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Atrasos en cuotas mantiene el negocio redondo en la educación superior chilena

La letra chica del CAE: miles de estudiantes aún pagan casi un 6% de interés a los bancos

por 26 agosto, 2015

La letra chica del CAE: miles de estudiantes aún pagan casi un 6% de interés a los bancos
Si los deudores pagan pasados los cinco primeros días del mes o si quieren cancelar el total de la deuda, el mercado no les ofrece el aplaudido 2% al que se rebajó la tasa del Crédito con Aval del Estado el año 2012. En lo que va de este año, cerca de 15 mil deudores han pagado sus cuotas CAE con el triple de intereses, a pesar de ir al día con la cuota del mes. Una dirigente estudiantil lo explica así: “Son formas engañosas de hacerte creer que tienes más acceso a educarte, cuando en verdad es una forma nueva de endeudarte por un servicio diferente”.
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La noche del 5 de julio de 2011, el ex Presidente Sebastián Piñera trató de ablandar la ira con la que miles de estudiantes llevaban meses saliendo a la calle. Flanqueado por el entonces ministro de Educación, Joaquín Lavín, lanzó un salvavidas vía cadena nacional: el Crédito con Aval del Estado (CAE) dejaría de tener la tasa de casi  6% con la que había sido inmortalizado por la Concertación.

El negocio había sido jugoso: el año 2006 –el del inicio del “beneficio”– la Comisión Ingresa, institución que administra el crédito,  había entregado $26 mil millones a las universidades; una cifra que ascendió hasta $150 mil millones en 2013. Las instituciones financieras también se habían beneficiado: entre 2006 y 2011, los siete bancos que habían intermediado obtuvieron $150 mil millones de ganancia.

El anuncio de Piñera de ese 5 de julio de 2011 se concretó. La Ley 20.634, del 4 de octubre de 2012, estableció una rebaja de la tasa de interés del Crédito a UF + 2% anual a partir del 1 de enero de 2012. Por lo tanto, los nuevos beneficiarios –desde ese año en adelante– pagarían con menos intereses que sus compañeros que habían usado este salvavidas de plomo para estudiar desde el año 2006.

Todo parecía regularse con la nueva ley; sin embargo, no fue así. La letra chica del acuerdo ha entrampado a miles de estudiantes que pidieron el crédito originalmente. En el caso de los 365 mil beneficiarios que obtuvieron el CAE antes del 31 de diciembre 2011, la ley estableció que la rebaja de tasa aplicará desde el momento en que comience el cobro del crédito.

“En términos prácticos, si estos deudores pagan sus cuotas al día y hasta la fecha de vencimiento mensual (día 5 de cada mes o día hábil siguiente si el 5 es sábado, domingo o festivo), tienen el derecho a que el Estado subsidie la diferencia entre la cuota mensual calculada con la tasa de contrato y la cuota que resulta de aplicar la tasa rebajada del 2%”, señalan en la Comisión Ingresa. De lo contrario, ese grupo, el más perjudicado desde que comenzó el crédito, debe seguir pagando altos intereses, que en algunos casos –según el año en que se pidió el crédito– llegan casi al 6%.

Pagar al filo

Las críticas de algunos deudores es que en muchas ocasiones es inevitable seguir pagando el 6%, ya que esto sucede si un deudor paga al día siguiente de que se cumpla el quinto día hábil del mes o, incluso, si quiere cancelar todo el crédito pedido inicialmente. Para esto último no corre el 2%.

Es decir, como cualquier crédito que se pide por un bien de consumo.

Ignacio Almagro entró en el año 2007 a estudiar Tecnología Médica a la Universidad de Chile.

Ignacio Almagro recuerda que intentó pagar el monto total de la deuda. “Para mí era mucho más conveniente pedir un crédito de consumo en otro banco y pagar toda la deuda del CAE”, pero no se lo permitieron, y si se lo hubieran permitido, la deuda se cobraría con un 6% del interés.

Ignacio Almagro recuerda que intentó pagar el monto total de la deuda. “Para mí era mucho más conveniente pedir un crédito de consumo en otro banco y pagar toda la deuda del CAE”, pero no se lo permitieron, y si se lo hubieran permitido, la deuda se cobraría con un 6% del interés.

