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La UDI mira a Chadwick en los descuentos para las primarias Ministro empujó decisión de que Longueira no llegara directamente a noviembre

La UDI mira a Chadwick en los descuentos para las primarias

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Claudia Rivas Arenas
Por : Claudia Rivas Arenas Periodista de El Mostrador @crivasa
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Se dice en la tienda que fue él quien logró imponer la idea de que el abanderado del partido participara en las elecciones del 30 de junio, pese a que estaba prácticamente decidido que llegaría a primera vuelta. Si el candidato gremialista pierde este domingo, el jefe de gabinete de Sebastián Piñera será ásperamente cuestionado por un importante sector del partido.


En el marco de una relación endogámica que ha ido tomando cada vez más fuerza, la sociedad entre el Presidente Sebastián Piñera Echeñique y su primo hermano, el ministro del Interior Andrés Chadwick Piñera, ha afectado directamente el devenir político de la derecha. Algo particularmente preocupante para la UDI, que ha debido rendirse ante la presión de La Moneda, al punto de cambiar estrategias que le eran más favorables. En un caso emblemático de esta situación podría transformarse la participación del gremialismo en la primaria presidencial. Ello, porque si su abanderado, Pablo Longueira Montes, pierde, las miradas del partido se volcarán de inmediato hacia quien prácticamente impuso la visión del Ejecutivo, impidiendo que, como se había acordado en la tienda, la candidatura presidencial pasara directo a la primera vuelta, el 17 de noviembre: el ex senador tendría que dar cuenta de su responsabilidad en ese simbólico fracaso.

Para el gremialismo más profundo, esta primaria verdaderamente histórica en la derecha nunca debió realizarse. Si la UDI se embarcó en ella, en una primera etapa, sólo fue porque su entonces abanderado “independiente”, el ex ejecutivo de Cencosud, Laurence Golborne, la había asumido estratégicamente. Sin embargo, desde su deshonrosa bajada y reemplazo por Longueira, en la casona de calle Suecia se dio por hecho que no habría ningún tipo de primarias. Y se impondría el criterio de quienes siempre estimaron que la falta de cultura a este respecto perjudica al sector, el ex titular de Economía entre ellos. Pero no fue así. Si bien se logró detener el proceso interno para elegir a algunos candidatos al Senado, desde Palacio llegó claro el mensaje de que en la Alianza debía haber primarias presidenciales, sobre todo porque la idea fue impulsada desde La Moneda. El mensajero fue, según se comenta entre las huestes gremialistas, el propio Chadwick. En este caso, sostienen los más molestos, “es tan importante el mensaje como el mensajero”.

A lo que apuntan es a que dado que el jefe de gabinete integra las filas de la UDI, “lo menos que esperábamos era que Chadwick apoyara la idea de pasar de largo a noviembre. Eso era lo más conveniente para la candidatura de Pablo y, además, el consejo al que se convocó para ese día lunes de la proclamación, como en un 90 por ciento votó a favor de ir derechito hasta la primera vuelta”, recuerda visiblemente molesto un antiguo consejero. Si bien, se dice que el ministro Cristián Larroulet también intervino en el proceso de convencer a las cúpulas gremialistas para mantenerse en el proceso, la presión ejercida por su par de Interior resultó mucho más efectiva. De ahí que se le atribuya gran parte de la responsabilidad ante una eventual victoria de Allamand sobre Longueira. Algo en lo que evitan pensar en la colectividad, aunque están concientes de que la candidatura del ex timonel tampoco prendió en los niveles que se esperaba. Pero también hay un pequeño grupo que tiene la convicción de que en este proceso “Chadwick está muy asociado con Pablo. Ellos siempre se han asociado mucho políticamente y Andrés fue muy importante en la operación para que Pablo asumiera la candidatura. Aunque (Chadwick) después cayó en la presión de La Moneda para hacer primarias”, advierte un antiguo militante que siguió de cerca el proceso de bajada de Golborne para ser reemplazado por Longueira.

“¡Lo perdimos!”

