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Educación escolar, desmunicipalización y gobiernos locales: oportunidades para el sistema educativo Opinión

Educación escolar, desmunicipalización y gobiernos locales: oportunidades para el sistema educativo

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Tomás Gárate
Por : Tomás Gárate Alcalde de Puerto Varas
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En este 2023 el inicio del año escolar cobra una relevancia especial: después de severas interrupciones en los procesos de aprendizaje durante la pandemia, estamos frente a una valiosa ventana de “normalidad” sobre la cual recuperar a las comunidades educativas. Pero dichas comunidades se encuentran golpeadas. Los resultados de la encuesta bianual del programa SENDA arrojaron conclusiones escalofriantes en nuestra comuna: un aumento en la percepción de sinsentido y desmotivación en nuestra infancia y adolescencia, además de un empobrecimiento de los vínculos socioafectivos con sus padres y madres. 

Esta crisis de salud mental y relacional se cruza inevitablemente con un importante proceso institucional: la desmunicipalización de la educación, que transfiere el rol de sostenedores desde los municipios hacia los Servicios Locales de Educación Pública, la cual presenta distintos niveles de implementación a lo largo del país. Si bien para los municipios que ya hemos efectuado el traspaso surge la tentación de “desentendernos del cacho” y descansar en la nueva institucionalidad, eso sería un grave error. La educación no es un cacho, es el motor sobre el cual las sociedades construyen condiciones más equitativas e integradoras para su desarrollo. Y en eso los gobiernos locales, aunque no seamos sostenedores, tenemos un rol que jugar. 

Al no estar a cargo de lo que sucede dentro de las escuelas, los municipios podemos contribuir a lo que sucede fuera o en torno a ellas. Respondiendo a ese propósito, en Puerto Varas se han realizado diversos programas como piloto para complementar la educación en las aulas. Como, por ejemplo, un nuevo Preuniversitario Municipal, público y gratuito, que en su primera versión logró estar por sobre el puntaje promedio comunal, aumentando en más de 100 puntos los resultados de algunos alumnos. Anclado a ello, desarrollamos un nuevo Sistema de Becas Municipales, para facilitar el acceso económico a la educación superior, a carreras deportivas y artísticas, becando en su primer llamado a 43 estudiantes. También, hemos impulsado el programa Salud Mental y Naturaleza, para disminuir índices de estrés y violencia mediante experiencias significativas en el entorno natural. En la misma línea, el sedentarismo y la obesidad se han instalado como una realidad al alza. Para ello, hemos dispuesto de Escuelas Municipales de Deporte en más de 20 disciplinas, alcanzando cerca de 600 participantes en la temporada estival. 

Otra brecha estructural es la demanda de matrícula. Para lo cual, en conjunto con la Seremi de Educación, el Servicio Local de Educación y las comunidades educativas, hemos alcanzado importantes acuerdos para ampliar y desconcentrar la oferta educativa, mediante la recuperación y apertura de escuelas hacia el 2023 (Colonia 3 Puentes), la ampliación de establecimientos a enseñanza media hacia el 2024 (Escuela Epson) y a enseñanza básica hacia el 2025 (Ralún y Rollizo). 

Por esto y mucho más es fundamental que la Ley 21.040 reconozca formalmente el rol que los gobiernos locales jugaremos en el bienestar de nuestras comunidades educativas. Que podamos apoyar con herramientas e innovaciones pedagógicas para los proyectos educativos de los establecimientos, contribuyendo a la pertinencia territorial, a la integración interescolar y a la planificación integrada de los sistemas escolares comunales. De lo contrario, corremos el riesgo de depender de voluntarismos circunstanciales, que pueden entender la educación como un cacho, y no como lo que es: un motor para el desarrollo. 

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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