A pesar de que solo su padre trabajaba, pertenecía al tercer quintil de ingresos, por lo que tuvo que estudiar con el Crédito Fondo Solidario (CFS), que cubría un 80% del arancel de referencia, y con el CAE, que le cubría el 20% restante. Entre ambos créditos, hoy debe 19 millones de pesos, intereses incluidos.

Ignacio egresó en el 2013 y comenzó a pagar en octubre de 2014. “Sin que hayan transcurrido los 18 meses desde su egreso, que establece el contrato, me mandaron una carta de cobranza judicial, porque el banco no te da aviso”, relata. El problema surgió porque durante su último año de estudios no solicitó el crédito y esta información no fue cursada por el banco. Tenía 4 meses de cobranzas atrasadas y debió ponerse al día en un plazo determinado por la institución financiera, para no seguir atrasándose.

Según Ignacio, el verdadero problema lo tiene con el Crédito con Aval del Estado, ya que es muy complejo pagarlo. “Primero, tienes 5 días para la rebaja al 2%. Si te pasas al día 6 te sube al 6% y te empiezan a llamar de inmediato. Además, no tienes la posibilidad de pagar por medio de una transferencia bancaria”, aunque le ofrecieron abrir una cuenta para poder descontarle automáticamente.

Ignacio recuerda que intentó pagar el monto total de la deuda. “Para mí era mucho más conveniente pedir un crédito de consumo en otro banco y pagar toda la deuda del CAE”, pero no se lo permitieron. Y si se lo hubieran permitido, la deuda se cobraría con un 6% de interés. Es decir, si un egresado quiere pagar su crédito –que en rigor duraría 20 años– a los tres años de egresado, debe cancelar hasta ese día en que paga con el interés pactado originalmente. Esto hace que la única forma que tenga un estudiante que firmó el crédito antes de 2012, de pagar con la tasa rebajada a un 2%, sea pagar mes a mes la cuota en el banco.

 Carlos quiso repactar la deuda, pero –según dice– no se lo permitieron, ya que, de acuerdo al contrato, las cuotas se pactan a 20 años. El joven señala que el principal problema es que no informan bien la rebaja al 2% que se implementó en el gobierno de Sebastián Piñera, beneficio al que no puede acceder, ya que es moroso, por lo tanto a su deuda se le aplica un 6% del interés y se transforma en un círculo vicioso. Actualmente, el joven trabaja como garzón, gana 260 mil pesos mensuales y paga una pensión de 90 mil pesos a su hija, que ya tiene 5 años. Además, paga el arriendo de una pieza, debido a que el año pasado perdió el subsidio por una casa propia, porque está en Dicom. “Me coartó todas las oportunidades, una maldición que voy a tener 20 años encima”.

Otra crítica es al pacto de la deuda, la que determinó como “unilateral”. “A mí me pactaron la cuota por internet, nunca me llamaron del banco”, cuenta, lo que se suma al desconocimiento del contenido del contrato a la hora de firmar inicialmente, ya que no le dieron una copia de este.

Para Ignacio, tomar el CAE fue un gran error. “El sistema está tan mal que es como pegarte un balazo en los pies”. Para él los grandes ganadores “son las universidades que tienen consorcios, como Laureate, que tienen mucha demanda de estudiantes con CAE. Y bueno, el banco que te tiene preso durante 20 años y te cobra por todo”.

Este 2015, los encargados de administrar y financiar los créditos solicitados por los nuevos beneficiarios son Banco Scotiabank, Estado e Itaú.

Desde Ingresa señalan que todo está claro y lo explican así: “En el portal oficial del Crédito CAE (www.ingresa.cl), hay tres secciones básicas: 'Postular al Crédito', 'Estudiar con Crédito' y 'Pagar el Crédito'. En “Pagar el Crédito”, hay un área dedicada a ¿Qué beneficios tengo si pago al día?, uno de los cuales es justamente la Rebaja de la Tasa de Interés al 2%”.

Imposible repactar

“El Crédito con Aval del Estado me cagó la vida”, es lo primero que dice Carlos Horta Riveros.

Según datos de Ingresa, mientras 484.591 egresados cancelaron sus cuotas a tiempo, 87.031 sumaron altos intereses, a pesar de haber pagado durante el mismo mes, pero no los primeros cinco días. Carlos Horta aún ni siquiera puede repactar.

