Publicidad
Elegir no es ser elegido Opinión

Elegir no es ser elegido

Publicidad
Ana Hormazábal y Jorge Alarcón
Por : Ana Hormazábal y Jorge Alarcón Ana Hormazábal – Antropóloga Social Jorge Alarcón – Profesor Universidad de Talca
Ver Más

La exclusión no se resuelve: se renombra. Una sociedad en general y un gobierno en particular que se tomara en serio el mérito invertiría en la partida, no en blindar la llegada.


El Mostrador Fuente Preferida

El gobierno acierta en el diagnóstico: cada año miles de familias no consiguen cupo en el colegio que querían. Pero su reforma al Sistema de Admisión Escolar no toca ese problema. El malestar vive en la demanda; el proyecto interviene solo la admisión.

Bajo el SAE actual, la familia postula y ordena sus preferencias. Con la “Elección Mutua” que propone el Ejecutivo (entrevistas y rendimiento desde séptimo básico para los colegios con sobredemanda), ese trámite queda idéntico: los apoderados no ganan ninguna atribución nueva. Lo único que se mueve está del otro lado del mostrador: el colegio recupera la facultad de filtrar. La “mutualidad” se desvanece apenas los postulantes superan a las vacantes. No es una reforma de la elección; es una reforma de la admisión.

Y el criterio nuevo no es neutro. Exigir “mérito” a los doce años favorece a quien ya llega con ventaja: el rendimiento a esa edad refleja el hogar más que el esfuerzo. El problema de fondo no se resuelve, solo se redistribuye hacia arriba. El malestar de las familias rechazadas no desaparece: cambia de explicación, del “el sistema no me asignó” al “mi hijo no dio el ancho”. Se convierte una escasez de oferta en un veredicto sobre el niño.

Sus defensores dirán que la “Elección Mutua” amplía la libertad, al permitir entrar a un proyecto afín del que hoy excluye el azar. Pero esa libertad es condicional: existe solo para quien el colegio decida aceptar. Para las familias rechazadas, el margen sigue igual o peor. La libertad que promete la iniciativa es, en rigor, la del establecimiento para seleccionar.

Conviene recordar qué prometió la ley vigente: no mejores puntajes, sino un sistema más inclusivo. Y en eso avanzó. Según el CIAE (2025), la segregación socioeconómica en los colegios subvencionados cayó de forma apreciable, con su mayor descenso tras la puesta en marcha plena del SAE. El gobierno la juzga por una meta que no era la suya.

La exclusión no se resuelve: se renombra. Una sociedad en general y un gobierno en particular que se tomara en serio el mérito invertiría en la partida, no en blindar la llegada.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

Inscríbete en nuestro Newsletter El Mostrador Opinión, No te pierdas las columnas de opinión más destacadas de la semana en tu correo. Todos los domingos a las 10am.

Publicidad