Publicidad
Cuando la exigencia es mayor: el desafío invisible de los alimentos del mar Opinión Créditos: El Mostrador.

Cuando la exigencia es mayor: el desafío invisible de los alimentos del mar

Publicidad
Carolina Bustos
Por : Carolina Bustos Gerente de calidad de South Wind.
Ver Más


En Chile, el consumo de pescados y mariscos forma parte importante de nuestra alimentación. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a pensar en lo que hay detrás de estos productos antes de llegar a nuestra mesa: un sistema complejo y altamente exigente que busca garantizar su seguridad.

En la industria de productos del mar, la inocuidad no es solo un atributo deseable, es una responsabilidad crítica. Hablamos de alimentos altamente perecibles, sensibles a variaciones de temperatura y manipulación, y en muchos casos, consumidos sin cocción. Esto último marca una diferencia fundamental: cuando un producto no pasa por un proceso térmico antes de ser ingerido, toda la seguridad debe estar garantizada desde el origen.

Existe una distinción clave que como consumidores vale la pena entender. Los productos frescos, que serán cocinados en el hogar, cuentan con una última barrera de seguridad en la cocina. En cambio, los alimentos “listos para el consumo” o ready to eat deben ser completamente seguros desde el momento en que salen de la planta. No hay una segunda oportunidad. Todo el control ocurre antes.

Esto implica estándares mucho más exigentes. En la práctica, significa operar con monitoreo ambiental permanente, estrictos protocolos de higiene, separación de áreas según niveles de riesgo, validación constante de procesos y una inversión significativa en análisis microbiológicos. No se trata solo de cumplir, sino de anticiparse.

A esto se suman sistemas de trazabilidad completa —que permiten seguir cada producto desde su origen hasta el consumidor— y el cumplimiento de certificaciones internacionales como BRCGS, FSSC 22000, IFS o BAP, además de normativas nacionales como el Programa de Aseguramiento de Calidad (PAC), fiscalizado por el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura. Estos estándares no son meros sellos: son herramientas que estructuran una cultura de control, transparencia y mejora continua.

Sin embargo, uno de los mayores desafíos sigue siendo cambiar la percepción de calidad. Muchas veces asociamos calidad con frescura, sabor o apariencia. Pero en alimentos del mar, la calidad real es más profunda: es inocuidad, consistencia en los procesos, cumplimiento normativo y confianza en sistemas que el consumidor no ve.

Un producto puede lucir impecable y, aun así, no ser seguro. Por eso, el verdadero valor está en lo invisible: en los protocolos, en la tecnología, en las decisiones que se toman antes de que el alimento llegue al punto de venta.

Hoy, la industria chilena de pescados y mariscos ha avanzado significativamente en este camino. Gracias a rigurosos sistemas de control, innovación tecnológica y una mirada cada vez más exigente, se ha posicionado como un referente en calidad tanto a nivel local como internacional.

Pero la seguridad alimentaria es un esfuerzo compartido. Como industria, nuestro rol es garantizar productos seguros y confiables. Como consumidores, también es importante informarse, elegir proveedores responsables y mantener buenas prácticas de almacenamiento y manipulación en el hogar.

Estamos Ad portas de mayo, mes en que se conmemora el Mes del Mar, una instancia que invita a poner en valor la riqueza de nuestros recursos marinos y el rol que cumplen en la alimentación del país. Y es también una oportunidad para reflexionar sobre los estándares y procesos que hacen posible que estos productos lleguen de forma segura a la mesa de los consumidores.

Porque al final del día, llevar productos del mar a la mesa no debería ser una fuente de incertidumbre, sino de confianza. Y esa confianza se construye mucho antes de que el plato esté servido.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
Publicidad