Juego Limpio
La tecnología chilena que quiere limpiar el humo de la leña con plantas
Una tecnología chilena basada en plantas y microorganismos busca reducir la contaminación por leña antes de que llegue a la atmósfera, mientras sus creadores buscan apoyo para expandir su uso en ciudades afectadas por el humo invernal.
Cada invierno, la postal de las ciudades de Temuco, Osorno, Valdivia o Coyhaique con una pesada nube gris sobre los techos de las casas se repite una y otra vez. La leña sigue siendo el combustible más accesible para miles de familias, pero también es la principal fuente de contaminación atmosférica.
Las políticas públicas han intentado durante años abordar el problema mediante recambio de calefactores, subsidios para aislación térmica y programas de uso de leña seca. Pero la contaminación persiste.
Un estudio publicado en 2025 por investigadores de la Universidad de Chile, basado en más de tres décadas de mediciones atmosféricas, concluyó que, aunque la calidad del aire ha mejorado en varias zonas urbanas e industriales del país, la contaminación asociada a la combustión residencial de leña continúa siendo una de las principales deudas ambientales del país.
Frente a este problema, una innovación desarrollada en Chile propone una solución poco convencional: utilizar plantas para limpiar el humo antes de que llegue a la atmósfera.
- Se trata de Filtrovivo, un sistema creado por el arquitecto Miguel Ángel Fernández y el técnico agrícola Aníbal Montalva, que acaba de convertirlos en finalistas del Premio Europeo al Inventor 2026, uno de los reconocimientos más importantes del mundo en materia de innovación tecnológica.

Miguel Ángel Fernández y el técnico agrícola Aníbal Montalva
La tecnología funciona como un biofiltro. El humo generado por una estufa, caldera o proceso industrial es capturado y conducido hacia una estructura donde interactúa con raíces, sustratos orgánicos y comunidades de microorganismos. Allí ocurre el proceso clave: los contaminantes son retenidos y degradados biológicamente antes de que el aire sea liberado al exterior.
El sistema permitiría reducir más del 90% del material particulado y de los olores asociados a la combustión.
Dentro de los proyectos pilotos que han implementado hasta la fecha, destaca lo ocurrido en una planta de Rancagua, donde los desarrolladores reportaron que las emisiones de material particulado disminuyeron desde 278 miligramos por metro cúbico normal hasta 13,8 miligramos tras incorporar el biofiltro. Un reducción de casi el 95%.
El problema que enfrenta la innovación hoy no es tecnológica, sino de plata. Aunque el sistema ya funciona, los inventores han señalado que el costo de instalación todavía es elevado para muchos hogares, por lo que buscan:
- Fabricar a mayor escala.
- Estandarizar modelos.
- Incorporar subsidios públicos.
- Integrar la tecnología en programas de descontaminación atmosférica.
Su objetivo es que el sistema pueda transformarse en una alternativa real para las ciudades chilenas afectadas por la contaminación invernal.
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