Según datos de Ingresa, mientras 484.591 egresados cancelaron sus cuotas a tiempo, 87.031 sumaron altos intereses, a pesar de haber pagado durante el mismo mes, pero no los primeros cinco días. Carlos Horta aún ni siquiera puede repactar.

Tiene 26 años, una hija pequeña de 5 años, dos carreras sin terminar y una deuda de 8 millones y medio con el Banco Falabella, institución que lo demandó en el 9°Juzgado de Santiago por el no pago de las cuotas del CAE.

Carlos, como gran parte de los estudiantes de los primeros quintiles, estudió su enseñanza media en un colegio público, el Liceo Benjamín Vicuña Mackenna de La Florida. Salió el 2006 de 4° medio y al año siguiente entró a estudiar Informática en el instituto IP. Allí decidió tomar el Crédito con Aval del Estado: “Tenía 18 años, no había nadie que me pagara, tenía una pega part-time, dentro de las opciones era lo más barato y no me iba a poder pagar 1.300.000”.

Carlos ingresó a su carrera como estudiante con CAE. “Los ejecutivos no me dieron mayor información sobre el crédito, ellos querían amarrarme rápido no más, pero no pierden tiempo explicándote la tasa de interés, que la deuda es en UF, no te explican”, dice sobre el Banco que le dio el crédito.

Y desde el año 2008 en adelante se vino un sinfín de hechos que lo dejarían absolutamente endeudado y sin ninguna profesión: el 2008 abandonó la carrera porque no le gustó. Luego entró a estudiar Ingeniería en Administración de Empresas a la Universidad Andrés Bello y en el 2010 fue papá, lo que le hizo más complicado seguir estudiando. “Estaba trabajando y pagaba 60 mil pesos, me empezó a ir mal con los ramos  y deserté de la carrera el año 2011”, cuenta.

En octubre de 2014, Carlos se acercó a Banco Falabella para conocer su situación respecto al pago del CAE. Se había cambiado de casa, por lo que nunca recibió el aviso de Ingresa, ni del banco. “La persona me dijo: esto ya no aparece como deuda, ya está en cobranza directa”.

Carlos quiso repactar la deuda, pero –según dice– no se lo permitieron, ya que, de acuerdo al contrato, las cuotas se pactan a 20 años. El joven señala que el principal problema es que no informan bien la rebaja al 2% que se implementó en el gobierno de Sebastián Piñera, beneficio al que no puede acceder, ya que es moroso, por lo tanto a su deuda se le aplica un 6% del interés y se transforma en un círculo vicioso. Actualmente, el joven trabaja como garzón, gana 260 mil pesos mensuales y paga una pensión de 90 mil pesos a su hija, que ya tiene 5 años. Además, paga el arriendo de una pieza, debido a que el año pasado perdió el subsidio por una casa propia, porque está en Dicom. “Me coartó todas las oportunidades, una maldición que voy a tener 20 años encima”.

Según datos de Ingresa, entre enero y julio de 2015, un 15% de las personas con CAE han pagado con un casi 6% del interés, porque no pagaron los primeros cinco días del mes. Mientras que 484.591 cancelaron sus cuotas a tiempo, 87.031 sumaron altos intereses.

A Macarena López le pasó solo una vez y aprendió rápidamente que no podía atrasarse, aunque en su trabajo a veces le paguen a mediados de mes. “Fui a mi banco el día 6 y el crédito vencía el día 5. Me di cuenta porque, en vez de pagar los $70 mil de cada mes, esta vez el cajero me cobró casi $130 mil. Menos mal yo pude ir y sacar la plata del cajero, pero qué pasa con los que no pueden. Además, es un círculo vicioso porque vas quedando atrasado un mes por pagar desfasado un día y eso te impide optar a otros beneficios, como pagar sólo el 10% de tu sueldo en CAE”, dice esta publicista que egresó el año 2011 y a la que aún le faltan por pagar más de 10 años en cuotas por el crédito.

Respecto a la letra chica del CAE, la presidenta de la Feusach, Marta Matamala, dice que “esas son las formas perversas de mantener a la banca y sus lógicas de mercado en la educación. El no poder resolver mi deuda más rápido me ata a ser siempre servil a un banco, y el aumento en el interés no se sale de cómo funcionan los bancos en cualquier préstamo. Son formas engañosas de hacerte creer que tienes más acceso a educarte, cuando en verdad es una forma nueva de endeudarte por un servicio diferente”.

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