Plantaciones forestales: el enemigo N° 1 del tendido eléctrico
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¡Hola, Ñuble! Espero que estén todos bien. Aunque nada se compara con la tragedia ocurrida en el Norte Chico de nuestro país, en esta región también comienzan a dimensionarse las consecuencias del sistema frontal que azotó con fuerza la semana pasada. Según el balance oficial, 4.724 personas resultaron afectadas, 39 quedaron damnificadas y 41 viviendas sufrieron daños, de las cuales dos fueron destruidas.
- Y aunque ya el 99% de las comunas recuperaron el servicio eléctrico, los días sin energía levantaron críticas desde aquellas comunas del secano costero, donde la actividad forestal se encuentra ampliamente expandida, interpelando a los parlamentarios a que legislen para prohibir la ubicación de plantaciones de este tipo en las cercanías del tendido eléctrico. Si bien hoy existe una normativa que obliga a mantener una distancia mínima de cinco metros, en la práctica se ha tornado insuficiente. De ahí el reclamo, encabezado por el alcalde de Cobquecura.
- Repasemos lo que trae esta edición:
- Desde Conaf informan que se encuentran monitoreando el estado de las dos reservas existentes en la región: Los Huemules de Niblinto y la Reserva Ñuble, para conocer el estado de las instalaciones tras el temporal. Reiteraron que los accesos se mantienen cerrados durante el invierno.
- También les contamos los detalles de la detención de cinco carabineros de la Segunda Comisaría de Chillán, a quienes la Fiscalía les imputa allanamientos de domicilios sin orden judicial, motivados por la búsqueda de drogas. Lo positivo del caso es que la investigación se originó desde dentro de la misma institución.
- En estas mismas páginas, les dimos a conocer la decisión del Ministerio de Obras Públicas de “cerrar por fuera” el anhelado proyecto de aeropuerto para la región. En un acto de fuerza, los alcaldes de las 21 comunas suscribieron un compromiso para insistir con la iniciativa, pese a lo decidido por el MOP.
- Para finalizar, les presentamos una entrevista a Nayadet Núñez, una de las últimas alfareras de Quinchamalí, quien encabeza el recambio generacional de un oficio en peligro. Esto llevó a la Unesco a establecer una salvaguardia para preservar la actividad, obligando al Estado a tomar medidas. Le preguntamos si tales compromisos se han traducido en medidas concretas.
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Alcaldes piden prohibición de plantaciones forestales cerca del tendido eléctrico
Como si se tratara de un déjà vu, otra vez, en medio de una emergencia, los ojos de buena parte de Ñuble están puestos sobre las plantaciones forestales. Así como ocurrió durante los incendios del verano, cuando el fuego se expandió con fuerza en las comunas con mayor superficie forestal, esas mismas localidades volvieron a verse especialmente afectadas por el reciente sistema frontal debido a los prolongados cortes de energía eléctrica.
Si bien en la actualidad el 99,7% de los hogares ya cuenta nuevamente con suministro, hubo localidades rurales que permanecieron al menos tres días sin electricidad, especialmente en las provincias de Punilla e Itata. En Cobquecura, el alcalde Jorge Romero, visiblemente molesto, apuntó directamente a las plantaciones ubicadas en las cercanías del tendido eléctrico como una de las causas de los cortes, luego de que múltiples árboles y ramas cedieran ante los fuertes vientos.
“Cobquecura lleva tres días sin energía eléctrica y eso es producto de la gran cantidad de árboles que han caído sobre el tendido eléctrico”, reclamó el edil en medio de los embates del sistema frontal.
En Ñuble, la mayor concentración de plantaciones de especies arbóreas exóticas se encuentra en la provincia de Itata –a la que pertenece Cobquecura–, en la zona conocida como secano costero, “donde se observa una fuerte presencia de monocultivos forestales, coexistiendo con actividades agrícolas tradicionales y la producción vitivinícola”, describe la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (Odepa).
De acuerdo con datos del Instituto Forestal (Infor), Itata lidera la superficie forestal regional con 114.506 hectáreas. De ese total, 75.371 hectáreas corresponden a Pinus radiata, mientras que otras 35.991 hectáreas están cubiertas por Eucalyptus globulus, especie que encuentra en el secano costero condiciones favorables para su crecimiento.
