Más allá de la Beatlemanía
¡Buenas tardes, estimados y estimadas tripulantes de este Universo Paralelo!
Esta semana se cumplen 69 años de uno de los encuentros más cruciales de la historia de occidente. Ocurrió el 6 de julio de 1957 durante una tarde de kermés en la iglesia de St. Peter’s, en Woolton, Liverpool.
Allí un joven de 16 años de nombre John Lennon tocaba con su banda de skiffle cuando otro, un año menor, se acercó a mirar. Era Paul McCartney. La probabilidad de que el encuentro de esos grandes de la música ocurriera era ínfima. Pero la serendipia opera dejando huellas indelebles en el universo. En un sentido poético, aunque también literal: el 4 de febrero de 2008 la canción de los Beatles “Across the Universe” fue transmitida hacia la estrella Polar, a 431 años luz de la Tierra.
No es la única vez que un encuentro fortuito reordena el universo, aunque sea a una escala más terrenal. Godfrey Hounsfield era un muchacho autodidacta, criado en una granja, que dejó la escuela a los 16 años sin ninguna calificación formal. Durante la guerra, mientras servía como instructor de radar en la Real Fuerza Aérea británica, un oficial de alto rango, el Vice Mariscal del Aire John Cassidy, notó su talento. Gracias a él, Hounsfield consiguió una beca para estudiar ingeniería eléctrica —lo único parecido a un título universitario que tendría en su vida—, y ese papel le abrió la puerta a EMI. Ahí, décadas después, y en parte gracias al éxito de los Beatles, inventaría la tomografía computarizada, y ganaría el premio Nobel.
Hay otro encuentro, más antiguo, que también cambió el rumbo de las cosas. En 1812, un aprendiz de encuadernador de veinte años, sin educación formal, recibió de un cliente de la librería donde trabajaba unas entradas para asistir a una serie de conferencias de química en la Royal Institution de Londres. El conferencista era Humphry Davy, una celebridad científica de la época. El joven encuadernador, que se llamaba Michael Faraday, tomó notas meticulosas, las encuadernó él mismo en un libro, y se lo envió a Davy pidiéndole trabajo. Davy quedó tan impresionado que terminó contratándolo como su asistente.
- Casi veinte años después, en 1831, Faraday descubriría la inducción electromagnética, el fenómeno que permite que las cuerdas de acero de una guitarra eléctrica generen la electricidad que los parlantes transforman en sonido. No lejos de su laboratorio, 138 años después en los estudios EMI de la calle Abbey Road, George Harrison grabaría con su guitarra sus mejores momentos en los Beatles.
En esos mismos estudios, el 25 de junio de 1967 los Beatles interpretaron “All You Need is Love”, una de sus canciones más icónicas, en la primera transmisión vía satélite internacional de la historia. Ese hito marca, para los fans del mundo, el día global de los Beatles que celebramos recientemente.
Kermeses de barrio, oficiales que notan talento donde nadie más lo ve, clientes que regalan entradas de más. El universo, a veces, se reordena en los encuentros más improbables y más silenciosos. Bienvenidos a esta edición de Universo Paralelo, dedicada enteramente a los Beatles.
En esta oportunidad participan Sofía Vargas, doctora en Ciencias; Fabiola Arévalo, doctora en Física; y la periodista Francisca Munita.
- Gracias por acompañarnos en este número de Universo Paralelo. Comenta y comparte este link. Y si este newsletter te llegó gracias a alguien que disfruta mirar el mundo y sus historias con la lupa de la ciencia, inscríbete aquí y sigamos descubriendo qué hay detrás de los grandes fenómenos que nos rodean.
¿LENNON O MCCARTNEY? MATEMÁTICAS E IDENTIDAD

Crédito: Imagen generada por IA.
Uno de los grandes debates entre los beatlemaníacos siempre ha sido ¿Lennon o McCartney? En mi caso, prefiero sumarme a la sentencia de Ethan Hawke: “Elegir un beatle favorito es como elegir un ventrículo favorito de tu corazón.”
Pero los debates no terminan, más aún cuando la memoria de los protagonistas se cubre con un manto de niebla. ¿Quién compuso la música de la gran canción de 1965 “In my Life?” McCartney recuerda que Lennon le entregó la letra, y él hizo la música. Lennon, en cambio, afirma que McCartney solo contribuyó con las armonías y la melodía del puente.
Es natural que este par de amigos y colaboradores que pasaban horas juntos componiendo o ayudándose en sus composiciones pueda olvidar detalles de sus contribuciones. ¿Importa acaso? Para los más obsesivos la respuesta será siempre afirmativa.
