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De la euforia inicial por los anuncios de género a la realidad: tomas no cesan y se encienden las Isapres

por 28 mayo, 2018

De la euforia inicial por los anuncios de género a la realidad: tomas no cesan y se encienden las Isapres
El hecho de que un Presidente hombre, de derecha, instale como relato que es necesario avanzar en un cambio cultural, que tenga como objetivo igualar la relación de género en nuestra sociedad, es muy valioso. Pero, más allá de los anuncios, La Moneda no incorporó una de las principales demandas planteadas por las estudiantes: la educación no sexista, como también eludió abordar la coyuntura que tiene a más de 20 universidades tomadas –algunas hace un mes– y dio un paso en falso con el tema de las Isapres.
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Lo cierto es que el anuncio de la Agenda de Género del Gobierno, el miércoles 22, fue un acierto inicial. La Moneda entendió que este era un tema relevante y que debía intentar apoderarse del debate –pese a que se demoró en reaccionar–, luego de la pésima intervención del ministro de Educación.

El Presidente Sebastián Piñera –flanqueado, en una estudiada puesta en escena, por Cecilia Morel e Isabel Plá– presentó doce líneas de acción, algunas de continuidad del Gobierno de Bachelet, nuevas iniciativas legislativas, calificación de máxima urgencia a tres proyectos de ley en discusión en el Congreso, anuncio de promulgación de la Ley de Universidades, en la cual se extiende la prevención y prohibición de ciertas conductas, además de regular la relación entre docentes y estudiantes. También adelantó que se elaborarán instructivos para los funcionarios del Estado y FF.AA., y que se instruirá al Mineduc para diseñar un plan de Asistencia Técnica que considerará nuevos reglamentos.

Creo que el hecho de que un Presidente hombre, de derecha, instale como relato que es necesario avanzar en un cambio cultural, que tenga como objetivo igualar la relación de género en nuestra sociedad, es muy valioso. Pero, más allá de los anuncios, La Moneda no incorporó una de las principales demandas planteadas por las estudiantes: la educación no sexista, como también eludió abordar la coyuntura que tiene a más de 20 universidades tomadas –algunas hace un mes– y dio un paso en falso con el tema de las Isapres.

Respecto de las tomas, la verdad es que el Gobierno ha estado paralizado. La debilidad de quien debería intentar liderar una salida, Gerardo Varela, hace evidente que podría terminar por echar más fuego al conflicto, especialmente luego de su –una vez más– desafortunada frase de las “pequeñas humillaciones”, y que el Mandatario señalara, en un programa de TVN, que le había llamado la atención por sus chascarros permanentes.

En el listado de anuncios del Jefe de Estado, el tema de los protocolos que regulen y sancionen los abusos solo fue mencionado como un instructivo del que tendrá que hacerse cargo Varela, pero no hubo nada concreto, como haberse impuesto un plazo urgente para tener una propuesta que ayudara a descomprimir la actual coyuntura. También se pudo haber extendido una invitación a las estudiantes a integrar la comisión de trabajo –hoy solo están los rectores y el Ministerio de la Mujer e Igualdad de Género–. Y, por supuesto, habría sido un golazo de Piñera el haber entregado a la ministra Plá –la revelación del Gabinete– un rol activo para buscar una solución. Por tanto, creo que la jugada audaz del Ejecutivo de adelantar la Agenda de Género, con la intención de bajarle el tono a la marcha que los estudiantes realizarán el 1 de junio, no logrará el efecto esperado.

Además, a solo 48 horas de la puesta en escena en Palacio –que incluyó a diputadas comunistas, entre otros parlamentarios opositores–, un grupo de cien estudiantes se tomaron la casa central de la Universidad Católica. Un hecho cargado de simbolismo, a 50 años de la revolución de mayo del 68, y de la propia toma de esa casa de estudios. Sin duda, lo que quedó en evidencia es que este movimiento tiene mucha más fuerza de lo que el propio Gobierno ha diagnosticado y que, de seguro, va a ir en aumento.