En contraste, la superficie agrícola bajo explotación en la región alcanza aproximadamente 158.343 hectáreas.
Al comparar ambos sectores productivos a nivel regional –excluyendo el bosque nativo y los matorrales–, las plantaciones forestales industriales representan el 63,7% del suelo productivo de Ñuble, mientras que los terrenos agrícolas activos alcanzan el 36,3%.
En este escenario, tal como ocurrió durante los incendios forestales del verano que afectaron a estas mismas comunas rurales con alta presencia de plantaciones, los alcaldes de Itata volvieron a advertir sobre la falta de regulación respecto de la ubicación de estas especies y su distancia con los tendidos eléctricos.
- Actualmente, la Ley General de Servicios Eléctricos (artículo 57) prohíbe plantar árboles cerca del tendido eléctrico y establece una separación mínima de cinco metros entre los árboles y los conductores eléctricos –o una distancia mayor, dependiendo de la altura que alcancen las especies–. Si el propietario no poda o tala los árboles cuando corresponde, la empresa distribuidora puede hacerlo a su costa e, incluso, denunciar el incumplimiento ante la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC).
Se trata de una normativa insuficiente, sostienen las autoridades comunales, a la luz de la evidencia que dejó el reciente sistema frontal. El alcalde de Cobquecura emplazó a los parlamentarios a legislar con mayor firmeza para actualizar la normativa y endurecer las sanciones.
“Ha llegado el momento de legislar en beneficio de nuestros vecinos y vecinas, especialmente del mundo rural. Queremos que se genere una ley que impida a las empresas forestales y a los predios particulares plantar árboles exóticos junto a las líneas eléctricas”, afirmó Romero.
Los ediles esperan que esta discusión no sufra la misma dilación que ha enfrentado el proyecto de la nueva Ley de Incendios Forestales. Si bien la iniciativa fue aprobada por el Senado en enero de 2026, no logró avanzar en la Cámara de Diputadas y Diputados en marzo, por lo que pasó a una comisión mixta para resolver las discrepancias entre ambas corporaciones.
La propuesta incorpora nuevas exigencias, como cortafuegos obligatorios y zonas de amortiguación alrededor de las viviendas. En Ñuble esperan que una medida similar se adopte respecto de la distancia mínima entre las plantaciones forestales y el tendido eléctrico.
“Nuestras comunidades sufren hoy estas situaciones donde nadie se hace responsable”, acusó Romero.
Cae banda de Carabineros que allanaba domicilios sin orden judicial
Desde el año pasado, cinco carabineros de la Segunda Comisaría de Chillán, entre ellos tres oficiales, mantenía una particular forma de patrullar. Sin orden judicial, realizaban allanamientos en diferentes inmuebles, según la Fiscalía, en busca de droga.
El grupo se movilizaba principalmente hacia domicilios ubicados en el sector surponiente de la ciudad, particularmente en la villa Las Almendras, sector que lucha a diario contra el estigma ante una evidente realidad como lo es el tráfico de estupefacientes en muchas de sus viviendas.
Fue desde el interior de la institución, específicamente en la Sección de Asuntos Internos (Saicar) de Carabineros de Ñuble, donde se percataron de las andanzas de los efectivos policiales, dando origen a los seguimientos que permitieron desarticular al grupo y poner en evidencia sus acciones ante el Ministerio Público, que el sábado 18 de julio formalizó la investigación por una serie de delitos.
A los allanamientos irregulares se sumaron durante la formalización los delitos de asociación criminal, robo en lugar habitado, microtráfico de drogas, robo con intimidación, apremios ilegítimos, falsificación de instrumento público, obstrucción a la investigación, denuncia calumniosa y detención ilegal.
- La fiscal Nadia Caro explicó que los imputados, en el ejercicio de sus cargos, realizaron allanamientos irregulares; esto es, sin autorización judicial ni contar con los presupuestos legales que los habilitaran para ingresar a las viviendas. Tras lo anterior, afirmó que, en algunos casos, aprovecharon para sustraer dinero, droga y celulares.
Una vez que se vieron descubiertos, los imputados falsificaron documentos para justificar sus actuaciones ilegales, lo que acordaron por medio de un grupo de WhatsApp.
