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Gilberto Aranda: salvo por México y Brasil, América Latina se mueve “hacia derechas más radicales”

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El académico de la Universidad de Chile sostuvo que la región vive un giro hacia nuevas derechas impulsado por el malestar económico y la inseguridad. A su juicio, el fenómeno contrasta con Europa, donde estos sectores han comenzado a perder fuerza electoral.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
Gilberto Aranda afirmó que, con excepción de México y Brasil, América Latina se está desplazando hacia nuevas derechas con discursos más radicales, conservadores o de seguridad. El analista señaló que el “trumpismo” sigue en ascenso en la región y atribuyó este fenómeno a una combinación de descontento económico, inseguridad y electorados cada vez más volátiles. Según planteó, estos factores están favoreciendo a liderazgos que ofrecen respuestas duras frente al crimen organizado.
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En medio de un escenario regional marcado por elecciones presidenciales, crisis políticas y crecientes preocupaciones por la seguridad, el académico del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, Gilberto Aranda, sostuvo que América Latina atraviesa un proceso de reconfiguración política que está favoreciendo el ascenso de nuevas derechas.

Durante una entrevista con Al Pan Pan de El Mostrador, con Mirna Schindler, el analista afirmó que, salvo algunas excepciones relevantes, la tendencia predominante en la región apunta hacia liderazgos y movimientos políticos ubicados a la derecha del espectro político tradicional.

“Desde México con Sheinbaum y en Brasil Lula, más del 55% de la región geográfica en extensión geográfica como población va a estar en una coordenada distinta de las derechas, pero hay que reconocer que el resto de la región se está moviendo muy rápidamente hacia las derechas, hacia nuevas derechas además”, sostuvo.

Aranda explicó que el fenómeno no corresponde necesariamente a las expresiones tradicionales del sector, sino a corrientes políticas con características distintas a las conocidas durante las últimas décadas.

“No es la derecha tradicional, no es la derecha liberal, no es la derecha conservadora o liberal-conservadora que estamos acostumbrados a ver, sino que una con otros registros, con registros a veces más ampulosos, más radicales, en otros más conservadores y ultramontanos, pero son nuevas derechas en definitiva”, afirmó.

A juicio del académico, este escenario genera una región más receptiva a las ideas impulsadas por el presidente estadounidense Donald Trump, particularmente en materias relacionadas con seguridad y combate al crimen organizado.

“Veo a una región que es mucho más proclive a lo que el presidente Trump ha dicho, por ejemplo. Eso es una de las consecuencias que veo inmediatamente en lo que tiene relación precisamente con esto, con seguridad, con un tipo de fórmula para atacar a lo que es el crimen organizado”, señaló.

El experto contrastó la situación latinoamericana con la realidad política que se observa actualmente en Europa, donde las fuerzas de derecha más radical han comenzado a experimentar retrocesos electorales.

“Recordaremos que en cambio en Europa está pasando que estas nuevas derechas ya empiezan a eclipsarse, empiezan a perder elecciones. En América Latina se están confirmando”, indicó.

En ese contexto, sostuvo que el fenómeno asociado al liderazgo político de Trump continúa teniendo fuerza en la región. “El trumpismo está todavía boyante y en una etapa de alza”, afirmó.

Para Aranda, el avance de estas nuevas derechas responde a una combinación de factores sociales y económicos que han generado un profundo malestar en amplios sectores de la población.

“Hay una sumatoria de malestares y tenemos electorados muy volátiles, electorados que cambian su intención rápidamente y su percepción, y que a menudo están desconformes con la marcha económica”, explicó.

Según señaló, a esa percepción económica negativa se suma una creciente preocupación por la seguridad pública, fenómeno que se repite en distintos países de la región. “A la disconformidad con la economía hay que agregar hoy la sensación de inseguridad que se instala”, afirmó.

El académico puso como ejemplo el actual escenario colombiano, donde la campaña presidencial se desarrolla bajo estrictas medidas de protección para los candidatos.

“Si tenemos un país como Colombia donde los candidatos con justa razón utilizan vidrios en sus campañas, vidrios que impiden de alguna manera que los disparos les alcancen, si tenemos ese clima, que además yo lo entiendo porque un precandidato murió, el precandidato Uribe murió, lo que significó retrotraer a Colombia en imágenes a lo que ocurría entre el 89 y el 91 cuando morían los precandidatos”, sostuvo.

En ese contexto, Aranda considera que existe un terreno fértil para liderazgos que construyen sus propuestas sobre la promesa de enfrentar con mayor dureza la delincuencia y el crimen organizado.

“Creo que hay una oportunidad para políticos de distintas fustes, pero todos de las nuevas derechas”, señaló.

Incluso, agregó que el fenómeno no necesariamente depende de figuras especialmente carismáticas o con grandes capacidades comunicacionales.

“Fíjense que incluso políticos que no necesariamente son altamente carismáticos, que no tienen necesariamente el don de la palabra, pero que ofrecen algún tipo de fórmula para combatir la sensación de inseguridad que está muy instalada, particularmente en Colombia”, concluyó.

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