PAÍS
Del fin del mundo a plantar en Europa: la globalización de los fruteros chilenos
Están produciendo en Portugal, España, Inglaterra. Y también en Marruecos, en el norte de Africa. Uno lleva trabajadores desde Chile para la cosecha. Otro casi iguala la cantidad de hectáreas que posee en el Valle de Colchagua. La experiencia de los pioneros en “saltar el charco”.
Una nueva tendencia vive la tercera industria exportadora de Chile, detrás del cobre y el salmón. Hasta ahora, los fruteros habían comprado tierras en Perú, Colombia, México y una también en Estados Unidos.
Pero desde hace unos cinco años, llegaron más lejos: plantaron en Inglaterra, Portugal, España y Marruecos, en el norte de África.
Grandes exportadoras, proyectos personales y otros que son una mezcla cuentan la experiencia de “saltar el charco”.
Cosecheros chilenos a Inglaterra
Son los únicos chilenos y los mayores productores de cerezas en Inglaterra, donde el volumen total plantado del fruto rojo es bajo.
Se trata de la sociedad 50 y 50 de Andrew Wallace y su suegro Luis Chadwick Vergara, propietario de San Clemente, una de las diez exportadoras más grandes de Chile.
El negocio que llevó a Wallace y su familia a Cambridge en 2008 era otro: abrir una comercializadora para vender fruta chilena directamente a los supermercados. “El importador venía a Chile, compraba la fruta barata y la vendía cara, haciendo un tremendo margen”, cuenta Wallace, ingeniero civil de la UC.
Creó Fruit Growers Alliance, invitó de socias a las exportadoras Gesex (Cristián Allendes) y San Clemente para que aportaran su fruta -manzanas, uvas y carozos- que la comercializadora vendía a supermercados europeos.
Cuenta que le fue muy bien hasta el año 2020, cuando Europa dejó de ser un mercado atractivo para las variedades que llevaban.
“Pasé a ser productor por necesidad”, dice. Y tuvo un golpe de suerte, porque pensaba plantar un campo de cerezas con su suegro en Chile y supo de un inglés que vendía 80 hectáreas plantadas con cerezas en Kent, a una hora de Londres, porque se estaba divorciando.
El precio era similar al de Chile y en Europa el concepto de eat local o comer local se volvió muy fuerte. “Hizo que los supermercados buscaran fruta de sus mismos países. Mucha se vende con una banderita inglesa, francesa o alemana”.
Compraron el campo del inglés y luego otras 20 hectáreas. Producen 1.500 toneladas anuales, un 20% del volumen total de cerezas de Inglaterra, lo que los convirtió en los mayores productores de esa fruta en el país que no forma parte de la Unión Europea.
Lo más bonito, según él, es que la mano de obra es chilena, porque 150 trabajadores de San Clemente viajan todos los años en avión a Kent a cosechar las cerezas inglesas en junio y julio. “Debo recurrir a una agencia que certifique que soy un agricultor serio, que cumplo las normas y proveo alojamiento. Debo hacerles un contrato inglés y sacarles una visa temporal por seis meses”.
Los cosecheros se alojan en casas rodantes o caravans y ganan el sueldo mínimo que allá oscila entre $2,4 millones y $2,6 millones mensuales. Wallace además les consigue trabajo para cortar manzanas después que terminan con las cerezas, por lo que suman otros dos meses.
“Se pelean por ir, porque en invierno no hay pega en la agricultura. Vuelven con $5 millones o $10 millones en el bolsillo”. Ellos costean sus comidas, algunos viajan y le devuelven el valor de los pasajes cuando termina la cosecha.
“Son de primer nivel, porque tenemos una industria exportadora y hemos desarrollado mucho know how. Inglaterra es un país del primer mundo, pero no sabe tanto de cerezas”.
Su producción la vende en supermercados ingleses en punnets o canastitos de 200 a 300 gramos. Los precios son mucho más altos: un kilo de cerezas cuesta entre $10 mil y $12 mil.
Esta temporada, eso sí, habrá una cosecha menor por una condición térmica que botó parte de la fruta, por lo que viajaron unos 80 cosecheros.
La comercializadora Fruit Growers Alliance sigue, pero ahora vende uva peruana que le provee su nueva socia Pura Fruit, la exportadora de los Cueto de Latam y los Piñera Morel, que posee 1.200 hectáreas plantadas de uvas en Piura.
Agroberries arrienda tierras al rey
Agroberries, la segunda empresa de berries más grande del mundo, puso sus fichas en Marruecos. “Las tierras son del rey (Mohamed VI), pero existen concesiones a largo plazo. Desde 2022 tenemos 300 hectáreas plantadas de berries (arándanos, frambuesas y moras) y por el arriendo pagamos más o menos lo mismo que en la región O´Higgins”, cuenta Jorge Varela, gerente general de la exportadora, quien junto a Manuel Romero, su socio de toda la vida, controla el 70% de Agroberries.
La exportadora tiene plantaciones en Chile, Perú, México y Estados Unidos para abastecer a los supermercados todo el año. Marruecos fue el penúltimo país. “Es importante, producimos 150 mil toneladas, un poco menos que en Chile. Marruecos es lo mismo que España, pero mucho más barato. En España deben quedar pocas plantaciones de berries, porque todas se fueron moviendo a Marruecos”.
Cuentan con un agrónomo local, como en cada país donde tienen plantaciones, “pero todos los meses viaja un agrónomo chileno, que no es siempre el mismo, porque la dirección de los campos la manejamos desde Chile”, explica el ejecutivo.