La investigación, encabezada por el fiscal jefe de Chillán, Sergio Pérez, determinó que tres de los formalizados son oficiales, mientras que los otros dos son suboficiales. Todos se desempeñaban en la Segunda Comisaría de Chillán, en cuya jurisdicción están la Villa Las Almendras y la población Vicente Pérez Rosales, donde ocurrieron los hechos.
Respecto a las motivaciones, la fiscal Caro explicó que “en algunos casos el propósito estaba motivado por adquirir especies o drogas que estaban en el interior”, aunque aclaró que ese hecho no se dio por acreditado por el tribunal. Sin perjuicio de ello, agregó: “También puede haber una motivación interna de funcionarios por tener cada vez más detenidos; no se descarta ninguna de esas posibilidades y, obviamente, son objeto de la investigación”.
El tribunal, que prohibió entregar los nombres de los imputados ni mostrar sus rostros, dio por acreditados los delitos formalizados, a excepción, en este estado procesal, de la asociación criminal y el microtráfico de drogas.
A los imputados D. de la F. F, R. A. T. V., A. H. L. T y S. I. T. P., el Juzgado de Garantía de Chillán les decretó la prisión preventiva, por ser un peligro para la seguridad de la sociedad, mientras que C. D. M. M. quedó con las medidas cautelares de arresto domiciliario total y prohibición de comunicarse con los demás coimputados.
Este último detenido no fue formalizado por asociación criminal (que operaba desde marzo de 2025 a la fecha, según la Fiscalía) como los demás y participó en un hecho de los seis que formalizó el Ministerio Público.
El Juzgado de Garantía de Chillán dio tres meses de plazo para la investigación, la que se realiza junto con la Saicar de Carabineros de Ñuble.
Los carabineros formalizados cumplirán su prisión preventiva en la unidad especial destinada para funcionarios en esta situación de la Sexta Comisaría de San Pedro de la Paz, en la Región del Biobío.
Un mensaje de Inacap
Ñuble fortalece su proyección global con exitoso Summit de inversión, innovación y comercio exterior
INACAP Sede Chillán fue escenario del Primer Summit Ñuble Global 2026, encuentro que convocó a 120 participantes. Empresarios, emprendedores, autoridades, academia y representantes del ecosistema regional se reunieron con el fin de impulsar el desarrollo económico de la zona mediante la atracción de inversiones, la internacionalización de las empresas y el fortalecimiento de la innovación.
La jornada incluyó la presentación de los avances del programa IFI Atracción de Inversiones Ñuble -impulsado por CORFO – además de exposiciones de especialistas que abordaron estrategias para aumentar la competitividad regional, promover el trabajo colaborativo y abrir nuevas oportunidades de comercio exterior para las empresas locales. Entre ellos destacó la participación de Alberto Fernández Lorenzo, director de Basque Trade & Investment Chile, quien compartió experiencias internacionales sobre desarrollo económico, atracción de inversiones y cooperación global.
Uno de los principales hitos fue la certificación de los participantes de la Academia de Importación 2026, iniciativa desarrollada por el Centro de Desarrollo de Negocios Sercotec Chillán, INACAP Sede Chillán y la Municipalidad de Chillán, que fortaleció las capacidades en comercio exterior de más de 100 empresas de la región, contribuyendo a mejorar su competitividad y acceso a nuevos mercados.
Nayadet Núñez, la última alfarera de Quinchamalí: “Sin materias primas es muy difícil la continuidad de este patrimonio”
La alfarería de Quinchamalí y Santa Cruz de Cuca, localidades ubicadas a 29 kilómetros al surponiente de Chillán, famosas por su greda negra y proceso de traspaso ancestral de la técnica entre artesanas campesinas, enfrenta amenazas que ponen en riesgo su continuidad. Las principales: la escasez de materias primas, el deterioro ambiental, la baja rentabilidad y la falta de relevo generacional.
En respuesta, el 29 de noviembre de 2022, la Unesco incorporó el oficio a la Lista de Salvaguardia Urgente del Patrimonio Cultural Inmaterial. Este reconocimiento destaca más de 200 años de tradición transmitida por generaciones de mujeres alfareras y compromete al Estado de Chile a proteger este legado.
