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Cuestionan a ministro Valdés por aplicar regla concertacionista de defensa de la macroeconomía

PC apuesta por hacer oposición pública al interior de la Nueva Mayoría tras frenazo a reformas prometidas

por 15 julio, 2015

PC apuesta por hacer oposición pública al interior de la Nueva Mayoría tras frenazo a reformas prometidas
Hay un fuerte debate interno en la colectividad de la hoz y el martillo, no ha sido fácil –confiesan– porque existen opiniones dispares sobre lo que está sucediendo, el manejo que ha tenido La Moneda y el “tono” que está adquiriendo el discurso público del oficialismo al cual pertenecen.
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Mucho se habló el año pasado del simbolismo que tenía el hecho de que el PC volviera a ser Gobierno después de 40 años. Hoy, cuando La Moneda pasa por el complejo momento de asumir públicamente que deberá priorizar el programa de Gobierno con “realismo”, el Partido Comunista –inmerso de lleno en el aparato gubernamental a todo nivel– resolvió jugarse las cartas por su permanencia sin cuestionamientos en la Nueva Mayoría, pero, a la vez, hacer oposición dura y pública a los intentos del partido del orden y ala más conservadora de la coalición, de aprovechar el escenario actual y ralentizar las reformas comprometidas.

Después del consejo de gabinete extraordinario del viernes y la reunión del comité político del sábado con los timoneles de la Nueva Mayoría, no era menor el debate interno que el lunes en la tarde se realizó en la comisión política del PC. Debían resolver cómo actuar en este nuevo escenario, en el que varios en el oficialismo observan y temen un regreso en gloria y majestad de las lógicas, criterios y estilo de las fuerzas concertacionistas clásicas en la definición de la ruta a seguir.

Al PC le complica la ambigüedad de La Moneda a la hora de hablar de sinceramiento del programa, algo que se espera despejar de lleno en el cónclave de la Nueva Mayoría de la próxima semana, que va a liderar la Presidenta Michelle Bachelet y del que espera obtener el respaldo de las huestes de la coalición. El propio timonel comunista, Guillermo Teillier, ha dicho públicamente que “el realismo económico no puede frenar el proceso de reformas" y ha advertido que, si se desvirtúa el programa, “evidentemente que estaríamos en otro momento político y deberíamos revisar nuestra posición”.

El lunes la conclusión fue categórica, explicaron, no van a aceptar ni van a estar de acuerdo con que “se echen para atrás las reformas comprometidas”. Es que en el análisis interno del PC se considera que, si bien la desaceleración económica es real, no hay elementos concretos para vaticinar hoy que en tres o cinco años no existirán los recursos para financiar la gratuidad al 70% comprometida para la educación el 2018, y la universalidad, en el 2020.

 Hay convencimiento en el seno del partido de que las arcas del Estado no están en mal pie, que hay financiamiento suficiente, pero que junto al “chantaje empresarial” que observan en los últimos meses, el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, optó por “repetir la regla concertacionista de cuidar la macroeconomía” y que eso ha marcado el giro de La Moneda en las últimas semanas. Incluso, algunos dirigentes comunistas han expresado en privado en el PC su preocupación por supuestas reuniones secretas que el jefe de la billetera fiscal habría tenido con diversos empresarios en el último tiempo, lo que reafirma la visión de un chantaje del sector privado.

Es más, hay convencimiento en el seno del partido de que las arcas del Estado no están en mal pie, que hay financiamiento suficiente, pero que junto al “chantaje empresarial” que observan en los últimos meses, el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, optó por “repetir la regla concertacionista de cuidar la macroeconomía” y que eso ha marcado el giro de La Moneda en las últimas semanas. Incluso, algunos dirigentes comunistas han expresado en privado en el PC su preocupación por supuestas reuniones secretas que el jefe de la billetera fiscal habría tenido con diversos empresarios en el último tiempo, lo que reafirma la visión de un chantaje del sector privado.

Hay un fuerte debate interno en el PC, no ha sido fácil, confiesan, porque hay opiniones dispares sobre lo que está sucediendo, el manejo que ha tenido La Moneda y el “tono” que está adquiriendo el discurso público del oficialismo al cual pertenecen. Así y todo, en la comisión política se resolvió que, al cónclave de la próxima semana, el PC llegará con una propuesta que despejará todas las dudas sobre su permanencia en la coalición: plantearán que cada integrante de la coalición explicite su voluntad de seguir en la Nueva Mayoría con miras a ganar las parlamentarias y presidenciales del 2017, lo que permitirá darle continuidad al programa y completar la tarea de este que quede pendiente.

