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Opinión

El nefasto papel de los partidos políticos en democracia: el caso de La Reina en 2016

por 23 octubre, 2016

El nefasto papel de los partidos políticos en democracia: el caso de La Reina en 2016
Los partidos de derecha decidieron entonces seleccionar su candidato con una encuesta, mientras los partidos de izquierda de La Reina acordaron formalmente el 3 de febrero pasado, definir su candidato único en una primaria. Pero en realidad nada de esto sucedió. La voluntad de los militantes de La Reina fue aplastada sin piedad por las cúpulas nacionales de los partidos políticos, tanto de derecha como de izquierda.
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Los partidos políticos tienen un claro objetivo: llegar al poder. Con este objetivo ampliamente aceptado en todas las sociedades democráticas y sus constituciones, no debería extrañar a nadie las prácticas poco éticas que usan muchas veces los partidos políticos para llegar a sus fines. La falta de transparencia y de control popular permiten a las directivas de los partidos y a sus operadores políticos actuar muchas veces en forma contraria a los objetivos superiores de la democracia. Los militantes de los partidos, aún cuando hay cierta democracia interna en un partido, generalmente no pueden o no quieren hacer mucho al respecto.

La sabiduría popular en Chile y en todo el mundo muestra una nivel de confianza cada vez más bajo en los partidos políticos. Recordando que son los partidos políticos que permitieron a siniestros dictadores como Hitler y Stalin llegar al poder, me parece legitimo permitirse poner en duda el sentido de los partidos políticos  y hacerse preguntas sobre su funcionamiento y hasta sobre su oportunidad  en democracia.

El funcionamiento interno de los partidos políticos, la forma real de tomar decisiones y su financiamiento son secretos bien guardados. La cancha donde juegan los partidos políticos es la democracia, pero su forma de actuar es generalmente poco democrática, poco ética, y  muy poco transparente. Los partidos son instituciones con una membresía muy minoritaria, en Chile menor al 1% de los ciudadanos, pero se les deja un papel tremendamente importante en democracia, como si fueran poderes constituidos y representativos. Podemos ilustrar estas ideas con el ejemplo concreto de la comuna de la Reina durante la preparación de las elecciones municipales chilenas 2016.

La Reina es una comuna del sector acomodado de Santiago con una población de unos 100.000 habitantes, bastante estable en su composición social y política. Con la tradicional y simplificadora división del electorado en izquierda y derecha, los resultados electorales disponibles en el SERVEL muestran una estable predominancia de la derecha en La Reina durante los últimos 25 años: (2013: 53% Mathei, 47% Bachelet; 2010: 58% Piñera, 42% Frei; 2006: 52% Piñera, 48% Bachelet; 2000: 55% Lavin, 45% Piñera; 1993: 46% Frei, 38% Piñera+Alessandri; 11% Max Neef; 1989: 52% Büchi+Errázuriz, 48% Aylwin).

En este contexto global, las elecciones municipales han tenido resultados coherentes, pero variados en función de las circunstancias. A pesar de ser mayoría, la derecha ha perdido las últimas elecciones municipales de 2012 por presentarse en forma dividida con dos candidatos. En esta oportunidad, Raúl Donckaster (DC) ganó con 32% de los votos, mientras el alcalde saliente, Luis Montt, logró solo 28% y Catalina del Real (RN) 27%. Montt había ganado holgado con 48% de las preferencias en 2008, cuando representaba RN y la derecha unida, contra Sara Campos (DC) que logró solo 36% de los votos. Luis Montt había ganado por primera vez en 2004 con 51% contra 36% para Carolina Rossetti (PS). El sistema electoral anterior de elección del alcalde como el candidato a concejal más votado,  favoreció anteriormente al prócer de La Reina, don Fernando Castillo quien ganó con 33% en 2000, 28% en 1996, y 31% en 1992.

La situación era por lo tanto delicada y tensa al inicio de este año 2016, tanto para la derecha como para la izquierda. Los partidos políticos sabían todos que necesitan llegar unidos para ganarle a sus adversarios.

Los partidos de derecha decidieron entonces seleccionar su candidato con una encuesta, mientras los partidos de izquierda de La Reina acordaron formalmente el 3 de febrero pasado, definir su candidato único en una primaria. Pero en realidad nada de esto sucedió. La voluntad de los militantes de La Reina fue aplastada sin piedad por las cúpulas nacionales de los partidos políticos, tanto de derecha como de izquierda.

Sin tomar en cuenta ninguna encuesta, la dirección nacional de RN decidió en julio bajar a su militante Catalina del Real, a pesar  que ella tenía más intenciones de votos que Juan Manuel Palacios (UDI). Esta decisión se debe muy probablemente a la opción de Del Real de apoyar la pre-candidatura presidencial de Manuel Ossandon, contra la opción Piñera de la dirección de RN. Muchos militantes reininos de RN están indignados por esta decisión de su directiva nacional, y ahora decididos a votar contra Palacios. La decisión del partido  Renovación Nacional para La Reina tiene su lógica dentro de la lucha de poder por las presidenciales del 2017, por encima de las voluntad de los militantes y electores a nivel comunal.

En la izquierda, las cosas no fueron mejores: las cúpulas nacionales del PS, del PPD y del PC se negaron a escuchar el deseo claramente expresado de sus instancias comunales de La Reina, y no quisieron presentar el candidato independiente Pedro Davis a una primaria, ni legal, ni convencional.

Lo que es muy lógico del punto de vista de estas cúpulas partidarias, ya que pedir a la DC una primaria en una comuna con un alcalde saliente DC, habría significado para el PS, el PPD o el PC  aceptar una petición similar de la DC en otra comuna con alcalde saliente . Se entiende mejor aún esta decisión de las cúpulas de los partidos políticos cuando se trataba de dar una chance a un candidato independiente que no milita siquiera en su partido. El resultado para la izquierda es una dramática división de sus fuerzas en una comuna donde está claramente en minoría.

Lo que es muy lógico del punto de vista de estas cúpulas partidarias, ya que pedir a la DC una primaria en una comuna con un alcalde saliente DC, habría significado para el PS, el PPD o el PC  aceptar una petición similar de la DC en otra comuna con alcalde saliente . Se entiende mejor aún esta decisión de las cúpulas de los partidos políticos cuando se trataba de dar una chance a un candidato independiente que no milita siquiera en su partido. El resultado para la izquierda es una dramática división de sus fuerzas en una comuna donde está claramente en minoría.

En este contexto, las peleas  fratricidas entre los candidatos del mismo sector han proliferado. A la derecha, los pre-candidatos Del Real y Palacios se han peleando peor que  Clinton y Trump en las redes sociales, en la prensa y hasta en la televisión durante todo el primer semestre del año. Del lado de la izquierda (entendiendo este concepto simplemente como la no-derecha), son finalmente cuatro candidatos, con los del Partido Humanista y del Partido Igualdad. La incapacidad de conversación y de acercamiento en este sector, parece querer demostrar el corolario del viejo eslogan de la Unidad Popular: el pueblo, dividido, siempre será vencido!

Ante la incapacidad de los partidos políticos y de los candidatos a representar sensatamente las opciones políticas, solo nos queda esperar que las decisiones de los electores de La Reina que podrían sorprender a muchos, este próximo domingo 23 de octubre.

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