- Jason Brown es un matemático en la Universidad de Dalhousie, en Canadá. Pero también es guitarrista y beatlemaníaco, y hace más de veinte años decidió mezclar ambos mundos: aplicar herramientas matemáticas a preguntas que ningún fan de los Beatles había podido responder.
Su trabajo más famoso fue el de develar el enigma del acorde que abre “A Hard Day’s Night” (1964). Durante 40 años circularon varias transcripciones de ese acorde, pero nadie sabía con certeza qué nota tocaba cada miembro de la banda. Brown tomó un fragmento de apenas un segundo de audio y usó técnicas matemáticas para separar el sonido en las notas puras que lo componen, algo así como descomponer un color en sus tonos de rojo, verde y azul. Así fue capaz de resolver el misterio, particularmente darse cuenta de que entre las notas había la de un piano, interpretado por el productor George Martin.
- En 2018, junto con los estadísticos Mark Glickman y Ryan Song se lanzaron a resolver otro dilema: ¿quién escribió realmente la melodía de In My Life? El equipo aplicó estilometría, una técnica que busca marcas típicas, estadísticamente más probables que un autor usa. Esta es la misma técnica que ayudó a identificar al Unabomber y a investigar si Shakespeare colaboró con Christopher Marlowe. Estudiaron 70 canciones de Lennon-McCartney, descomponiendo cada una en patrones melódicos característicos de cada autor. El resultado fue publicado en Harvard Data Science Review: El puente tiene 44% de probabilidad de haber sido escrito por McCartney, las estrofas apenas un 19%. Lennon, de acuerdo a este estudio, tendría razón.
Pero un grupo de investigadores de Cambridge y la UNAM liderado por Matthew Jones, decidió repetir el ejercicio con otro método, publicado en el Journal of Beatles Studies. En vez de estilometría, usaron un análisis de agrupamiento: convirtieron cada melodía en una secuencia de intervalos musicales y compararon qué tan parecidas son entre sí, generando árboles de similitud.
- Su resultado para In My Life fue el opuesto: la canción se agrupa, una y otra vez, junto a piezas indiscutiblemente de McCartney, como You Won’t See Me. Su conclusión: es posible que McCartney sí escribiera la melodía, o que su aporte haya sido mayor al que Lennon reconocía.
Como si esto fuera poco, un trabajo de abril recién pasado, concluye que es muy difícil utilizar métodos estadísticos para dilucidar las autorías de estos dos Beatles. Dependiendo del método que se use, los resultados cambian: para la estrofa de In My Life, dos de los cuatro métodos dicen Lennon; los otros dos, McCartney. Un empate.
Este mismo estudio encontró algo revelador: contrario a lo que se suele contar —que Lennon y McCartney se fueron distanciando musicalmente con los años, cada uno refugiado en su propio estilo—, sus datos muestran lo opuesto: una convergencia creciente entre ambos.
Tiene sentido. Compusieron codo a codo durante una década, terminando las frases musicales del otro, robándose ideas mutuamente sin ni siquiera notarlo. Para cuando escribieron “In My Life”, quizás ya no había forma de separar dónde terminaba uno y empezaba el otro, porque, en el fondo, ya no eran del todo Lennon y McCartney. Eran algo más grande y sublime de lo que cada uno pudo nunca ser: un ente llamado Lennon-McCartney.
THE BEATLES, BTS Y EUFORIA

Recorte de periódico del 8 de febrero de 1964 que cubrió la “Beatlemanía”. Crédito: Wikimedia Commons.
“Close your eyes and I kiss you”, cantaba Paul McCartney un 9 de febrero de 1964. The Beatles se presentaba en The Ed Sullivan Show. La transmisión fue vista por cerca de 73 millones de personas y alcanzó un rating histórico. Si llevamos esto a un escenario actual, algo similar podría ser el Super Bowl, uno de los pocos eventos que todavía logran reunir una audiencia simultánea y que, en febrero de 2026, convocó a 125,6 millones de espectadores en Estados Unidos.
De eso hablaremos hoy: de la euforia que comenzó cuando cuatro jóvenes de Liverpool aparecieron en televisión y miles, luego millones, de personas empezaron a gritar, llorar y esperar afuera de los hoteles. Ese fenómeno pasó a conocerse como Beatlemanía.
