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Dirigentes del gremialismo lo califican como el “Frank Underwood” de la tienda

El rol clave de Andrés Chadwick en la conformación de la mesa UDI

por 13 abril, 2015

El rol clave de Andrés Chadwick en la conformación de la mesa UDI
Todos en el partido reconocen que es un tremendo articulador, con una enorme capacidad de influir y conciliar. El respaldo que Chadwick entregó la semana pasada a la opción de Larraín y la presión que ejerció sobre Javier Macaya durante el Consejo General, ayudaron a sacar adelante la lista de consenso, que de consensual tiene muy poco.
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El abogado de la Universidad Católica y eterno coronel de la UDI, primo y vocero del ex Presidente Sebastián Piñera, Andrés Chadwick, estuvo detrás de las intensas negociaciones que se vivieron la semana pasada para lograr una lista de consenso entre las facciones que hoy dividen a la UDI, representadas por Hernán Larraín y Javier Macaya, este último como rostro del jovinismo.

Distintos dirigentes del partido aseguran que el respaldo que entregó Chadwick a Larraín en una reunión el pasado día lunes, a la que también asistieron Juan Antonio Coloma y Pablo Longueira, fue fundamental para que los demás aceptaran que Larraín sería el próximo presidente de la UDI: “Chadwick fue clave, si no Larraín no habría sido el candidato”, confesó un parlamentario del entorno del senador por la Región del Maule.

Un diputado incluso bromeó con que Chadwick es el Frank Underwood del partido. El hombre que ejerce como negociador y articulador entre las partes en conflicto. Todos reconocen su capacidad para convencer, conciliar e influenciar. Lo definen como el gran lobbista del partido y, además, opera de un modo sigiloso, desde las sombras, sin que el resto note demasiado su mano. “Ejerce una influencia enorme pero cultiva un bajo perfil. Logra que no se note tanto cuando está operando, es parte de sus habilidades”, comentó un diputado perteneciente al grupo de “los iluminados”, la generación que accedió al poder en la colectividad de la mano de Ernesto Silva.

Durante la semana pasada, mientras Macaya y Larraín sostuvieron distintas reuniones en el Congreso, Chadwick operó a través de llamadas telefónicas y se comunicó en varias oportunidades con ambos dirigentes para empujar el acuerdo entre ellos, y, adicionalmente, funcionó como puente entre los bandos en disputa. Finalmente, el día jueves se dio la señal. Macaya renunció a la presidencia interina y en conjunto se anunció que Hernán Larraín asumiría a la cabeza de la nueva directiva.

Pero todavía quedaba superar el escollo más importante: la conformación de la lista de consenso, requisito de Larraín para asumir y en el que nuevamente Chadwick jugó un rol muy importante. Tan tensas fueron las negociaciones que se dieron en paralelo al Consejo General, que la cúpula del partido evaluó postergar las elecciones para 30 o 60 días más, esto ante la imposibilidad de armar una directiva que integrara a los dos sectores.

Durante la semana pasada, mientras Macaya y Larraín sostuvieron distintas reuniones en el Congreso, Chadwick operó a través de llamadas telefónicas y se comunicó en varias oportunidades con ambos dirigentes para empujar el acuerdo entre ellos, y, adicionalmente, funcionó como puente entre los bandos en disputa. Finalmente, el día jueves se dio la señal. Macaya renunció a la presidencia interina y en conjunto se anunció que Hernán Larraín asumiría a la cabeza de la nueva directiva.

Hernán Larraín puso como condición que Javier Macaya, quien el día anterior anunció que dejaría la primera línea, debía sí o sí ser parte de la nueva mesa, de lo contrario no asumía la presidencia y hasta ahí llegaba la negociación. Pero el diputado, que es hijo político de Andrés Chadwick –así como Ernesto Silva lo es de Jovino Novoa–, se resistió durante casi toda la jornada. A cambio, Macaya había propuesto a Felipe Ward como secretario general, pero éste fue vetado por Larraín debido a su “incontinencia verbal” y sus declaraciones de ese día contra el senador Víctor Pérez y los alcaldes Francisco de la Maza y Mario Olavarría. Del mismo sector, también se evaluó a Jaime Bellolio, quien rechazó la oferta y a Arturo Squella, que cedió su cupo en una vicepresidencia a cambio de obtener la secretaría general, cargo que quedó finalmente en manos de Guillermo Ramírez.

Tras su negativa de incorporarse a la lista, Javier Macaya abandonó la sala de negociación y se dirigió al Consejo General donde presenció el debate desde la testera. A partir de las seis de la tarde, Chadwick lo llamó varias veces por teléfono para convencerlo que volviera a la sala de negociación y aceptara ser parte de la lista de Larraín y, así, evitar el fracaso de las negociaciones. Si bien no fue el único coronel que lo llamó por teléfono ni que ejerció presión, es el más cercano al joven diputado.

De hecho, entre algunos causó extrañeza que Chadwick se inclinara por apoyar al senador Larraín en vez de respaldar la opción de Macaya, que se diluyó después de conocerse que su mujer había emitido boletas a SQM. Por un lado, sostienen que su principal objetivo es que Piñera vuelva a La Moneda y para eso es más funcional que la oposición la lidere un dirigente experimentado como Hernán Larraín. Por otro lado, se dice que podría ser una estrategia para proteger a Javier Macaya, retirándolo de la primera línea de fuego en medio del difícil escenario que enfrentará Larraín con las posibles formalizaciones a los parlamentarios involucrados en financiamiento irregular de sus campañas en el caso Penta, lo cual tiene al partido sumergido en una enorme crisis que está lejos de terminar.

De todos modos, la tesis impuesta por Jovino Novoa, de trasladar la presunción de inocencia del ámbito penal al político y no buscar responsabilidades políticas, fue ratificada por el Consejo General. Con esto se espera acallar a los disidentes, liderados por el alcalde De la Maza, y, sobre todo, dejar a Hernán Larraín sin margen para realizar cambios, a pesar de que originalmente fue crítico de la estrategia. Debido a los costos políticos del caso Penta, Silva y compañía debieron ceder la presidencia, pero todo seguirá, en lo sustancial, relativamente igual. Larraín ni siquiera logró instalar a uno de los suyos en la secretaría general y asume en medio de un clima de divisiones que dista bastante de la supuesta unidad que dice representar, sin muchos apoyos ni poder real.

En definitiva, los coroneles siguen moviendo los hilos y definiendo los destinos del partido. Ante el vacío dejado por Novoa, que está concentrado en su proceso judicial, y la ausencia de Longueira, emerge la figura de Andrés Chadwick como el gran articulador o puente entre las dos facciones.

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