Desde que Chadwick se concentró en la campaña, primero, y luego en el gobierno de Piñera, su actuación ha sido criticada internamente en muchas ocasiones. Porque en la tienda han sentido que no ha seguido su línea y ha sobrepuesto los intereses del Ejecutivo a los de la colectividad. Si Longueira perdiera la primaria, sería una especie de golpe de gracia, sobre todo si se considera que la UDI y el propio abanderado tienen fama de sobreponerse a situaciones complicadas. Por lo que la derrota se le atribuiría a enfrentar una elección presidencial con una estrategia que no le era cómoda al partido: pasando por una primaria a la que los llevó la intervención del titular de Interior.

[cita]Con un escenario no muy auspicioso, un sector del gremialismo cree que si Longueira es derrotado, Chadwick tendría que asumir lo que le corresponde en la decisión de participar en las primarias del sector, con tan poco tiempo de preparación.[/cita]

Pero esto no es nuevo. En su paso por el Ministerio del Interior, Andrés Chadwick barrió de un plumazo la teoría que lo sindicaba como uno de los ‘coroneles’ más blandos de la UDI. Pero también reafirmó otras: que es más piñerista que gremialista; que la “sangre pesa más que el partido”, y que en ningún caso ha sido el principal representante de la colectividad en la actual administración. Por el contrario, el jefe de gabinete, el brazo derecho de Sebastián Piñera, se ha ocupado de blindar al Presidente, de generar un puente fluido entre La Moneda y la casona de calle Suecia para contener, si no impedir de plano, sus arranques hegemónicos. Algo de lo que existe conciencia y resienten en la tienda. Y que debería tener sus costos, pero que aún así es altamente probable que no los tenga, porque “en la UDI nadie paga costos por nada de lo que hace”, insiste un antiguo consejero. Y otro militante agrega que para Chadwick, hasta ahora, “todo ha sido a cero costo y va a hacer lo que tenga que hacer desde el gobierno para su continuidad, aunque eso perjudique los intereses de la UDI”.

La sensación de que “lo perdimos” se viene percibiendo en la UDI desde que Chadwick se integró a la campaña de su primo hermano, el año 2009. Si al comienzo, en la tienda liderada en aquel entonces por Juan Antonio Coloma, tenían la convicción de que contaban con una especie de caballo de Troya en el comando de Piñera, con el paso de unas semanas se dieron cuenta que eso no pasaba de ser un profundo anhelo. A poco andar, comentaban en sordina en la colectividad, el entonces senador gremialista “dejó claro donde están sus lealtades”. A partir de ahí, desde el partido no se le ha perdido pisada al proceso que lo llevó al gabinete y a su rápido ascenso en el gobierno. De a poco desplazó a los consejeros más cercanos y se convirtió en el principal apoyo del mandatario, remitiendo al entorno familiar las decisiones más complejas sobre el devenir de la nación. Y, de paso, de los partidos de la Alianza, lo que molesta profundamente en la UDI.

Por otra parte, nadie cree en el anuncio que hizo en febrero, en una entrevista publicada por la Revista Qué Pasa, de que abandonará la carrera política al final del gobierno, porque “quiero hacerlo. Puede ser que en tres meses esté desesperado y ruegue volver, pero hoy día es al revés: tengo el entusiasmo de retomar la oficina de abogados que tengo con Luis Hermosilla. Me fascina la universidad, he hecho clases casi toda la vida, así es que me encantaría volver a una universidad”. El punto es que los más mal pensados en la UDI están convencidos que su decisión pasa por el hecho de que “debe estar convencido de que la Alianza no se va a mantener en el gobierno, porque gane quien gane tiene un cargo asegurado, y después de ser ministro cualquier cargo en el partido le queda chico”, pese a que en febrero el candidato de la UDI era Golborne. Ahora, con un escenario no muy auspicioso, un sector del gremialismo cree que si Longueira es derrotado, Chadwick tendría que asumir lo que le corresponde en la decisión de participar en las primarias del sector, con tan poco tiempo de preparación.

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