Desde el 2021 funciona una Mesa de Salvaguardia, integrada por 18 instituciones públicas y representantes de las cultoras, encargada de ejecutar un plan para enfrentar las principales amenazas. Entre sus acciones se incluyen asegurar el acceso a materias primas, fortalecer la transmisión de conocimientos, mejorar las condiciones de salud de las artesanas y promover la valorización y comercialización de esta expresión cultural única de Ñuble.
Nayadet Núñez Rodríguez encabeza la generación de recambio de las antiguas alfareras. Depositaria de la rica tradición de la greda negra de Quinchamalí y Santa Cruz de Cuca, ha sabido adaptar sus creaciones a nuevas estéticas vanguardistas, logrando reconocimiento más allá de nuestras fronteras. Con la fuerza de la juventud, se presenta hoy como referente de la nueva alfarería de Ñuble.
Le consultamos sobre las amenazas y acciones concretas del Estado para hacer cumplir el resguardo comprometido ante la Unesco.
―Se ha dicho que las alfareras de Quinchamalí enfrentan el riesgo de perder su oficio ancestral debido a la escasez de materias primas a causa del monocultivo forestal y la minería de áridos, el envejecimiento de las artesanas y la falta de nuevas generaciones dispuestas a aprender. ¿Está de acuerdo con esta aseveración? ¿Falta alguna otra causa?
―Sí, estoy de acuerdo. Son amenazas reales que enfrentamos como alfareras. A eso sumaría la baja valoración económica de nuestro trabajo. Muchas veces las personas ven una pieza terminada, pero no alcanzan a comprender todo el conocimiento, el tiempo y el proceso que existe detrás de ella.
También quiero destacar algo positivo: en los últimos años he visto un mayor interés de niños, jóvenes y adultos por aprender la alfarería. Eso da esperanza. El desafío es que existan las condiciones para que esas personas puedan mantenerse en este oficio y vivir dignamente de él.
―¿Cómo se notan estas amenazas en el día a día de su quehacer como alfarera?
―Se notan en todas las etapas del proceso. Antiguamente también era difícil obtener la greda y los demás materiales, pero existía un acceso mucho más expedito. Había más terrenos agrícolas, más animales y los propietarios permitían el ingreso para extraer la greda o conseguir los insumos necesarios para la quema tradicional.
Hoy tenemos mejores caminos y vehículos, pero el verdadero problema ya no es llegar, sino poder entrar. Primero aparecieron las plantaciones forestales y luego las parcelaciones, que terminaron restringiendo el acceso a muchos de los lugares donde históricamente obteníamos nuestros materiales.
Además, insumos fundamentales para la quema tradicional, como la bosta de vacuno y la leña de álamo, son cada vez más escasos y costosos. La bosta, por ejemplo, hoy también se utiliza como fertilizante, por lo que conseguirla resulta mucho más difícil.
―¿Cómo las afectan directamente en Quinchamalí actividades como la industria forestal y la extracción de áridos en la pérdida de los suelos agrícolas?
―Las plantaciones forestales modificaron profundamente el territorio, reemplazando suelos agrícolas que históricamente estaban vinculados a la alfarería. Posteriormente llegaron las parcelaciones, que cambiaron aún más la realidad de Quinchamalí y Santa Cruz de Cuca. Esto no solo restringe el acceso a las materias primas, sino que también genera otros problemas para toda la comunidad, como la presión sobre el agua, la transformación del paisaje y cambios en el ecosistema.
En cuanto a la extracción de áridos, si bien la greda que utilizamos no proviene del río, estas intervenciones alteran el entorno natural y afectan el equilibrio del territorio donde se desarrolla este patrimonio.
―¿Cuánto debían caminar antes y ahora en busca de la materia prima? ¿Los insumos para la quema tradicional son cada vez más difíciles de conseguir?
―Antiguamente, las alfareras recorrían varios kilómetros cargando sacos al hombro o utilizando carretas para traer la greda y los demás materiales. Era un trabajo físicamente muy exigente.
Hoy contamos con camionetas y camiones que facilitan el traslado, por lo que el esfuerzo físico es menor. Sin embargo, el problema actual es que el acceso a los lugares de extracción está cada vez más restringido.
