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El sur tambien se come Opinión

El sur tambien se come

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Rafael García y Santos
Por : Rafael García y Santos Sommelier Profesional y consultor gastronómico
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Desde un territorio donde los paisajes suelen ser el principal argumento para atraer visitantes, ahora la invitación es a recorrerlo también a través de sus productos, quienes los elaboran y sus pequeños desvíos gastronómicos.


El Mostrador Fuente Preferida

Para esta semana de Fiestas Patrias, le comparto una invitación a hacer algo diferente: no buscar solamente dónde salir, sino qué comprar y dónde detenerse mientras recorre la Región de Los Ríos. Pequeñas picadas, productores, ferias y negocios que permiten armar el almuerzo, la once o el aperitivo con productos del lugar, difíciles de conseguir fuera de la zona.

Si decide hacer base en Valdivia, la capital regional está regada de exquisitos productos que, en muchos casos, sólo los sibaritas más busquillas saben dónde están.

Teja Market (@tejamarket) es probablemente el lugar con mayor oferta de productos alimenticios regionales, un gran centro de abastecimiento para partir. Desde lácteos hasta cecinas, carnes y todo lo que pueda necesitar para una breve estadía. Otra opción para comprar buena carne es la tienda de Manada (@manadachile), con cortes propios de ganadería regenerativa de altísima calidad.

Para comprar pescados y mariscos, lo típico es la Feria Fluvial. Personalmente, prefiero tomar la ruta panorámica que bordea el Río Valdivia hasta la costa y comprar directo a los pescadores. Mis caseros están en Los Molinos, a aproximadamente 20 km. Se llaman Los Reyes del Mar, están frente a la caleta de pescadores. Pero en general todos trabajan con productos muy frescos. Comprar algo y que a veces te digan “anoche estaba en el agua” no tiene precio. Corvina, sierra, robalo, choritos, erizos, jaibas, almejas (que aquí se las conoce como tacas) y navajuelas, son un deleite para los sentidos.

De camino pasará por la Feria Costumbrista de Niebla. Si ve movimiento, deténgase para conocer. Salga de la zona de confort que entregan los camarones importados de quien sabe donde o los locos con más cebolla que loco. ¡Pruebe las empanadas fritas de sierra! Si da con una de las cocinerías que las saben preparar, habrá descubierto uno de los tesoros de la costa valdiviana.

Sea por el día o cambiando el lugar de operaciones, los lagos están entre los paisajes más pintorescos que la región tiene para ofrecer: el Ranco, al sur, y el Panguipulli, al norte.

Rumbo al Ranco

Amanecer en Lago Ranco (Región Los Ríos)

Lo óptimo es tomar la salida sur, por la Ruta 206, hacia Paillaco. Probablemente nunca haya escuchado hablar de esta pequeña ciudad, pero para los locales es considerada la Capital de la Cecina, una herencia alemana que todavía se respira en las carnicerías de la zona, muchas de las cuales elaboran sus propias recetas de longanizas, prietas o salchichón cervecero.

Antes de llegar a Paillaco, en plena ruta, está una de mis favoritas: Czischke (@cecinasczischke). Productos sin aditivos artificiales, donde uno lee la etiqueta y reconoce todos los ingredientes. Longanizas con o sin ají, longanicillas en espiral conocidas como grillwurst, salame y charqui. El ahumado es uno de sus sellos.

Ya entrando al pueblo, otra parada recomendable es Oma Wurst (@omawurst), una carnicería céntrica con, quizás, unas de las mejores prietas que he probado.

Quizás no haya llegado a Paillaco a hacer turismo, pero sí puede pasar a buscar qué llevarse para comerlo después.

Y así la carretera continúa con sorpresas. Un desvío que merece los kilómetros es Fundo Los Chilcos (@fundoloschilcos), bajando ya al lago por la ruta T-75. Tienen un museo con ese molino histórico precioso, una cafetería exquisita y el pequeño emporio donde puede comprar deliciosas truchas provenientes de sus piscinas.

Futrono es un buen lugar para hacer base y desde allí visitar algunos productores que merecen unos minutos de conducción.

En el sur, un rico desayuno o una típica once empiezan por buenos quesos. Lácteos Del Prado (@lacteosdelprado) ofrece mantecosos muy cremosos, fino queso ahumado y yogurt natural demasiado rico. Y si queremos llevar un postre o un café a otro nivel, los bombones y chocolates de Valdiloche (@valdiloche) y la variedad de manjares de Ramona (@manjaresramona) son algo que no debería pasar por alto.

Poniéndonos en un tono más sofisticado, Truferos Grau (@truferosgrau.cl) se ha encargado de posicionar la zona por la producción de trufas. Y qué mejor que disfrutarlas sobre unos huevos de campo como los de Reinhard (@reinhardfutrono).

Rumbo a Pangui

La ruta más panorámica para este destino es la T-35, de Valdivia a Los Lagos, que va en paralelo al bellísimo Río Calle Calle. Ojalá las autoridades cuidaran mejor sus miradores para que quienes deciden recorrerlos le puedan sacar mejor provecho.

Al poco andar, en un sector rural llamado Huellelhue, me encanta detenerme en Cecinas Grau (@cecinasgrau). ¡Amo ese arrollado y sus lomos kassler! Más adelante, desviarme hacia el Lago Riñihue a pasar por quesos naturales de Los Díaz (@los_diaz_rinihue). ¡Qué maravilla ese queso azul!

Antes de llegar al pueblo, parar en Cecinas Panguipulli (@cecinas_panguipulli) por una maravilla de bondiola con pimienta negra y en Chauquén (@lacteoschauquen) por ese queso tipo Gruyere que llaman Huellahue.

Con todo lo rico que llevas a cuestas, no dejes de conducir hacia la montaña por la ruta 203 rumbo a Choshuenco. Irás junto al lago, sorprendiéndote con las vistas del volcán tras cada curva. Encontrarás diversos miradores, algunos de ellos con mesas e instalaciones donde un hermoso picnic te permitirá vivir la auténtica magia del sur.

Espero haber despertado su curiosidad y que, la próxima vez que recorra Los Ríos, no sólo mire el paisaje: deténgase y pregúntese qué se produce allí. Porque también hay una forma de conocer un territorio llevándose un poco de su despensa local. El sur no sólo se visita. También se come.

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