- Hoy, acostumbrados a los estrenos globales, a consumir contenido en plataformas como Netflix y a los algoritmos que nos recomiendan qué ver, parece difícil dimensionar lo que significó esa escena, cuando los veinteañeros Lennon, McCartney, Starr y Harrison generaron euforia colectiva. La diferencia con lo que pasa hoy con BTS y las ARMYs es que, en 1964, no estábamos a un clic de Asia y la televisión era “la” experiencia de lo masivo, aunque quizás la euforia sí vaya por el mismo camino.
¿Cómo y por qué una banda puede producir euforia? Esa emoción que parece electricidad, en la que sientes que dejas de ser tú y solo comienzas a gritar, como si una emoción sobrepasara la corporalidad. ¿La has sentido?
Lo que nos dice la ciencia es que la música activa sistemas cerebrales asociados al placer. Un estudio publicado en Nature Neuroscience mostró que, cuando una canción nos produce escalofríos, el cerebro libera dopamina no solo en el momento de mayor placer, sino también antes y durante la anticipación. En otras palabras, parte de la euforia ocurre cuando el cuerpo “sabe” que algo emocionante está por venir.
- Pero la Beatlemanía no dependía solo de música. También importaba el efecto de la multitud. Gritar junto a otras personas o cantar al mismo tiempo no es lo mismo que hacerlo sola. Estudios recientes sobre conciertos hablan de “efervescencia colectiva”: esa sensación de conexión e intensidad que surge cuando muchas personas comparten una experiencia común. Frenesí puro.
La euforia no es lo mismo que la histeria. Si alguna vez has sentido euforia en un concierto, esa efervescencia que te deja con la piel de gallina, entenderás que lo que genera la música va mucho más allá de esa antigua etiqueta social, tan cargada de sesgos de género, con la que muchas veces se ha descrito a mujeres jóvenes disfrutando y gritando frente a una banda.
Quizás por eso la Beatlemanía sigue siendo tan fascinante. No solo porque millones de personas gritaran por cuatro músicos, sino porque mostró algo ontológicamente humano: que la música nos mueve y nos desborda de emoción. No soy fanática de BTS, pero créanme que, si en un Universo Paralelo The Beatles vinieran a tocar al Nacional en 2026, sería de las primeras en organizar una marcha masiva si no hubiera recinto para el concierto.
NOTICIAS: LA SEMANA EN CIENCIA

Perseverance de la NASA descubrió la mayor evidencia hasta ahora de moléculas orgánicas complejas en Marte. En la imagen, el rover posa para una selfi dentro del cráter Jezero. Crédito: NASA/JPL-Caltech/MSSS.
Mientras el fútbol sigue copando la agenda, la ciencia continúa marcando sus propios golazos. En los últimos siete días, fuimos testigos de la creación de una célula sintética en el laboratorio, de hallazgos clave para combatir el cáncer y de importantes avances en la exploración del universo.
- Una célula creada desde cero da un paso histórico
Científicos desarrollaron SpudCell, la primera célula sintética construida íntegramente con componentes químicos no vivos capaz de alimentarse, crecer, copiar su ADN y dividirse. Aunque todavía no se considera un organismo vivo, demuestra que las funciones esenciales de una célula pueden recrearse en el laboratorio y abre nuevas posibilidades para la medicina, la industria y el estudio del origen de la vida.
Dato curioso: su ADN tiene solo 90 mil pares de bases (las unidades básicas del código genético), unas 35 mil veces menos que el genoma humano.
Publicado el 1 de julio de 2026. Conoce MÁS.
- Euclid descubre los “faros” más antiguos del universo
El telescopio espacial Euclid descubrió 31 de los cuásares más antiguos jamás observados, incluidos los dos más lejanos conocidos hasta ahora. Estos objetos, alimentados por agujeros negros supermasivos, brillaban cuando el universo tenía apenas unos 670 millones de años. El hallazgo ofrece una ventana única para entender cómo surgieron las primeras galaxias y los primeros gigantes cósmicos.
Dato curioso: un cuásar puede brillar más que miles de galaxias juntas, pese a ocupar una región relativamente pequeña.
Publicado el 6 de julio de 2026. Conoce MÁS.
- Descubren el “interruptor” que vuelve letal un cáncer
Investigadores identificaron un mecanismo molecular que explica cómo el cáncer colorrectal adquiere la capacidad de formar metástasis en el hígado. Al perder una proteína llamada GATA6, las células tumorales cambian su comportamiento y se vuelven mucho más agresivas. El hallazgo podría abrir nuevas estrategias para prevenir la etapa más peligrosa de esta enfermedad.
