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Amnistía llama a “avanzar” en reforma a Carabineros para que “no se repitan crímenes” del estallido PAÍS Crédito: Agencia Uno

Amnistía llama a “avanzar” en reforma a Carabineros para que “no se repitan crímenes” del estallido

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A cuatro años del estallido social, la ONG Amnistía Internacional lamentó en su informe titulado “Reformar para avanzar. Recomendaciones para la reforma de Carabineros desde una perspectiva de derechos humanos”, que la reforma a Carabineros no se materializara. Al respecto, explican la necesidad de adoptar una reforma profunda de la institución de Carabineros a través de cambios a nivel normativo y cultural, “para que los crímenes perpetrados durante el estallido social no se repitan”. En esa línea, critican al Gobierno, porque “a esta altura existen más dudas que certezas respecto al compromiso en esta materia”.


A cuatro años del estallido social, Amnistía Internacional (AI) pidió este martes avanzar en la reforma de Carabineros, que sigue pendiente de concretarse desde entonces.

“La reforma a Carabineros es la medida de garantía de no repetición por excelencia que debe asumir el Estado. Las víctimas y la sociedad en su conjunto deben saber que las autoridades están actuando para que los crímenes perpetrados durante el estallido social no se repitan. Lamentablemente a esta altura existen más dudas que certezas respecto al compromiso del gobierno en esta materia. Es urgente que se entienda la necesidad de que la reforma a Carabineros avance, sea profunda y estructural”, señaló Rodrigo Bustos, director ejecutivo de Amnistía Internacional Chile.

Desde inicios de 2023, AI se sumó a la invitación del Gobierno del Presidente Gabriel Boric de participar, junto con la academia y la sociedad civil, en la mesa de diálogo para abordar este proceso. AI indica en ese sentido que si bien el Ejecutivo “ha presentado algunos proyectos relacionados con las labores policiales, como el que busca regular el uso de la fuerza en la mantención del orden público y de la seguridad pública al interior del país, la reforma estructural a Carabineros ha quedado prácticamente rezagada”.

“Amnistía Internacional ha advertido en diferentes ocasiones que la naturaleza militar y la estructura orgánica de la institución constituyen importantes limitaciones a la hora del desempeño de sus funciones, lo cual se vio reflejado en las violaciones a derechos humanos cometidas de manera generalizada durante las movilizaciones sociales de 2019″, agregan.

“Desafortunadamente, no existe un avance real para que esta discusión se traduzca en un mejor desempeño policial, ni en un reforzamiento de la obligación de respetar los derechos humanos, mucho menos en una reforma policial”, lamenta la ONG en su informe titulado “Reformar para avanzar. Recomendaciones para la reforma de Carabineros desde una perspectiva de derechos humanos”, en donde se explica la necesidad de adoptar una reforma profunda de la institución de Carabineros a través de cambios a nivel normativo y cultural.

Con respecto a la reparación a las víctimas de violaciones a derechos humanos cometidas durante el estallido social, AI señala que “las medidas que ha adoptado el Estado han sido limitadas y no ha existido una política de reparación integral como corresponde. Amnistía Internacional llama al Estado a diseñar una política pública de reparación integral basada en los estándares internacionales sobre la materia y que disponga medidas adecuadas para garantizar su implementación y continuidad. Además, debe estar cubierta por el presupuesto nacional y contar con mecanismos genuinos, transparentes y públicos de participación de las víctimas”.

Bustos menciona en esta materia que “el escenario es más desolador que el de años anteriores, pues tan solo el 0,2% de víctimas de violaciones a los derechos humanos, de las 10.568 denuncias presentadas, han conseguido justicia. Las 27 condenas que existen son un número ínfimo que preocupa. Además, nos encontramos ante una cuenta regresiva respecto a la prescripción de casos relacionados con la brutalidad policial, pues lo que implica que una parte importante de los casos no se podrá seguir investigando al cumplirse cinco años desde los hechos. En efecto, de acuerdo al derecho interno, el período de cinco años puede ser utilizado por el Estado para evitar la rendición de cuentas penal de sus agentes en la mayoría de los casos, lo que Amnistía Internacional sin duda rechaza”.

Tras cuatro años del estallido social, señala Amnistía, ningún alto mando de Carabineros ha sido imputado por su responsabilidad en estos hechos. En ese contexto, señalan que la responsabilidad de los altos mandos recae en “el cumplimiento de tres supuestos que el derecho internacional de los derechos humanos dispone. En primer lugar, hubo múltiples fuentes por las cuales los mandos sabían o deberían haber sabido que se estaban produciendo violaciones de derechos humanos bajo su mando. Es decir, estas personas conocían de la violencia policial. En segundo lugar, los mandos de Carabineros mantuvieron un control efectivo sobre las unidades dentro de la institución. Es decir, tenían la capacidad de prevenir abusos, pero no lo hicieron. Y en tercer lugar, los mandos no tomaron las medidas suficientes para prevenir abusos, en concreto en lo relativo al uso de munición lesiva, la falta de protocolos operativos adecuados, los planes operativos inalterados, las órdenes imprecisas y la ausencia de sanciones”.

“Ha llegado el momento de que la Fiscalía decida si existen méritos para imputar a los altos mandos por sus acciones y omisiones en la gestión del estallido social. El inicio de un proceso penal es clave para garantizar la plena rendición de cuentas, y a cuatro años del estallido social es importante romper el manto de impunidad y actuar a favor de la justicia”, cierra Bustos.

Lea el informe completo en el siguiente link.

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