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Marcelo Díaz: «América Latina tiene que seguir siendo nuestra prioridad «.

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El futuro parlamentario socialista cree que »se debe trabajar intensa y activamente por colaborar con el resto de los países de la región para reforzar los niveles de gobernabilidad, estabilidad y cohesión social». Díaz además es partidario de mantener las tropas chilenas en Haití y frente a las críticas de la UDI al respecto los acusa de tener »miopía política».


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Pertenece a la nueva generación de diputados que el 11 de marzo se incorporará a las tareas del Congreso. Se trata de Marcelo Díaz, quien es socialista, experto en materias internacionales y trabajó dos años y medio en la Cancillería.



El electo legislador ataca inmediatamente con uno de los temas que ha marcado la pauta y que es el de la permanencia de tropas en Haití. Díaz es partidario de que Chile se mantenga en el país caribeño y no duda en criticar a la UDI, cuyos personeros se han opuesto a que los militares chilenos permanezcan en dicha isla.



"Hay miopía política, la gente de la UDI no entiende o no conoce el mundo, porque no es posible pensar que cuando aprobaron el envío de tropas a Haití iban a hacer un paseo. La profesión militar implica riesgos, nadie está en el Ejército para tomar té sino que son conscientes de que la vida de los integrantes de las FF.AA puede estar en peligro. Cuando se autorizó enviar tropas se hizo con plena conciencia de que ello podía implicar riesgo de pérdidas de vida de miembros de las Fuerzas Armadas", dice Díaz.



-Pero no se han cumplido los objetivos de la misión que es el desarme de los grupos armados en Haití.
-Lo más probable que haya que hacer es que Naciones Unidas aumente el número de efectivos. Haití no es fácil, resolver los problemas va a ser complejo y no por ello no hay que hacerlo.



-¿Coincide con las autoridades en torno a que es necesario permanecer en Haití?
-Nuestro compromiso en Haití debe ser a largo plazo y la presencia de contingente de Naciones Unidas se requerirá por tres años. Como dice el embajador Juan Gabriel Valdés, es un error que para un país tan inserto en el mundo, tan dependiente de su inserción internacional como es el nuestro, pensar que se pueden tener todos los beneficios que se nos ofrecen sin una responsabilidad que significa justamente ser parte del mundo.



Buen vecino



Díaz piensa que el área internacional se ha incorporado en forma relevante al quehacer nacional. Por eso opina que "la política exterior será un ámbito preponderante y central del nuevo gobierno".



-¿Cuáles son, a su juicio, las prioridades en materia exterior para el próximo gobierno?

-Sin perjuicio de seguir suscribiendo acuerdos comerciales, estos deberían ser administrados de manera tal que nos permita cumplir con lo que establecen esos tratados y, al mismo tiempo, rentabilizarlos al máximo. Es decir, que en lo posible las ganancias y beneficios que se obtengan por la vía del comercio beneficien a una gran mayoría del país y hacerlos extensivos a la pequeña y mediana empresas. Ello por la vía de reforzar el perfil exportador singular que cada una de las regiones tiene. Entonces, el desafío es pasar a una segunda fase más cualitativa de los acuerdos.



"Uno de los desafíos es administrar bien los tratados, resolver las controversias, que sin duda se van a generar, implementar estrategias que nos permitan que todo el país en su conjunto, especialmente la pequeña y mediana empresa y las regiones, puedan aprovechar debidamente las ventajas que los tratados han generado".



¿Qué pasa con el área vecinal?
-La segunda prioridad tiene que ver con la política exterior propiamente tal. Desde ese punto de vista tenemos una prioridad regional que hay que mantener. América Latina tiene que seguir siendo nuestra prioridad. Eso significa seguir trabajando intensa y activamente por colaborar con el resto de los países de la región para reforzar los niveles de gobernabilidad, estabilidad y cohesión social. En la medida que tengamos una región estable, cohesionada socialmente, que avanza y progresa, eso también va en directo beneficio de nuestro propio desarrollo. Nuestra idea de ser puente tiene un punto de llegada y de partida. Hablamos de puente comercial con el mundo y nuestras regiones son el segundo puente de llegada.



-¿Qué pasa con Bolivia?
-Dentro de la prioridad latinoamericana, el ámbito bilateral ocupa un lugar especialmente relevante. Nosotros tenemos que llevar adelante lo que hemos denominado el trabajo programático de la Concertación, la política de buena vecindad, del buen vecino para el resto de la región en el ámbito político, económico, social cultural y no estrictamente en lo comercial Deberíamos esforzarnos en construir una relación con nuestros vecinos que sea sólida, estable y que profundice el nivel de acercamiento e integración con ellos.



Libre comercio con Argentina



-Con Argentina, las relaciones están avanzadas.
-El desafío es profundizar, desarrollar al máximo todas las potencialidades de la alianza estratégica que suscribimos hace unos años. Ello significa también avanzar fuertemente en la integración cultural y ciudadana. Tenemos que hacer realidad el libre tránsito entre Chile y Argentina. En la medida que uno siente que con los vecinos tiene destinos compartidos los ve más como socios que como competidores. La relación con los países del norte tiende a tener una óptica más competitiva que de colaboración.



– Pero nuestros vecinos del norte siempre han sido más competitivos.
-Con Bolivia y Perú hay un escenario distinto, hay temas de carácter histórico que son condicionantes de la relación. Hemos hecho esfuerzos buenos en esa dirección en los ámbitos de integración económica, comercial y física y creo que tenemos que avanzar mucho más en ello. Creo que con Bolivia hemos construido en la fase final del gobierno de Lagos el marco más apropiado. Hemos reestablecido los principios que fundaron las conversaciones del mandatario chileno con Hugo Banzer, que era la idea de tener una agenda sin exclusiones. Eso quiere decir una mesa en que cada uno plantee lo que quiera, nadie tiene temas vetados, y como contrapartida significa que todos debemos ser capaces de escuchar lo que se tiene que decir. Aquello no significa acuerdo en todo, pero el solo hecho de sentarnos a conversar significa un modo distinto de enfrentar la situación.



-¿Cómo ve al Presidente Evo Morales?
-Las primeras señales de Evo Morales son positivas ya que dan muestra de querer enrielar la relación bilateral en un canal de encuentro y búsqueda. En el caso de Bolivia, creo que la discreción y la paciencia son la clave.



-¿Está de acuerdo con darle una salida al mar a Bolivia?
-No importan las opiniones personales. Lo positivo para ambos países es alcanzar entendimiento que permitan de manera constructiva cambiar el sentido histórico de la relación.



¿Existirá un cambio en el gobierno de Bachelet en el tema de Bolivia?
-Es un gobierno corto y a veces estos procesos son más largos. Ya hay un primer cambio en el sentido que Lagos haya ido al traspaso de mando y que Morales venga a Chile. En cuanto a la demanda boliviana de una salida soberana al mar, claramente subsisten diferencias.



Cuando era presidente del PS Gonzalo Martner opinó que era partidario de darle una salida al mar a Bolivia.
.
-Nos parece bien su opinión, pero en esto yo creo que la política exterior es una política de Estado.



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