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La IA no llegó tan lejos (y los medios demostraron que aún pesan)
El gobierno pretendía que los creadores, los periodistas y los medios cediéramos nuestro trabajo a la inteligencia artificial sin compensación. El artículo 8 fue rechazado, pero habrá que ver qué pasa en el Senado.
Y se rechazó el artículo 8 de la reforma que empuja el gobierno, ese que permitía a la inteligencia artificial hacerse del contenido de obras libremente, debilitando los derechos de propiedad intelectual. Los gremios de autores, el sector audiovisual y periodistas hicieron lo que mejor saben: poner el foco en lo que importa.
El resultado ya se conoce. La comisión de Hacienda rechazó la norma, la oposición y tres votos oficialistas le pusieron freno y La Moneda no logró su industrialización exprés de la IA a costa de los creadores, aunque esto es por el momento y no se debe bajar la guardia, porque aún podría haber algún intento de reponer esta nefasta idea en la discusión que se dé por la megarreforma en el Senado.
En esta discusión ocurrió algo novedoso: los medios —aunque estén debilitados frente a internet, las redes sociales, la hipersegmentación de audiencias y los cambios en los hábitos de consumo de noticias, entre otros factores— en esta pasada demostraron que aún tienen poder y que, junto a los gremios de autores y creadores, podemos hacer una voz y torcer una decisión de gobierno. Se hizo campaña y funcionó.
Los periodistas no solo informan en la contingencia diaria. Además, suelen ser autores de obras y creadores de contenidos: investigaciones, reportajes o libros, trabajo de valor que es protegido por la ley de propiedad intelectual, al igual como ocurre con el software de las grandes tecnológicas que hoy desarrollan la IA. Es por eso que todos debemos pagar licencias para usarlas, ya sea en la casa, el trabajo e incluso con fines educacionales. Precisamente, el recibir una retribución por su trabajo es lo que ha permitido a la tecnología seguir desarrollándose.
Las grandes tecnológicas construyeron su imperio sobre la base de licencias, patentes y derechos de propiedad intelectual. Nadie usa su software sin pagar. Nadie les exige que regalen sus algoritmos. El gobierno, sin embargo, pretendía que los creadores, los periodistas y los medios cediéramos nuestro trabajo a la inteligencia artificial sin compensación. El artículo 8 fue rechazado, pero habrá que ver qué pasa en el Senado.
- El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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