Dato curioso: cerca del 90% de las muertes por cáncer se debe a la metástasis y no al tumor original.
Publicado el 7 de julio de 2026. Conoce MÁS.
- Un sensor cuántico abre una nueva ventana al universo
Un equipo del Imperial College London presentó una técnica que elimina una de las principales limitaciones de los sensores cuánticos. Al cancelar interferencias que ocultaban señales extremadamente débiles, se podrían construir detectores más sensibles para buscar materia oscura y antiguas ondas gravitacionales.
Dato curioso: estos sensores utilizan nubes de átomos enfriadas a unas milmillonésimas de grado sobre el cero absoluto, la temperatura más baja que permite la física.
Publicado el 5 de julio de 2026. Conoce MÁS.
ÓRBITAS PARALELAS
Perseverance descubre las moléculas orgánicas más complejas halladas en Marte
El rover Perseverance detectó la evidencia más sólida hasta ahora de moléculas orgánicas complejas en rocas del cráter Jezero, compuestos que forman la base química de la vida conocida. Si bien no constituyen evidencia de vida alienígena, sí refuerzan la idea de que Marte reunió las condiciones necesarias para haber sido habitable hace miles de millones de años.
Más información.
Una misión busca salvar un histórico telescopio espacial
La NASA lanzó una inédita misión para rescatar al telescopio Swift, cuya órbita se ha ido reduciendo por la actividad solar y podría llevarlo a reingresar a la atmósfera. Una nave robótica intentará elevar su órbita para prolongar la vida de este observatorio, que desde 2004 ha permitido estudiar explosiones de rayos gamma y algunos de los fenómenos más energéticos del universo.
Más información.
LA IMAGEN DE LA SEMANA

Crédito: Mikael Häggström, M.D.
Lo que ves en la imagen es un cráneo y un cerebro humano cortados en capas, sin que nadie haya tocado un bisturí. Hoy nos parece rutina, pero en 1971 parecía un acto de magia negra: nadie había visto así el interior de un cuerpo vivo. Esta tecnología, llamada tomografía computarizada, nace a partir de importantes avances en el control de los rayos X y del desarrollo de sofisticados algoritmos matemáticos.
- Pero quizás lo más curioso sea que la compañía en donde todo esto nace sea una disquera. Nada menos que EMI, la misma que publicó la discografía de los Beatles.
EMI es la sigla en inglés de “Industrias Eléctricas y Musicales”. La empresa estuvo al borde del colapso financiero antes de la Segunda Guerra Mundial y sobrevivió gracias a que se especializó en tecnologías de radar, un rubro que el gobierno británico financió generosamente durante el conflicto. Terminada la guerra, EMI volvió a hacer de la música su principal negocio, aunque mantuvo su división de electrónica.
En 1951 entró a esa división un ingeniero de pocas palabras, sin estudios universitarios formales, criado en una granja: Godfrey Hounsfield. Pasó de radares a computadores, y en 1958 lideró el diseño de la primera computadora de transistores fabricada en el Reino Unido. En 1962, esa división fue cerrada, y Hounsfield pasó a liderar un nuevo proyecto para desarrollar memorias de computador.
- Ese mismo año EMI reclutó, casi sin convicción, a los Beatles. El éxito que vino después los convirtió en el activo más rentable de la compañía durante esa década, duplicando sus utilidades durante los cinco años que siguieron a la firma.
El nuevo proyecto de Hounsfield fracasó comercialmente y fue cancelado en 1967, pero EMI, una empresa que podía entonces darse lujos, no lo despidió. Al contrario, le dio tiempo y libertad para desarrollar una nueva línea de investigación. Mientras caminaba por el campo se hizo una pregunta que resultaría providencial: ¿se puede reconstruir el contenido de una caja a partir de lecturas de rayos X tomadas desde todos los ángulos?
- Hounsfield diseñó, en 1971, el dispositivo de tomografía computarizada, inicialmente conocido como el escáner EMI. Examinó a su primer paciente humano ese mismo año, uno después de que los Beatles se desbandaran.
Por su invento, Hounsfield recibió el Premio Nobel de Medicina en 1979. Lo compartió con el físico sudafricano Allan Cormack, quien había llegado de forma independiente y sin saberlo a las mismas técnicas matemáticas. El éxito de los Beatles tuvo frutos, si bien indirectos, en una de las tecnologías más utilizadas en medicina: cada año se realizan en el mundo más tomografías computarizadas que discos vendieron los Beatles en toda su carrera.
BREVES PARALELAS

Crédito: Imagen generada por IA.