En el listado de anuncios del Jefe de Estado, el tema de los protocolos que regulen y sancionen los abusos solo fue mencionado como un instructivo del que tendrá que hacerse cargo Varela, pero no hubo nada concreto, como haberse impuesto un plazo urgente para tener una propuesta que ayudara a descomprimir la actual coyuntura.

También se pudo haber extendido una invitación a las estudiantes a integrar la comisión de trabajo –hoy solo están los rectores y el Ministerio de la Mujer e Igualdad de Género–. Y, por supuesto, habría sido un golazo de Piñera el haber entregado a la ministra Plá –la revelación del Gabinete– un rol activo para buscar una solución. Por tanto, creo que la jugada audaz del Ejecutivo de adelantar la Agenda de Género, con la intención de bajarle el tono a la marcha que los estudiantes realizarán el 1 de junio, no logrará el efecto esperado.

En cambio, la propuesta de igualar los planes de hombres y mujeres en las Isapres, se convirtió en un nuevo autogol, lo que ya, a estas alturas, está pasando a ser una característica de Piñera II, pese a gobernar sin nadie al frente. También demostró un grado de ansiedad sorprendente –el anuncio sería en la cuenta pública–, ya que quedó claro que presentar solo el titular abrió un debate intenso, además de despertar la molestia e inquietud de una parte del empresariado y de la propia coalición gobernante. Y es un hecho que, en esta ocasión, la alicaída oposición no tomará palco, por el contrario, para ellos es una tremenda oportunidad.

El nivel de improvisación fue tan evidente, que a las pocas horas de la intervención presidencial, el ministro Santelices –otro de los que mete la pata seguido– señalaba, en una entrevista a CNN, que la igualdad de los planes tendría de base el aumento en el de los hombres, lo que desató una ola de ácidas críticas, debido a que las Isapres no participarían de este esfuerzo, pese a las utilidades de 2017 que alcanzaron a 70 mil millones.

Luego vendría la defensa corporativa de las prestadoras de salud privadas –que atienden aproximadamente al 22% de la población–, las que salieron al ataque, advirtiendo que sin esas utilidades no podrían prestar una atención de salud de calidad. Por cierto, un pésimo argumento. Y en la derecha, las recriminaciones hacia Santelices fueron en aumento, apuntando al secretario de Estado por la falta de claridad en los argumentos. Y los propios usuarios hicieron estallar las redes sociales, primando las críticas hacia un sistema que ha estado en la mira por años y que, tarde o temprano, quedaría expuesto a la polémica y cuestionamientos ciudadanos. Lo curioso es que lo logró un Gobierno de derecha y no los de izquierda que lo antecedieron

Fue el propio Emilio Santelices el que tuvo que salir a intentar calmar las aguas, reconociendo que había “simplificado el tema”. Según ha hecho trascender el Gobierno, están estudiando algo parecido a una tarifa plana e instaurar deducibles en los planes que pagan los clientes. También se especula que unos 600 mil afiliados –el 18% del total– emigrarían al sector público, cargando la salud del Estado, y que los cambios serían graduales, es decir, de aquí a ocho años.

Independientemente del proyecto que anuncie Sebastián Piñera el próximo viernes, este será un tema que generará un debate intenso en el Parlamento y creo que logrará levantar a los usuarios –algo parecido a lo que fue en un comienzo No + AFP– bajo el alero de Isapresinalzas, Sinalzas u otras organizaciones que llevan años defendiendo a los clientes frente a los aumentos unilaterales y excesivos. De paso, y como señalamos antes, involucrará al mundo de la oposición, como ya lo empezaron a hacer los presidentes de las Comisiones de Salud de la Cámara y el Senado, Juan Luis Castro (PS) y Guido Girardi (PPD), respectivamente.

Y, por supuesto, las tomas se van a mantener, los estudiantes marcharán el 1 y 6 de junio, y el conflicto se agudizará si el Gobierno no asume que, si no es capaz de hacerse cargo de este foco, su Agenda quedará opacada y en segundo plano. Lo dijo ayer la diputada Maite Orsini (RD): “El llamado es a radicalizar el movimiento y que las mujeres paren Chile”.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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