Además, insumos fundamentales para la quema tradicional, como la bosta de vacuno o incluso algunas maderas utilizadas antiguamente, son cada vez más escasos y caros, lo que aumenta los costos y pone en riesgo la continuidad de esta técnica ancestral.
―Usted forma parte de las nuevas generaciones de alfareras. ¿Cómo ve este recambio generacional? ¿Está amenazada la actividad por esta situación?
―Sí, pertenezco a una nueva generación, aunque provengo de una familia de alfareros desde hace varias generaciones. Nunca imaginé dedicarme profesionalmente a este oficio. Estudié Telecomunicaciones y trabajé durante varios años en esa área. Sin embargo, la vida me llevó nuevamente a la greda, y descubrí que allí estaba mi verdadero lugar.
Hoy veo con optimismo que existe más interés por aprender, especialmente gracias al trabajo que se ha realizado en la transmisión del oficio con niños y jóvenes. Sin embargo, el verdadero desafío es que esas nuevas generaciones puedan vivir de la alfarería. Si no existen condiciones económicas, acceso a materias primas y apoyo permanente, será muy difícil asegurar la continuidad de este patrimonio.
―¿Cuántas alfareras hay en Quinchamalí y Santa Cruz de Cuca?
―No sé si existe un catastro oficial completamente actualizado. Según el trabajo que he realizado recorriendo la localidad y conversando con muchas artesanas, me atrevería a decir que no quedan más de 80 alfareras activas entre Quinchamalí y Santa Cruz de Cuca. Si hablamos de quienes trabajan durante todo el año y viven principalmente de este oficio, ese número disminuye considerablemente. Muchas producen solo para determinadas ferias o temporadas.
En Santa Cruz de Cuca la situación es aún más preocupante. Las alfareras activas son muy pocas; prácticamente podrían contarse con los dedos de una mano.
―La Salvaguardia de la Unesco obliga al Estado de Chile y a la comunidad local a tomar medidas concretas para asegurar la greda, enseñar el oficio a nuevas generaciones y promover la comercialización justa de sus piezas. ¿Se ha traducido hasta ahora esa nominación en acciones concretas?
―La inscripción en la Lista de Salvaguardia de la Unesco fue muy importante porque visibilizó internacionalmente el valor de la alfarería de Quinchamalí y Santa Cruz de Cuca. Sin embargo, creo que todavía existe una diferencia importante entre lo que realmente necesitan las alfareras y las acciones que se implementan.
Muchas veces los distintos servicios públicos llegan ofreciendo aquello que pueden hacer desde sus instituciones, pero no necesariamente responden a las necesidades que las propias alfareras hemos planteado.
Siempre utilizo un ejemplo muy simple: es como si una persona tuviera sed y pidiera agua, pero en lugar de agua le entregaran pan. El pan puede servir, pero no resuelve el problema que originó la petición.
Aún queda mucho por avanzar en materias fundamentales como proteger las fuentes de greda, asegurar el acceso a las materias primas, fortalecer la transmisión del oficio y mejorar las condiciones para que las alfareras puedan vivir dignamente de su trabajo.
―¿Cómo comenzó en la alfarería y cómo ha sido ese tránsito para llegar a elaborar piezas diferentes a las tradicionales, como la “Guitarrera de Quinchamalí”, con una estética contemporánea?
―Comencé en la alfarería desde muy pequeña. En Quinchamalí, prácticamente todo hijo o hija de alfarera crece aprendiendo el oficio. Es un conocimiento que se transmite de generación en generación y forma parte de nuestra identidad. Siempre participé de ese mundo, aunque durante muchos años lo vi como un hobby. Sin embargo, la vida me llevó de regreso a la greda y comprendí que allí estaba mi verdadera forma de expresarme.
Para mí, la alfarería es mucho más que un oficio. Es un lenguaje. A través de ella expreso lo que observo, lo que escucho, las historias que me cuentan las personas y también las emociones y reflexiones que surgen del mundo que habitamos. Respeto profundamente las formas tradicionales porque son la base de nuestra identidad, pero también he desarrollado una propuesta contemporánea, donde exploro nuevos formatos y temáticas sin perder el vínculo con la técnica, el territorio y el conocimiento heredado.
Más que buscar reconocimiento, lo que me mueve es la necesidad de crear. La greda me conecta con mi familia, con mi historia y con Quinchamalí. Es memoria, identidad y una forma de entender la vida.
