Opinión
Mujeres: más pobres y más solas
Proyectos tan necesarios como la Sala Cuna Universal son urgentes, pero no alcanzan ni para nivelar estructuralmente esta realidad ni mucho menos para producir cambios en un tiempo breve, que es lo que las mujeres, a todas luces, están necesitando.
El último informe de Política Monetaria, que aborda el primer trimestre del gobierno actual, habla de un grado de incertidumbre mayor al habitual en lo macroeconómico, que incluye un alza importante en la inflación, una expansión del PIB menor a la prevista y “un menor impulso del consumo de los hogares, cuyos fundamentos se han debilitado”.
Es decir, el desempleo ha aumentado, la creación de puestos de trabajo ha bajado y muchas personas se están moviendo hacia la informalidad laboral. A eso se suma que se empobrecen los salarios en términos reales, por la inflación, y las expectativas van a la baja.
Esto, que es una realidad general de los hogares, golpea mucho más a las mujeres y ese impacto está creciendo. El desempleo femenino está en 10,5%, dos puntos por sobre el de los hombres. La tasa de informalidad también es mayor en el caso de las mujeres (28,8%, 3,2 puntos porcentuales por sobre la de los hombres) y, por si fuera poco, la brecha salarial es de entre 15 y 20%. De acuerdo con cifras de Women in Work, Chile se mantiene por tercer año consecutivo entre las peores economías de la OCDE (puesto 31 de 33) en equidad laboral femenina, solo por encima de Corea y México.
A pesar de eso, según el informe del IPOM hay más mujeres que han salido a buscar trabajo, que lo necesitan.
Sumemos a esta situación, que en Chile hay más madres que padres a cargo de hogares con niños. Según datos de la Defensoría de la Niñez, 54,5% de los hogares con niños, niñas y adolescentes es de jefatura femenina, con una tendencia al alza. De hecho, 8 de cada 10 hogares uniparentales son de jefatura femenina.
En un contexto así, lo lógico es pensar en una respuesta compensatoria desde la política pública. En cambio, lo que vemos es un recorte de presupuesto de más de 2 mil 700 millones para el Ministerio de la Mujer y Equidad de Género, con una reducción relevante en los programas de fomento productivo, jefas de hogar y mujeres rurales.
La realidad detrás de los datos oficiales es clara, son mujeres sobreexigidas estructuralmente, con menos acceso al empleo formal y a salarios decentes, con responsabilidades crecientes y con cada vez menos apoyo del Estado.
Proyectos tan necesarios como la Sala Cuna Universal son urgentes, pero no alcanzan ni para nivelar estructuralmente esta realidad ni mucho menos para producir cambios en un tiempo breve, que es lo que las mujeres, a todas luces, están necesitando.
Los subsidios al empleo femenino, apoyos focalizados en serio, capacitación y apoyo laboral necesitan refuerzo, no recortes, para que la realidad económica no siga golpeando con tanta intensidad a quienes ya están en desventaja.
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