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José Rodríguez Elizondo y crisis en Perú: con Fujimori “se terminó la institucionalidad”

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El Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales analizó la crisis institucional peruana tras la destitución de Dina Boluarte, destacando que, pese al deterioro político, “la economía se ha sostenido por el Banco Central, Torre Tagle y unas Fuerzas Armadas profesionales”.


El periodista y analista internacional José Rodríguez Elizondo abordó la crisis política en Perú luego de la destitución de la presidenta Dina Boluarte y sostuvo que el país “ha mantenido los cimientos de la institucionalidad con piloto automático”, aunque desde el régimen de Alberto Fujimori “se terminó la institucionalidad”.

“Yo como analista, como supuesto intelectual, siempre pienso que cuando no hay autocrítica hay error continuo. Pienso que mis amigos peruanos, los que han tenido intervención en política, no han podido impulsar un pensamiento autocrítico con respecto a Fujimori. Porque yo viví en Perú en la época en que la dicta blanda, como decía el mismo dictador Morales Bermúdez, convocó una Asamblea Constituyente (…) Bueno, vino el siguiente gobierno, que fue el de Fujimori, apadrinado curiosamente por Alan García, y ahí se acabó la institucionalidad peruana”, afirmó en conversación con Al Pan Pan con Mirna Schindler.

Rodríguez Elizondo, quien residió en Lima durante varios años, recordó que “la Constitución era una joyita” y que tras el gobierno de Alan García, “muy competente intelectualmente, pero muy ideológico”, el país entró en crisis: “Dejó al Perú con una inflación y no se sabe si fue de 3.000 o 7.000 por ciento. La moneda no existía. Yo me acuerdo lo que pasaba con nuestros sueldos, que bajábamos a la calle a cambiarlos por dólares, porque si no nos valía nada”.

Respecto de la estabilidad económica actual, explicó que “su economía es una de las mejores de América Latina porque tiene dos instituciones civiles básicas: el Banco Central de Reserva y Torre Tagle, la cancillería peruana. Y ha tenido también unas Fuerzas Armadas que han gozado de un buen liderazgo profesional. Han impedido aventuras, se han marginado del intervencionismo político y, sobre esa base de dos grandes instituciones civiles y una contención militar, se ha mantenido esta seguidilla de presidentes de poco tiempo”.

El académico también valoró la política exterior peruana pese a la crisis interna: “En esas malas condiciones, Perú tuvo una política internacional de muy buen relieve. En las situaciones en que está, tiene aliados fuertes. Por ejemplo, entre Torre Tagle, el Banco de Reserva y el Ministerio de Trabajo consiguieron nada menos que el puerto de Shanghai. Y el puerto de Shanghai es el más poderoso e instalado de América Latina, que significa una presencia de algún modo protectora de una de las grandes superpotencias del mundo”.

Finalmente, expresó una reflexión sobre la diferencia con Chile: “Yo sufro mucho pensando que nosotros estamos un poco aislados de los grandes temas. En Chile, la política exterior no cuenta, no tenemos una política de alianzas externas poderosa”.

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