Autoridades comunales logran acuerdo transversal por el aeropuerto de Ñuble
Conocida es la historia y ha sido contada anteriormente en este mismo espacio. A fines de abril, un estudio de demanda aérea encargado por el Ministerio de Obras Públicas (MOP) le bajó el pulgar al proyecto de aeropuerto para Ñuble, un anhelo desde que fue creada la región, hace casi ocho años.
Resistiendo los embates del informe técnico, alcaldes de la región firmaron un acuerdo para comprometer gestiones tendientes a no echar por la borda las ilusiones ni los esfuerzos realizados, considerando que el proyecto forma parte medular de la Estrategia de Desarrollo del Gobierno Regional.
El alcalde de Quillón, Felipe Catalán, destacó que “salimos con mucha fuerza tras este acuerdo transversal de los 21 alcaldes de la Región de Ñuble para apoyar la ejecución y el desarrollo de un aeropuerto que cumpla con todas las condiciones para atraer a turistas, atraer inversiones y alcanzar mayor desarrollo para la región“.
El edil enfatizó el enorme potencial turístico y enoturístico de Ñuble, el cual podrá potenciarse con una infraestructura aeroportuaria de calidad.
Para el alcalde de San Fabián, Cristofer Valdés, la iniciativa es una necesidad imperiosa que las comunidades han planteado con claridad. “Ñuble se merece y necesita un aeropuerto”. Asimismo, recalcó que el proyecto no solo beneficia a Chillán, sino que impulsará el desarrollo y la conectividad de toda la región, y reafirmó el compromiso de los alcaldes para que esta aspiración “deje de ser un sueño para convertirse en realidad“.
Pese a que en un comienzo fue el entonces ministro de Obras Públicas, Martín Arrau, quien le puso el candado a la iniciativa, solo días antes de que asumiera una nueva responsabilidad en Seguridad Pública, tras la estrepitosa caída de Trinidad Steinert, las nuevas autoridades de la cartera no han querido enemistarse con los alcaldes y el gobernador regional, Óscar Crisóstomo. Es así como en una reunión con la autoridad regional, el hoy titular del MOP, Louis De Grange, abrió la posibilidad de seguir invirtiendo en el aeropuerto Bernardo O’Higgins, allanando el camino para la llegada de aerolíneas.
Para Crisóstomo y los alcaldes, el objetivo es claro: que Ñuble cuente con un aeropuerto que le otorgue autonomía logística y competitividad regional, permitiendo captar anualmente a 273 mil pasajeros y operar con aviones con capacidad para 151 pasajeros, incluso sin necesidad de una inversión total inmediata.
Conaf mantiene prohibición de ingreso por cierre invernal
Tras el sistema frontal que afectó a gran parte del país, la Corporación Nacional Forestal (Conaf) entregó un reporte positivo sobre el estado de la infraestructura en las áreas protegidas de Ñuble.
Tanto la Reserva Nacional Ñuble como la Reserva Nacional Los Huemules del Niblinto se encuentran sin novedades de fuerza mayor y bajo monitoreo constante, aunque se recuerda que ambas unidades permanecen cerradas al uso público en temporada invernal.
El director regional de Conaf, Domingo González, recordó que “ambas reservas están oficialmente cerradas durante los meses de invierno. En el caso de Los Huemules del Niblinto desde mayo y la Reserva Nacional Ñuble desde junio. Por lo tanto, el llamado es a no visitarlas, ya que los accesos están cerrados, las rutas interiores presentan alta complejidad y las condiciones climáticas cordilleranas son impredecibles y peligrosas para el público.”
Actualmente, en la Reserva Nacional Ñuble se encuentran dos guardaparques habitando la unidad con normalidad, abastecidos y conectados mediante reportes radiales diarios.
Por su parte, el equipo de Los Huemules del Niblinto ha realizado patrullajes inspectivos hasta la zona de la guardería, constatando el empeoramiento del estado del camino, pero accesible para equipos a cargo de la gestión del territorio protegido.
Desde Conaf agregaron que el ingreso no autorizado a estas áreas durante el invierno está estrictamente prohibido por razones de seguridad y quien no respete la normativa se expone a penalizaciones.
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