Pamela Jiles, provoca, enfrenta sus polémicas y proyecta a La Abuela en el Congreso: “Soy la más queer” - El Mostrador

Domingo, 17 de diciembre de 2017 Actualizado a las 04:10

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Pamela Jiles, provoca, enfrenta sus polémicas y proyecta a La Abuela en el Congreso: “Soy la más queer”

por 4 diciembre, 2017

Pamela Jiles, provoca, enfrenta sus polémicas y proyecta a La Abuela en el Congreso: “Soy la más queer”
“Hay quienes estiman que una diputada electa debería asumir formalidades que a mí no me interesan”, dice de entrada esta periodista, política, intelectual y farandulera, que quiere “fustigar al poder”, que reitera ser “la primera Parlamentaria fleta-fleta”, que ve en sus nietitos “un ejército de irreductibles, indómitos”, que quiere reponer el proyecto de Ley de Responsabilidad Política propuesto por Laura Rodríguez y que tiene como meta principal “enfrentar la tragedia de los 1313 menores muertos que el Estado debía proteger”. Nada raro como Vicepresidenta de Niñez y Género del Partido Humanista y como defensora política del proyecto del Frente Amplio, a pesar de su discusión twittera con Gabriel Boric hace algunos días.

Lleva dos semanas electa y ya ha llamado la atención por sus provocadoras declaraciones a través de las redes. Es que Pamela Jiles, la abuela, segunda mayoría en el amplio distrito 12, que incluye La Florida, Puente Alto, Pirque y San José de Maipo, llegó a la política sin cambiar el estilo que por años mantuvo en televisión: la provocación. Con su habitual tono que mezcla el mundo intelectual en el que creció (es nieta de la activista feminista y abogada, Elena Caffarena), con un gran sentido del humor y una visión que entiende el show como una performance constante, que comunica con su puesta en escena y con cada palabra que aparece en su twitter. Esta semana, fue Trending Topic por su discusión con el diputado y líder autonomista Gabriel Boric, ha recibido burlas por decir que es fleta y que fue la primera parlamentaria ex presa política en entrar al Parlamento, olvidando a Fanny Pollarolo.

La Vicepresidenta de Niñez y Género del Partido Humanista y miembro de su dirección nacional, conversa con El Mostrador Braga y desmenuza desde teorías filosóficas como la Microfísica del Poder de Foucault y los conceptos de Masa y Mayorías Silenciosas de Baudrillard, hasta las más actuales teorías Queer. Es la abuela, que ha construido un grupo de seguidores en torno a su Twitter, que cree que debería haber 17 millones de diputados, que genera discusión, que sigue amando la farándula, aunque le pese a la élite y hoy esté en el poder. Con Laura Rodríguez y Pedro Lemebel como referentes, proyecta cuál es el verdadero fin de tener a La Abuela en el Congreso.

- ¿Cómo han sido estos primeros días electa?

- Voy dimensionando de a poco que fueron 450 mil votos, que soy la segunda candidata más votada del Frente Amplio después de Giorgio Jackson, que estuvimos a trescientos votos de arrastrar a un tercer diputado del Frente Amplio en mi distrito con la extraordinaria votación que obtuve. Desde las horas siguientes a mi elección, recorro mis comunas para agradecer. No he parado de reunirme con todos los que pusieron una paloma, repartieron panfletos, ayudaron de cualquier forma, dibujaron carteles para apoyarme. Me conmueve la felicidad de las personas de La Pintana, de Puente Alto, de Bajos de Mena de que La Abuela sea su diputada. Están felices, esperanzados de que por fin alguien que no se vende los represente. Quieren verme entrar con plumas al Congreso. Quieren ver la cara de los poderosos cuando me tengan ahí y no puedan impedirlo. A pesar de todas las derrotas, de que nos han intentado arrinconar y dejar fuera... los corruptos tienen las horas contadas.

- ¿Sinceramente, pensabas que serías electa?

