Opinión
Lo que las prioridades no pueden anticipar
“La excelencia científica y las prioridades nacionales no compiten entre sí. El desafío es construir un sistema capaz de responder a las urgencias del presente sin renunciar a los descubrimientos del futuro.”
Cada vez que seguimos una ruta en el GPS, hacemos una transferencia bancaria o le preguntamos algo a una inteligencia artificial, estamos utilizando conocimientos que comenzaron a desarrollarse décadas —y, en algunos casos, siglos— antes de que alguien imaginara para qué servirían.
Quizá esa sea la mayor paradoja de la ciencia: cuanto más transforma nuestras vidas, más invisible se vuelve.
Pocas personas piensan en la teoría de números al pagar una cuenta. Casi nadie recuerda la relatividad mientras sigue una ruta en el GPS. Y muy pocos asocian la mecánica cuántica con el computador desde el que leen estas líneas. Cuando un descubrimiento cambia el mundo, deja de verse como ciencia y pasa a llamarse simplemente tecnología.
Es natural que un país defina prioridades. Chile necesita avanzar en inteligencia artificial, la transición energética, la salud, la astronomía, la minería sostenible o la adaptación al cambio climático. Orientar parte de los recursos públicos hacia esos desafíos no solo es razonable; es indispensable.
Pero toda política científica tiene un límite que conviene reconocer con humildad: solo podemos priorizar aquello que ya conocemos. Los descubrimientos que transformarán el futuro, por definición, todavía no aparecen en ninguna lista.
Durante más de cuarenta años, Fondecyt ha cumplido un papel esencial dentro del sistema científico chileno. Su misión histórica no ha sido decidir qué áreas del conocimiento son más importantes, sino identificar las mejores propuestas de investigación, independientemente de la disciplina desde la que surgieran. Al mismo tiempo, Chile ha desarrollado otros instrumentos precisamente para orientar recursos hacia prioridades nacionales, promover la innovación y acelerar el desarrollo tecnológico.
No son objetivos incompatibles. Son funciones distintas y profundamente complementarias. Mientras unos instrumentos buscan responder a los desafíos del presente, otros crean las condiciones para que aparezcan las ideas que resolverán los desafíos que todavía desconocemos.
En ese contexto, las nuevas bases del Concurso Fondecyt de Postdoctorado abren una reflexión que trasciende este concurso. No porque las prioridades sean un error, sino porque conviene preguntarnos si el principal instrumento del país para financiar investigación basada en la excelencia científica debe seguir cumpliendo ese papel o asumir uno diferente.
Basta un ejemplo para comprender la magnitud de esa decisión. La matemática no aparece mencionada explícitamente entre las áreas prioritarias. Sin embargo, basta recorrer ese mismo listado para descubrir que la inteligencia artificial depende del álgebra lineal y la probabilidad; la computación cuántica, de sofisticadas herramientas matemáticas; la modelación climática, de ecuaciones diferenciales; y la ciberseguridad, de la teoría de números.
Más interesante que preguntarse por qué la matemática no aparece en la lista es preguntarse cuánto de las áreas que sí aparecen sería posible sin ella. La respuesta permite comprender hasta qué punto las disciplinas fundamentales sostienen gran parte de la ciencia que hoy consideramos estratégica.
Lo mismo ocurre con buena parte de la física, la química, las ciencias básicas y otras disciplinas fundamentales. Su mayor contribución no consiste en responder únicamente las preguntas del presente, sino en hacer posibles las respuestas que necesitaremos en el futuro.
Las sociedades que lideran la ciencia son aquellas que comprenden esa diferencia y tienen la convicción de invertir, también, en las preguntas cuyo valor todavía nadie puede medir.
Porque las tecnologías se pueden priorizar, pero el conocimiento que las hará posibles, todavía no.
- El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
Inscríbete en nuestro Newsletter El Mostrador Opinión, No te pierdas las columnas de opinión más destacadas de la semana en tu correo. Todos los domingos a las 10am.