo y se van sin dejar huella en el sistema científico chileno. Ocurre justamente lo contrario. Su trabajo se desarrolla junto a académicos y estudiantes en el país, por lo que los conocimientos, colaboraciones y avances generados permanecen y contribuyen al desarrollo científico nacional, incluso cuando algunos investigadores posteriormente dejan Chile.

Además, muchos de ellos se quedan. En nuestro Instituto, cuatro académicos extranjeros fueron previamente becarios FONDECYT de postdoctorado. A la inversa, todos nuestros académicos chilenos, incluido quien suscribe, realizamos nuestra investigación postdoctoral fuera del país. La astronomía chilena es, por naturaleza, parte de una comunidad científica global.

Por eso, que la mayoría de las becas FONDECYT de postdoctorado en ciencia y tecnología adjudicadas a la UDP hayan sido obtenidas por investigadores del IEA y que, a su vez, muchas de ellas correspondan a extranjeros no es algo negativo. Es, precisamente, una señal del nivel internacional que ha alcanzado nuestro Instituto y, más ampliamente, la astronomía chilena. Desde Chile nutrimos al mundo, y nos nutrimos de este, en investigación. Mi esperanza es que las políticas públicas no detengan esto.

Roberto Assef Trebilcock,

Profesor Titular, Instituto de Estudios Astrofísicos de la Facultad de Ingeniería y Ciencias UDP.

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