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Operación Australia Opinión Crédito foto: Ernesto Guevara, AgenciaUno

Operación Australia

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Felipe Ossandón E.
Por : Felipe Ossandón E. Periodista, escritor, documentalista. Jugador amateur de rugby por más de 40 años.
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Con el triunfo sobre Rumania en el Estadio Nacional el pasado sábado, frente a más de 15 mil personas, la selección chilena de rugby comenzó su preparación para el Mundial de Australia 2027.


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Son pocas las oportunidades en la vida en la que se puede ser testigo de un hecho histórico asociado al deporte chileno.  

Los adeptos de esta época, estamos teniendo el privilegio de ver en vivo, en directo y en 4K  la trayectoria de Los Cóndores, la selección masculina adulta de rugby de Chile, que está  escribiendo a pulso, a mano, con empeño y buena letra, el que sin duda es, hasta ahora, el  capítulo más importante en la historia del rugby local (y de paso marcando un hito  contundente en la historia del deporte de este país). 

La primera hazaña en el asombroso viaje de este pájaro flamígero fue clasificar en 2023 por primera vez en la historia del rugby quince chileno a un mundial de la categoría, que ese año se realizó en Francia. 

Era la décima versión del mundial, certamen que se jugó por primera vez en 1987 y que se  ha realizado de manera ininterrumpida desde entonces cada cuatro años. Actualmente es  uno de los eventos deportivos de mayor audiencia en el mundo (convocó a 800 millones de  personas entre público y telespectadores en su última edición). 

A Francia 2023 Chile clasificó de manera épica, de la mano de Pablo Lemoine (el  entrenador uruguayo que ha sido el mentor de esta generación de jugadores, factor  fundamental en la ecuación que provocó este auge del nuevo rugby chileno), ganando un partido contra Estados Unidos, en Estados Unidos, en una serie de esas como se dice de  infarto. 

El mundial de Francia 23 estuvo más o menos dentro de lo esperado para los nacionales. El nivel del rugby en Chile está lejos, muy lejos (por masa crítica, por cantidad de jugadores,  por presupuesto, por infraestructura, por experiencia, por historia, pero no por ganas) de  potencias como Inglaterra, Argentina, Japón o Samoa, que fueron de hecho los rivales en  esa primera fase.  

Chile no ganó partidos, pero dejó una postal alegre, aguerrida, impetuosa, apasionada, muy  positiva frente a los más grandes en su primer paso por la cita mundialera ovalada. 

Pero la historia no quedó ahí. Los muchachos tenían claro que no servía de nada ir a un  mundial, si se trataba de un logro de esos que se da uno en la vida.  

Ahí mismo en el camarín, el 30 de septiembre de 2023, en Nantes, apenas terminado el último match (derrota contra los Pumas 5-59) se juramentaron la clasificación a Australia  2027.

Y así lo hicieron. En septiembre de 2025, de nuevo en el repechaje, en un inolvidable partido frente a Samoa, en el Sausalito de Viña del Mar, ante más de 20 mil personas en las  graderías.  

Ese es otro hito histórico: Segunda clasificación a un mundial. Pero no solo segunda. Segunda consecutiva.  

Otro hito más: primera vez que una selección chilena de rugby lograba congregar tal cantidad de gente, más encima en provincia (uno de los eventos deportivos de mayor  convocatoria a la fecha en Chile). 

Este fin de semana se acaba de producir otro hito. El sábado en la tarde, en el debut de la recién creada Nations cup, en el Estadio Nacional, Los Cóndores vencieron en una sólida  presentación a Los Robles, el seleccionado de Rumania, una selección con más historia, mejor ranking, mayor experiencia, más bagaje que la chilena (de hecho los rumanos han estado presentes en nueve de las diez ediciones del mundial). 

Y aquí resulta necesario abrir un paréntesis (otro): Una de las principales críticas que se le hace a World rugby (nombre actual del organismo que regula el rugby a nivel mundial) es que dedica la mayor parte de sus esfuerzos y presupuesto a organizar un calendario competitivo y desafiante solo para las grandes potencias (Sudáfrica, Nueva Zelanda,  Francia, Inglaterra, Australia), en desmedro del trabajo que se hace para potenciar a los equipos emergentes (como Chile). 

Con la intención de cambiar (al menos de empezar a cambiar) esa realidad, se creó esta Nations cup, en esta ventana de julio, que va a permitir a Chile enfrentarse por primera vez  (otro hito) contra equipos de su mismo nivel o superior, en un campeonato corto, de alta exigencia y enorme competitividad. 

Se podría decir que este triunfo sobre Rumania (48-31, en un gran partido, con un marco de  público extraordinario, entusiasta, diverso, familiar, en un entorno seguro), es el inicio del  camino preparatorio, la primera estación en la Operación Australia 2027. En el marco de la  Nations cup, se viene Hong Kong, en el Sausalito el 11 de julio y Georgia, en el Estadio  Nacional el 18 de julio. Posteriormente hay encuentros ya pactados en Europa).  

En Australia 2027 Los Cóndores van a escribir otra página memorable de la historia (pase lo que pase, independiente del resultado, es un hito mayor): por primera vez (y nada menos  que en su primer partido) van a enfrentar a los All Blacks, la poderosísima selección neocelandeza, uno de los baluartes de este deporte a nivel planetario. Después de los de negro, deberán enfrentar a los locales (los Wallabies son otra potencia que tiene la obligación de ganar) y luego a Hong Kong, con quienes van a tener un apronte el próximo sábado en Viña del Mar. Será un desafío espectacular para los jugadores chilenos.  

Para los seguidores, será un goce, una experiencia única y primigenia continuar disfrutando de cómo Los Cóndores siguen escribiendo con fuego la historia chilena de este noble  deporte. 

¿Noble? Claro, porque independiente de quien lo juegue, por su estructura, por su reglamento, por protocolo, por etiqueta, por historia, en el rugby no se engaña al árbitro, tampoco se le discute, no se le alega, ni siquiera se le habla, el capitán del equipo es el único que puede dialogar con el referee; se respeta al rival, no se hace tiempo, no se simulan faltas inexistentes, no se magnifican las faltas recibidas (de hecho, más allá de su intensidad, casi no se reciben faltas), es un juego medularmente colectivo y colaborativo, al  interior de un equipo todos los jugadores son igual de importantes, en el rugby no se concibe la trampa y siempre se va para adelante. 

Qué bien haría que se hablara más de rugby en este país. 

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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