Los berries marroquíes se venden en Europa, el principal mercado de la empresa desde que, hace dos años, compró Berry World, una gran distribuidora europea que no solo vende la fruta de Agroberries, sino también la de terceros.
Usan distintos nombres: en los supermercados europeos la marca propia de la cadena y en Estados Unidos, Berry Fresh.
Desde 2022, Agroberries tiene domicilio en Inglaterra. Chile no tiene convenios de doble tributación con Marruecos ni tenía con Estados Unidos (comenzó a regir en 2024). “No nos cambiamos por un tema impositivo, sino porque Inglaterra tiene muchos convenios de doble tributación con el resto del mundo”.
Estados Unidos es el principal consumidor mundial de arándanos, pero Europa le está peleando el trono, según Varela. “Asia está creciendo mucho”, advierte. Por algo el año pasado Agroberries compró 150 hectáreas en Laos, al sur de China, y ya plantó 30 con arándanos.
Hortifrut en Portugal, España y Marruecos
Fundada en 1983 por Víctor Moller, fallecido en 2022, Hortifrut fue la pionera en plantar y exportar arándanos en Chile.
Rápidamente, él advirtió que tenía que vender el año corrido. Y bajo el lema “todos los berries, a todo el mundo, todos los días”, Hortifrut comenzó a asociarse.
En 2000 lo hizo con el mayor productor de arándanos de España y en 2021 le compró el 100% de su empresa Atlantic Blue, dueña de 400 hectáreas en España, 248 en Marruecos y 200 en Perú. No todas están plantadas, eso sí.
En Portugal adquirió hace seis años un porcentaje minoritario de BFruit, uno de los principales productores de berries en el país del fado.
Según su memoria del año pasado, posee 237 hectáreas en producción en España, 225 en Marruecos y 23 en Portugal. Perú gana por lejos con 1.771 hectáreas plantadas. Le siguen China (682), Chile (418) y bastante más atrás India (81), Colombia (38) y Brasil (37). El año pasado cerró sus plantaciones en México, porque no arrojaron los resultados esperados.
Controlada en un 61,8% por PSP, la gestora canadiense que administra los fondos de pensiones de los funcionarios públicos, tiene a las familias chilenas Moller y Elberg y a la peruana Quevedo, con un 12,6% cada una. Al igual que Agroberries cambió su domicilio: en su caso a Irlanda.
Alfonso Swett y Olinorte en Portugal
Olisur, la mayor empresa chilena de aceite de oliva embotellado de Alfonso Swett Saavedra, a través de su holding Costanera, aterrizó en Portugal.
No es casualidad. Sexto mayor productor de aceite de oliva del mundo, Portugal ostenta el primer lugar en calidad: el 90% de su producción es categoría extra virgen, la mejor.
La región escogida fue Alentejo, que concentra el 75% del volumen del llamado “oro líquido” en el país del fado. Tiene varios campos que suman 1.400 hectáreas plantadas de olivos, apenas 100 menos que en Chile. Y otras 300 de almendros.
Aunque en sus inicios era parte de Olisur, desde 2020 el negocio de Portugal se separó en Olinorte que pertenece a una sociedad constituida en Inglaterra, debido en parte a la incertidumbre que provocaron el estallido social y la pandemia.
A diferencia de Chile, Olinorte cosecha sus aceitunas y las entrega a empresas que extraen el aceite. Una vez que está listo, Olinorte lo vende a granel. “Manejamos los campos con 22 personas”, cuenta Felipe Sepúlveda, director de Olinorte y gerente de finanzas e inversiones de Costanera.
Olisur, en cambio, cosecha las aceitunas de sus 1.500 hectáreas plantadas en Marchigüe, en el Valle de Colchagua, extrae el aceite y exporta el 90% con las marcas Santiago y O-live. El resto se vende en Chile.
Portugal vive un boom de aceite de oliva. Cuando aterrizaron en Viana y Messejana, en la región de Alentejo, Sepúlveda recuerda que pagaron 15 mil euros por hectárea con agua. Y por las últimas, 32 mil euros.
La producción portuguesa tiene ventajas: es un 20% superior a la chilena por hectárea y el agua llega más limpia, ya que proviene del río Guadiana y se acumula la represa más grande de Europa (Alqueva), que se utiliza para riego y como central hidroeléctrica.
“Nos ha ido muy bien. Entre 2022 y 2024, el precio del aceite de oliva fue el mejor de la historia, porque la producción de España cayó. Y sigue estando un poco más alto de lo normal”, cuenta Sepúlveda.
Fue un viaje a España, en 2001, el que inspiró a Alfonso Swett a producir aceite de oliva en Chile, ya que ambos países tienen clima mediterráneo. No demoró mucho: en 2004 Olisur plantó 1.500 hectáreas en Marchigüe, pero Swett recorrió nada menos que 1.500 kilómetros en Chile hasta encontrar las tierras apropiadas.
Paltas en Cádiz, España
Un proyecto personal es la plantación de paltas de Pedro Tomás Allende Decombe, en Benalup, al sur de España, en la provincia de Cádiz, que desde hace tres años maneja su su hijo Javier Allende Cruz, agrónomo de la UC.
En Chile es socio de Propal junto a sus cuatro hermanos. Dicen que está probando a ver cómo resulta España, principal productor de paltas de Europa y cuya estrella es la variedad Hass. El clima es parecido al chileno y produce unas 20 mil toneladas frente a 30 mil de nuestro país.
No fue posible conocer más detalles, ya que Pedro Tomás Allende no respondió consultas.
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