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La Ruta Trasandina suma a Asia y se consolida cómo referente gastronómico de América Latina Gastronomía

La Ruta Trasandina suma a Asia y se consolida cómo referente gastronómico de América Latina

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Santiago fue el escenario para una nueva reunión de la Ruta Trasandina que celebró el aniversario de Casa Las Cuijas y proyectó a Chile cómo destino enogastronomico con Clos de Apalta


Entre el 5 y el 8 de mayo, Santiago y el Valle de Colchagua volvieron a transformarse en uno de los principales puntos de encuentro de la gastronomía latinoamericana contemporánea. La nueva edición de la Ruta Trasandina, impulsada por Casa Las Cujas y los hermanos Raide, reunió a algunos de los cocineros, sommeliers y referentes gastronómicos más influyentes del continente en una serie de cenas colaborativas, recorridos y experiencias en torno al vino chileno y el producto local.

La edición 2026 coincidió además con el duodécimo aniversario de Casa Las Cujas, el proyecto nacido en Cachagua que con los años pasó de ser un restaurante de playa a convertirse en una de las plataformas gastronómicas más activas en la articulación de la escena culinaria regional. Desde Chile, el encuentro ha buscado fortalecer vínculos entre cocineros, productores, bodegas y territorios latinoamericanos, impulsando una narrativa común sobre identidad, origen y cocina contemporánea.

Un relato común en la gastronomía

América Latina se ha consolidado como una de las regiones más influyentes del mundo gastronómico —con restaurantes liderando rankings internacionales, cocinas cada vez más conectadas al territorio y una fuerte revalorización del producto local—. Es ahí donde la Ruta Trasandina busca posicionar a Chile como un articulador clave dentro de ese ecosistema. No sólo como anfitrión, sino también como un país capaz de conectar cocina, vino, paisaje y hospitalidad en una experiencia integral.

La Ruta Trasandina nació originalmente como una instancia de colaboración entre cocineros latinoamericanos, pero hoy funciona como una plataforma cultural que promueve el intercambio creativo y la integración regional a través de la gastronomía. En esta edición, además, el encuentro amplió su alcance con la participación inédita de representantes de Asia y nuevas alianzas vinculadas al mundo del vino y la hospitalidad internacional.

Entre los invitados internacionales destacaron algunas de las figuras más relevantes de la cocina latinoamericana actual. Participó la chef brasileña Tássia Magalhães, del restaurante Nelita de São Paulo y recientemente reconocida como la mejor cocinera de América Latina por Latin America’s 50 Best Restaurants. También estuvo el colombiano Álvaro Clavijo, chef de El Chato en Bogotá, restaurante que actualmente ocupa el primer lugar en el ranking Latin America’s 50 Best Restaurants y que se ha transformado en uno de los mayores referentes de la cocina contemporánea del continente.

Desde Argentina llegó Gonzalo Aramburu, chef del restaurante Aramburu de Buenos Aires, reconocido por su propuesta de alta cocina y recientemente incorporado a la Guía Michelin. También participó Pedro Bargero, uno de los cocineros argentinos más influyentes de la nueva generación y chef de Costa 7070, junto al peruano James Berckemeyer, creador de Cosme en Lima, reconocido por reinterpretar ingredientes y recetas tradicionales peruanas desde una mirada contemporánea.

La edición también reunió al chef boliviano Tomás Bermúdez, del restaurante Phayawi en La Paz, además del empresario gastronómico Iván Azar, ligado a proyectos de cocina latinoamericana en México y Estados Unidos. A ellos se sumaron representantes de China y otros países asiáticos, incorporando nuevas miradas sobre fermentación, producto y sostenibilidad.

Desde Chile participaron algunos de los nombres más relevantes de la escena local, como Rodolfo Guzmán, fundador de Boragó y uno de los cocineros más influyentes del continente; Camila Fiol, reconocida sommelier y referente del vino chileno; Pedro Chavarría y Marcos Baeza, chef de restaurant 99 y pionero de la cocina contemporánea chilena respectivamente. También estuvo Enrique Tirado, director técnico y enólogo de Don Melchor, una de las etiquetas chilenas más prestigiosas a nivel internacional.

De la Patagonia al Valle de Apalta y Los Andes

Uno de los focos de esta edición estuvo puesto en potenciar al llamado Barrio Patagónico de Vitacura como un nuevo polo gastronómico dentro de Santiago, integrando restaurantes, bares y proyectos culinarios que hoy dialogan con algunas de las cocinas más influyentes de América Latina. El encuentro también incluyó recorridos y experiencias enológicas en el Valle de Colchagua, con visitas a Clos de Apalta y otras viñas emblemáticas, reforzando el rol del vino como parte esencial de la identidad gastronómica chilena.

La elección de Colchagua no fue casual. En los últimos años, los valles vitivinícolas chilenos se han convertido en escenarios cada vez más relevantes para la gastronomía internacional, integrando cocina, paisaje y enoturismo en experiencias de alto nivel. En versiones anteriores, la Ruta Trasandina había realizado actividades en espacios como Viña Montes y Fuegos de Apalta, consolidando una conexión cada vez más estrecha entre el territorio chileno y las grandes mesas de América Latina.

Más allá de las cenas y colaboraciones, la Ruta Trasandina volvió a instalar una idea que hoy atraviesa a buena parte de la gastronomía regional: la cocina entendida como comunidad, intercambio cultural y valorización del producto local. Una visión que Casa Las Cujas ha impulsado desde Cachagua hacia el continente y que hoy busca proyectar a Chile no sólo como destino turístico y vitivinícola, sino también como uno de los grandes protagonistas gastronómicos de América Latina.

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