- Sí, pero nunca pensé que por tan tremenda votación. Revolución Democrática, Nueva Democracia y otras orgánicas del Frente Amplio me ofrecieron ser su candidata, pero con el Partido Humanista ya habíamos definido mucho antes lo que haríamos en esta elección. Yo quemé todas mis naves por eso. Renuncié a un sueldo tan oneroso como el de un parlamentario, a una influencia social altísima a través de la televisión, a un trabajo interesante y creativo. Puse a mi familia en la incertidumbre. ¿Por qué? Porque creo que el Frente Amplio es una posibilidad de que mis “sinmone’a” lleguen al gobierno.

- ¿Creíste que iba a haber tanto trolleo por redes sociales? ¿Ha sido más o menos que en la farándula?

- Recibo un cariño enorme por redes sociales, mis nietos celebran la multitudinaria votación que tuvimos y es una fiesta. Mi tweet siempre ha sido un lugar de encuentro, de debate para mis nietos, donde no hay temas ni planteamientos prohibidos, un espacio en cual es válido discrepar, opinar, elaborar puntos de vista. Por ejemplo, yo pregunto: “Gladys Marín, ¿habría participado en el Comando de Guillier?”. Y se produce una catarata de opiniones y argumentaciones. De eso se trata: usar todos los instrumentos para que miles y miles de personas hagan política. Para mí el país ideal debería tener 17 millones de parlamentarios. Vamos a ejercer democracia directa a través de todas las formas de lucha.

- Y con Boric, no fue cariño lo que te manifestó...

- Debe estar tenso, tuvo una elección difícil en Magallanes y las votaciones en la Cámara -sobre el Sename, por ejemplo- han sido complejas.

- ¿A qué te referiste cuando dijiste que eras la primera diputada fleta-fleta? ¿No crees que a una mujer lesbiana le podría molestar que alguien que no lo es aparezca diciendo que lo es?

- Tú dices algo así como que yo fuera discriminada por una lesbiana... ¡Jajajajajaja! El mundo LGBT me reconoce como su Abuela-Fleta, saben q vengo luchando por las reivindicaciones de la diversidad sexual hace cuarenta años, desde la dictadura, con las Yeguas del Apocalipsis y las primeras movilizaciones de nuestra comunidad. Ahí estaba yo junto a Pedro Lemebel, a Rolando Jiménez, al Che de los Gay en los albores de la organización LGBT. Esta campaña triunfante fue hecha en gran medida por el fleto-power. Hubo cientos de personas trans y homosexuales que salieron a la calle a trabajar con fuerza y alegría para que yo llegara al Parlamento. Creo que en este país nadie tiene dudas de q soy la más Queer de los referentes de opinión: asumí las reivindicaciones de la diversidad hace cuarenta años, he hecho una carrera televisiva performatizando lo queer de manera concienzuda y permanente. Hace diez años, publiqué una famosa columna titulada Me Declaro Lesbiana. Así que reitero: soy la primera Parlamentaria fleta-fleta, asumida, militante y orgullosa que llega al Congreso.

- Ahora te están "trolleando" por decirle "nietitos" a tus seguidores...

- Desde la élite, obvio. Pero están jodidos conmigo. Soy una Abuela cola, subversiva, y contracultural. No es buena idea intentar sermonearme por redes sociales porque no soy el tipo de mujer subordinada que aguanta. La Abuela es una acción de arte. Como lo he hecho toda mi vida, voy a fustigar al poder donde esté, si está al lado también, voy a reírme de todos esos pelagatos que se dan ínfulas, voy a dejar en evidencia su limitada capacidad intelectual. Hay quienes estiman que una diputada electa debería asumir formalidades que a mí no me interesan. Mis nietos me han guiado por un camino lleno de colores y alegría en que la acción política es irreverente, divertida, juguetona. No tengo el estilo ni el comportamiento de la élite. Desprecio la solemnidad, el “principio de autoridad”, los iluminados que creen que pueden darle instrucciones a una, los corruptos que se protegen con espíritu de cuerpo. Mi ejército de nietos y yo somos irreductibles, indómitos e implantaremos nuestro estilo en el Congreso.

- ¿Crees que hay algún prejuicio debido a tu paso por el mundo de la farándula?

