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El Brexit y Europa 10 años después Opinión

El Brexit y Europa 10 años después

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César Iribarren Arsuaga
Por : César Iribarren Arsuaga Periodista, magíster en Ciencia Política.
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Hace algunas semanas se cumplieron nada menos que 10 años desde que la mayoría de los votantes de Gran Bretaña decidieron, en un referéndum, sacar a su país de la Unión Europea, uno de los proyectos de integración continental más exitosos.


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Si en términos prácticos, ese proceso de desvinculación se completó el 31 de enero de 2020, fue el día de dicho evento electoral, el 23 de julio de 2016, el que marcó un antes y un después para una organización alguna vez referente de unidad para otras regiones del planeta.

Es más, le otorgó espacio a líderes nacionalistas y populistas de otros miembros del bloque para proponer ideas similares, que finalmente no lograron adhesión y se diluyeron, por ejemplo en Francia y Países Bajos (curiosamente los dos países que impidieron la creación de una Constitución de la Unión Europea ideada en 2004).

Pero, como sostuvo a principios de año la académica y politóloga Irina Khayrizamanova en un libro, “la invasión de Ucrania por parte de Rusia ha supuesto un punto de inflexión en la manera en que la Unión Europea (UE) se percibe a sí misma y en cómo define su papel en el mundo”.

Es decir, si hace cinco años la solidez y unidad del bloque podría haberse visto más débil producto del Brexit, el inicio de dicho conflicto bélico a finales de febrero de 2022 habría restituido e, incluso, fortalecido esas cualidades.

Algunos ejemplos concretos son la mayoritaria opinión favorable de los ciudadanos de los 27 miembros de la ampliación de la organización a otros países candidatos adherirse a ella. (56% de acuerdo al último Eurobarómetro)

De hecho, las evidentes ambiciones expansionistas rusas llevó a que más países quieran formar parte de la Unión Europea, al percibir su integración como una una sólida protección ante los peligros existenciales que representaría Moscú.

Además de Ucrania, otras dos exrepúblicas soviéticas como Georgia y Moldavia solicitaron su adhesión solo días después del inicio de dicho conflicto bélico a fines de febrero de 2022.

Es decir, la invasión de Rusia a Ucrania regresó el poder de atracción del bloque, el cual se habría visto seriamente cuestionado cuando su segunda economía decidió separarse de ella hace un decenio, generando la crisis más dañina desde su creación.

Y ese poder de atracción podría fortalecerse aún más ante el cada vez más tambaleante y volátil compromiso de Estados Unidos con la seguridad y defensa de una zona que no supo de conflictos armados interestatales entre 1945 y 2022.

La percepción de amenaza y vulnerabilidad que han configurado los comportamientos ruso y norteamericano entre los miembros del bloque comunitario y, por supuesto, Londres, también desencadenó una fenómeno casi impensado hace cinco años, como es una especie de legitimidad de las armas atómicas como herramienta de defensa después de varias décadas en que la comunidad internacional ha trabajado precisamente por su no proliferación, incluso a través de tratados.

Por ejemplo, Francia, único país de la UE que dispone de este material bélico, lanzó en marzo un programa de disuasión nuclear, al que hasta el momento se han adherido Bélgica, Dinamarca, Alemania, Grecia, los Países Bajos, Polonia, Suecia, Noruega y el Reino Unido.

Entonces, si los impulsores del Brexit y de propuestas de procesos similares en otros países del bloque no percibían riesgos para su seguridad amparándose en el Artículo 5 del Tratado de la Organización del Atlántico Norte (OTAN), el panorama geopolítico desarrollado durante los últimos diez años los ha obligado a comprender la menor solidez de esa supuesta garantía y la importancia de fortalecer la cohesión dentro del viejo continente tanto en materia comercial, como militar.

De esta manera, uno de los grandes desafíos para los países europeos, especialmente Alemania, Francia y Reino Unido, es tener a la vista la idea planteada hace casi cuatro décadas por Kenneth Waltz, uno de los teóricos más influyentes en el campo de las Relaciones Internacionales, quien aseguró que “dado que el poder puede ser utilizado tanto para amenazar como para apoyar a otros Estados, cómo perciban los Estados que los demás usarán su poder será fundamental”.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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