Sin embargo, paralelo a eso, también se zanjó el papel que jugará el partido en los próximos meses. Serán la “oposición pública” a los intentos e indicaciones que traten de licuar, postergar, ralentizar o frenar las reformas comprometidas, entiéndase la gratuidad y la Reforma Laboral.

Así, se estableció que cada uno tiene un rol que cumplir, Teillier es el que tiene el vínculo con La Moneda, la diputada Camila Vallejo lidera el tema educacional y la defensa del 70% de gratuidad, en tanto, el diputado Lautaro Carmona desde el Congreso y Bárbara Figueroa desde la CUT, harán lo propio en la Reforma Laboral.

Choque frontal

Saben que esta oposición pública los va a llevar a un choque frontal con la DC, reviviendo la tensión entre ambos sectores que marcó el debut de la Nueva Mayoría por las aprensiones de la falange, que dudaba de las cartas credenciales de los comunistas para garantizar gobernabilidad. Ya se han visto las primeras escaramuzas públicas e intercambio de ácidas declaraciones entre Teillier y el histórico dirigente de la falange, Gutenberg Martínez, el principal exponente de la defensa del statu quo.

No hay que olvidar que, tras el sinceramiento de Bachelet el viernes, Martínez el fin de semana puso el foco en la pérdida de las mayorías que sustentaban las reformas y habló de irresponsabilidad en la elaboración del programa. Teillier salió al camino el lunes, consideró liviano su análisis y recordó que el problema del dirigente DC “es que no quiere ninguna de estas reformas, entonces va a tratarnos de irresponsables, porque, seguramente, hicimos este programa que no le gusta (…). A don Gutenberg no le gusta que los comunistas estemos en la Nueva Mayoría. Parece que eso le produce urticaria. Y él no cae en cuenta de que la Concertación por sí sola no tenía ninguna posibilidad de ganar el Gobierno y ofrecer un programa de reformas como el que ha ofrecido este Gobierno”.

Martínez nuevamente respondió. “Me da la impresión de que el PC tiene problemas en el PC, porque el ser Gobierno implica responsabilidades y no tan solo para estar en los tiempos buenos sino que también para estar en los tiempos malos (…) tienen una diferencia de apreciación entre lo que significa las responsabilidades de ser Gobierno y las aspiraciones de otros parlamentarios que quieren darle una radicalidad al proceso o no darse cuenta de cuáles son las realidades”.

Martínez trató de darle un puntapié en las canillas al PC. No hay que olvidar que los comunistas tienen en el Gobierno dos ministros (Desarrollo Social y Sernam), subsecretarios (Julia Urquieta, en Previsión Social), embajadores, asesores ministeriales y funcionarios  en distintas reparticiones del Estado, una condición de partido oficialista que efectivamente le ha salido cara en su dimensión social, ha implicado un retroceso real en el mundo estudiantil y en el desborde del liderazgo de Jaime Gajardo en el Colegio de Profesores, que a todas luces ha sido sobrepasado, debilitando el papel de “dique de contención” de las presiones del mundo social que supuestamente iban a cumplir las fuerzas comunistas al inicio de la administración bacheletista.

Si bien los primeros pasos a seguir por los comunistas ya están claros y han ordenado las filas internas, no está dicha la última palabra de lo que será el rumbo que adopte el PC. Aún está pendiente un elemento no menor y la forma en que se decante dependerá mucho de lo que suceda en el Congreso y La Moneda con las reformas en los próximos meses.

El Congreso del PC es la máxima instancia resolutiva del partido, es la que resuelve la política de la colectividad, la ruta a seguir, la política de alianza que asumirá y la directiva que llevará las riendas de la tienda. Se reúne cada cuatro años y en el año 2010 aprobó la tesis de la convergencia política con las fuerzas de centro izquierda, para sacar a la derecha del poder.

Originalmente correspondía que se realizará el año pasado, se postergó para octubre, pero la fecha nuevamente ha quedado en suspenso. Ahora en julio está comenzando el trabajo en cada una de las células del partido en todo el país, entre agosto y septiembre el debate pasará a nivel regional, para una vez concluido elegir a los delegados nacionales para el Congreso.

Desde Teillier para abajo reconocen que es bien difícil que se concrete el congreso en octubre y en el PC confiesan que existe la idea, incluso, de realizarlo en el verano. El timonel PC ha confesado públicamente que fue acertada la decisión de postergarlo el 2014, porque las decisiones y la ruta del partido se habrían definido sobre la base de un escenario político erróneo.

Esa misma premisa se aplica hoy para aplazar el congreso de octubre. Teillier ha dicho que la situación hoy necesita decantarse más, que “hay poca claridad y nudos coyunturales importantes”, por lo que no es el mejor momento para que el partido defina su rumbo para los próximos cuatro años.

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