Opinión
Cuando el Estado abandona a las mujeres rurales
La decisión del Ministerio de Agricultura de poner freno al Programa Mujeres Rurales INDAP- PRODEMU resulta incomprensible, pues contradice abiertamente la evidencia disponible sobre su impacto económico, social y territorial.
No dar continuidad a este programa aparece menos como una decisión técnica y más como un profundo retroceso para las mujeres rurales de Chile.
El Programa Mujeres Rurales es el principal programa de extensionismo rural con enfoque de género, que se ejecuta hace más de 30 años para apoyar a pequeñas productoras campesinas y agricultoras.
Ellas enfrentan múltiples barreras estructurales: menor acceso a tierra, acceso limitado a asistencia técnica, dificultades de comercialización, baja conectividad, dependencia económica y una sobrecarga permanente de tareas domésticas y de cuidado. Precisamente por eso, el Programa Mujeres Rurales tiene un valor estratégico, pues aborda simultáneamente la producción, la capacitación, la autoestima, la organización y la autonomía femenina.
Una evaluación de resultados 2022-2024 contratada por INDAP muestra que el 68,1% de las participantes aumentó sus ingresos brutos por ventas, mientras la proporción de mujeres con producción activa pasó de 33,4% al ingresar al programa a 89,6% al egresar. Además, el programa alcanzó una tasa de permanencia del 88%, algo excepcional para una política pública de tres años de duración.
La misma evaluación indica que el 94% de las participantes considera que se fortaleció su capacidad de tomar decisiones como mujeres y el 92% reconoce que las capacitaciones fortalecieron su conciencia respecto de las desigualdades de género. No hablamos únicamente de emprendimientos productivos; hablamos de mujeres que por primera vez pudieron verse a sí mismas como sujetas económicas, lideresas y actoras del desarrollo rural.
Otro dato relevante es la alta pertinencia territorial y cultural del programa: se implementa en 15 regiones del país y trabaja con mujeres indígenas, personas mayores y habitantes de territorios aislados, precisamente donde las brechas del Estado suelen ser más profundas.
Por eso resulta tan incomprensible que, en vez de fortalecerlo, el Estado decida terminarlo. Más cuando se trata de un programa que apoya a mujeres que sostienen la economía familiar en zonas donde el Estado prácticamente está ausente.
Sí, existen problemas y desafíos pendientes que están claramente identificados: insuficiente presupuesto, dificultades de transporte, falta de apoyos de cuidado infantil, brechas de conectividad y necesidad de mayor pertinencia indígena e intersectorialidad. Pero estas no son razones para terminar el programa, muy por el contrario, las recomendaciones apuntan explícitamente a robustecerlo, ampliar recursos y profundizar su enfoque de género.
Cerrar este programa significa dejar sin apoyo precisamente a mujeres que el propio Estado reconoce como especialmente vulnerables. Mujeres que sostienen economías familiares y comunidades rurales completas, muchas veces desde el trabajo invisible del autoconsumo, la agricultura a pequeña escala y los cuidados.
Chile necesita más programas de este tipo, no menos. Necesita políticas rurales capaces de entender que el desarrollo no puede medirse solo en productividad agrícola o exportaciones, sino también en autonomía, cohesión social y dignidad. El Ministerio de Agricultura, aún está a tiempo de corregir una decisión que amenaza con transformarse en un serio retroceso para miles de mujeres rurales del país.
Ignacia Fernández – Ex Ministra de Agricultura
Antonia Orellana – Ex Ministra de la Mujer y Equidad de Género
Marcela Sandoval – Ex Directora Nacional de Prodemu
Santiago Rojas – Ex Director Nacional de INDAP
- El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
Inscríbete en nuestro Newsletter El Mostrador Opinión, No te pierdas las columnas de opinión más destacadas de la semana en tu correo. Todos los domingos a las 10am.