Opinión
La realidad que el Estado ha decidido no observar
Pese a recopilar sus datos, el Estado ha decidido mantenerlos invisibles. No los analiza y hace imposible su acceso a quienes quieren hacerlo, lo que resulta en que las realidades de estos NNA no son conocidas.
Los esfuerzos que ha realizado Chile por la inclusión de estudiantes con NEE en el sistema educativo es un hecho que no podemos ignorar, y más aún, los debemos destacar. Pero estos esfuerzos se han encontrado con diversos desafíos, como la falta de capacitación de docentes y comunidades educativas, políticas de financiamiento estrictamente vinculadas a diagnósticos específicos, y el estigma y prejuicios que muchas veces enfrentan estos estudiantes en sus comunidades educativas. Dichos prejuicios han sido, además, profundizados en la opinión pública ante situaciones especiales de convivencia escolar.
A esto se suma otra dificultad que es necesario relevar: la ignorancia que, como sistema educativo y político, tenemos de las realidades de los NNA con NEE. A propósito de las políticas de financiamiento asociadas a indicadores de calidad como el Simce, que volverá a aplicarse por estos días, conocidas eran las estrategias de los establecimientos que, con el fin de mantener niveles de desempeño (y como consecuencia, financiamiento), invitaban a los estudiantes con NEE a quedarse en la casa los días que había evaluaciones. Afortunadamente esas malas y discriminatorias prácticas han quedado en el pasado. Con todo, y aunque los registros existen, los datos de algunos grupos de estudiantes con NEE, como aquellos categorizados como con NEE permanentes, no son incorporados para los análisis de la realidad educativa nacional. Y, sumado a esto, no son accesibles para los investigadores, lo que hace imposible conocer los avances reales de la educación inclusiva, y cómo mejorar las políticas para dar una mejor educación.
Destaco aquí, la valiosa labor que se ha realizado con los datos a nivel nacional y que en general son presentados de una manera muy organizada y cuidando estándares de protección de datos. Pero, esta no es la realidad de los estudiantes con NEE permanentes que asisten a escuelas regulares, y menos de aquellos que asisten a escuelas especiales.
Pese a recopilar sus datos, el Estado ha decidido mantenerlos invisibles. No los analiza y hace imposible su acceso a quienes quieren hacerlo, lo que resulta en que las realidades de estos NNA no son conocidas. Por otro lado, la información que es accesible está mal organizada y desactualizada. Con el Mapa de Justicia Educacional, hemos desarrollado una herramienta que permite explorar las injusticias que se viven en el sistema educativo chileno. Sin embargo, y a pesar de grandes esfuerzos por incorporar a estudiantes con NEE permanentes, esto no fue posible debido a la falta de información pública.
Esto no es simplemente un problema técnico, ni para el desarrollo de una investigación en particular, es una forma de injusticia educacional. Sin datos actualizados, accesibles y transparentes, las políticas públicas solo pueden ser desarrolladas a base de creencias y especulaciones, impidiendo, además, que distintos actores puedan abogar por los derechos de estos niños, niñas y adolescentes.
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