MEDIR EL UNIVERSO EN BEATLES
¿Cuánto mide la Torre Eiffel? La mayoría respondería 330 metros. El problema es que muy pocos son capaces de imaginar realmente cuánto es un metro repetido 330 veces. En cambio, si dijéramos que la Torre Eiffel mide cuarenta y seis Beatles —apilando a John, Paul, George y Ringo uno sobre otro— la imagen aparece casi de inmediato. Los sistemas de unidades medida podrían permitirse algunas licencias como un Sistema Internacional Beatle (SIB). Definamos.
- Longitud: 1 Abbey = 8 m. En vez de estar separados entre los que pensamos en metros y los que piensan en millas, por qué no consideramos al cruce de peatones Abbey Road (≈8m), para hablar de una unidad de medida que todos entiendan. La distancia Tierra-Luna ya no sería 384.400 km, sería 48 millones de Abbey Roads.
- Masa: 1 Beatle = 300 kg. Si uno dice que una ballena pesa cinco toneladas, la imagen es difusa. Si dice que pesa diecisiete Beatles, 17 veces la suma de todos los integrantes (≈17x300 kg), el cerebro hace algo curioso: de pronto aparece una escala y esta escala se vuelve más intuitiva.
- Tiempo: 1 Jude = 431 s. Mientras dura “Hey Jude”, 7 minutos y 11 segundos, un rayo de luz recorre cerca de 129 millones de kilómetros. Es suficiente para cubrir la distancia entre la Tierra y el Sol cuando ambos están relativamente cerca de esa separación (la distancia media es de unos 150 millones de kilómetros). Cuando llega el último “na-na-na”, la luz está casi en las inmediaciones de nuestra estrella.
No sé si el Sistema Internacional de Unidades aceptaría el Abbey como una nueva unidad, pero si convierte un número en una imagen, ya nos está ayudando a comprender más el universo.
RECOMENDACIÓN: THE BOYS OF DUNGEON LANE

Paul McCartney y Ringo Starr actuando juntos en Londres en 2024. Crédito: Wikimedia Commons.
Paul McCartney ya tiene 84 años, pero su energía creativa parece ser incombustible. Acaba de lanzar el álbum The Boys of Dungeon Lane, que llegó al número 1 en los rankings ingleses y fue bien recibido por buena parte de la crítica.
- El disco vuelve a su infancia en el Liverpool de posguerra, a la calle real que le da título, a sus padres, a las primeras aventuras con George Harrison y John Lennon, mucho antes de que el mundo supiera lo que venía. Es, según su propio equipo, el álbum más introspectivo que ha hecho.
Pero lo curioso es cómo nació todo esto. En una reunión con su productor, el célebre Andrew Watt, jugando con la guitarra casi por distracción, McCartney encontró un acorde que ni él mismo reconoció. Después de sesenta años componiendo, el hombre que probablemente conoce mejor que nadie en el mundo cómo suena una buena canción seguía encontrando sonidos nuevos. De ese acorde salió una progresión de tres notas, y de esa progresión, la bella canción que abre el disco: As You Lie There. Una canción que parte recitando, algo que no recuerdo en ningún otro lugar del catálogo mccartneyano.
Ahí está lo más valorable de este trabajo: no es solo nostalgia. Si bien es un hombre que mira su pasado más lejano, lo hace sin dejar nunca de mirar hacia adelante, de innovar, de ponerse a prueba.
- El disco incluye, además, el primer dueto real de McCartney con Ringo Starr, “Home to Us” — dos Beatles, sesenta años después, todavía terminándose las frases musicalmente. Un regalo para todo beatlemaníaco.
Al final no nos quedamos con la nostalgia. Nos quedamos con la fuerza vital de un hombre incansable que sigue sorprendiéndonos y regalándonos belleza.
Y esto es todo en esta edición de Universo Paralelo. Ya sabes, si tienes comentarios, recomendaciones, fotos, temas que aportar, puedes escribirme a universoparalelo@elmostrador.cl. Gracias por ser parte de este Universo Paralelo.
- Mis agradecimientos al equipo editorial que me apoya en este proyecto: Fabiola Arévalo, Francisco Crespo, Francisca Munita, Ignacio Retamal, Camilo Sánchez y Sofía Vargas, y a todo el equipo de El Mostrador.
Inscríbete en el Newsletter Universo Paralelo de El Mostrador, súmate a nuestra comunidad donde el físico Andrés Gomberoff te llevará por un viaje fascinante a través del mundo de la ciencia.