Opinión
Casen: un patrimonio público que debemos cuidar
La confianza en las estadísticas y en los instrumentos que utilizamos para conocer nuestra realidad social es un patrimonio público que debemos cuidar.
Desde el año 2013 y hasta abril de 2026 participé, de manera consecutiva y durante gobiernos de distintas tendencias políticas, en el Panel de Expertos de la Encuesta Casen (Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional) del Ministerio de Desarrollo Social.
En cada una de sus versiones, el Panel se renueva y siempre se ha procurado incorporar a académicos y académicas de reconocida trayectoria y experiencia, además de un representante de organizaciones de la sociedad civil.
A lo largo de todos estos años compartí este trabajo con personas comprometidas, serias, trabajadoras y talentosas que, de manera no remunerada, dedicaron tiempo y conocimientos para contribuir al mejoramiento de cada versión de la Encuesta. La calidad profesional de quienes han integrado estas instancias ha sido tal que algunos de ellos y ellas posteriormente han ocupado importantes cargos en el propio Ministerio.
Las decisiones y recomendaciones del Panel fueron adoptadas por unanimidad y siempre en un ambiente de respeto y colaboración, buscando que cada nueva versión de la Encuesta fuera mejor que la anterior. Esto ha significado incorporar avances tecnológicos, actualizar los marcos muestrales a partir de la información de los censos, introducir nuevos temas y, al mismo tiempo, enfrentar el difícil desafío de reducir los tiempos de aplicación sin afectar la calidad de la información recopilada.
Paralelamente, equipos conformados por académicos y especialistas, con la colaboración de organismos internacionales, han trabajado en la actualización de la metodología de medición de la pobreza. Este proceso permitió ampliar su medición más allá de los ingresos e incorporar otras dimensiones relevantes del bienestar, dando origen a la medición de la pobreza multidimensional.
También quisiera destacar algo que a veces se pierde de vista: la Encuesta Casen no es solamente una encuesta destinada a medir la pobreza. Uno de sus aportes relevantes es permitir analizar la focalización de los programas sociales, tanto de las transferencias monetarias —como los subsidios— como de los beneficios no monetarios. Esta información es fundamental para evaluar a quiénes están llegando las políticas sociales y contribuir a que la asignación de los recursos públicos sea cada vez más eficiente y pertinente.
Además, la Encuesta contiene diversos módulos que abordan, entre otras materias, las características sociodemográficas de la población, educación, vivienda, salud, trabajo e ingresos. Esta información permite conocer tanto los avances alcanzados por distintos sectores sociales como las carencias que persisten, y ha constituido un insumo fundamental para el diseño, evaluación y mejoramiento de numerosas políticas y programas sociales.
Finalmente, existe un elemento que considero esencial: la información es pública. Las bases de datos y la documentación metodológica necesaria para utilizarlas se encuentran disponibles en el sitio web del Ministerio. Esto permite que investigadores, académicos y cualquier persona interesada en los temas que aborda la Encuesta puedan analizar los datos, realizar sus propios cálculos, contrastar los resultados publicados y formular propuestas para su mejoramiento.
La Casen, como cualquier instrumento estadístico, puede y debe ser permanentemente revisada, discutida y perfeccionada. Ese ha sido precisamente el espíritu con el que muchas personas hemos trabajado en ella durante años. Pero las críticas a un instrumento de esta relevancia para el país debieran realizarse sobre la base de evidencia, antecedentes técnicos y una discusión metodológica seria.
Detrás de cada versión de la Casen existe un trabajo profesional, técnico y académico de muchos años, desarrollado por personas de distintas sensibilidades y durante gobiernos de diferentes signos políticos. La confianza en las estadísticas y en los instrumentos que utilizamos para conocer nuestra realidad social es un patrimonio público que debemos cuidar.
Por eso creo que el trabajo realizado, y sobre todo la importancia que esta información tiene para comprender las transformaciones, avances y carencias de la sociedad chilena, merece ser valorado y resguardado.
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