- En el mundo de los poderosos, por supuesto. Todo tipo de prejuicios y rechazos, pero es por temor a lo que representamos. Ocurre que hace 40 años inicié una reflexión sin final sobre algo que ya intuía: es posible generar ideología desde el reflejo, desde el holograma de lo real. Me puse a estudiar para descubrir un camino inexplorado. Revisé en profundidad la Microfísica del Poder de Foucault y los conceptos de Masa y Mayorías Silenciosas de Baudrillard, especialmente interesada en la Teoría del Simulacro que propone. A mis apasionadas lecturas de Gramci y Mariátegui adosé y conjugué la categoría de “hiperrealidad”, según la cual, los signos mediático pueden presentarse -en determinadas condiciones- como una realidad más real que la realidad, pero con mayor poder de seducción. Con ese instrumental y sobre la base de una construcción política me transformé en un personaje  demarcatorio: La Abuela, que encarnó “lo ajeno al modelo” de manera hiperreal, un sujeto contrahegemónico de alta visibilidad. Desde el ominoso rincón de la farándula me erigí como un contra-modelo televisivo, una mujer de edad adulta donde éstas son invisibilizadas. Una mujer pensante, crítica, de las que no ponen en pantalla por ningún motivo en el atrio de la juventud y la belleza mercantil. Una pulga en el oído para el establishment, pero que resulta inevitable porque conoce sus armas y sus códigos y juega con ellos. De ese modo, pude mostrar otra forma de ser ciudadano, una manera partisana de ser periodista siempre en el límite de lo aceptable, una entidad argumentativa en medio de la ramplonería de la pantalla chilena. Esta Abuela insumisa, mordaz, contracultural fue rápidamente valorada por la audiencia huérfana de representación legítima en el nivel político. Y, lo más
importante de todo, mantuve una sintonía diaria con mi pueblo, con los olvidados, intentando instalar su voz y su sentir en ese espacio televisivo. Es más, probablemente sin ese paso por la farándula no tendría hoy el reconocimiento y el cariño de la audiencia que esperan de mí que los represente y confían en que no los traicionaré.

- ¿Cuál sientes que es tu misión en el Parlamento?

- Me gustaría continuar lo que comenzó Laura Rodríguez. Esa extraordinaria mujer que fue diputada “de espaldas al Parlamento y de cara a la gente”. Y que hace 27 años puso en jaque al sistema político, denunciando la corrupción que carcomía a los parlamentarios. Laura Rodríguez propuso una Ley de Responsabilidad Política que obligaba a los parlamentarios a dar cuenta pública de su gestión frente a la asamblea ciudadana, en su distrito. Por supuesto, fue rechazada. Yo me propongo reponer y aprobar esa iniciativa de modo que los diputados y senadores deban cumplir sus promesas de campaña y no se desaparezcan de los territorios una vez que obtienen los votos. También voy a estar prioritariamente en la calle, junto a los que luchan, sacudiendo la modorra, motivando a la gente a abandonar los “Templos del Consumo” donde adormecen su frustración, a mirar las tremendas deudas en que están metidos, a organizarse a nivel de barrio, de Junta de Vecinos, de Colegio, de fábrica, de Universidad, volver a su condición de ciudadanos y reclamar lo que les pertenece, impulsando nuevos liderazgos. Lograremos que nuestros jóvenes dirigentes asuman la tarea de la que han sido apartados sistemáticamente por la élite, en cuanto no son funcionales a sus transacciones fraudulentas. Mi propuesta más importante para el trabajo legislativo será enfrentar la tragedia de los 1313 menores muertos que el Estado debía proteger, con una ley de adopción acelerada y universal que entregue a la totalidad de los niños Sename a familias idóneas. Habrá que establecer mecanismos para agilizar las susceptibilidades de adopción que -por su demora- condenan a muchos menores a vivir institucionalizados. También es necesario corregir las barreras que impiden adoptar a madres y padres solteros, a parejas homoparentales y terminar con los escollos que dan prioridad a matrimonios extranjeros por sobre las personas de nacionalidad chilena.

- ¿Crees que el Frente Amplio será gobierno el 2022? ¿Te atreves a pronosticarlo?

- Me parece que los sectores más lúcidos de la élite entienden el potencial transformador del Frente Amplio, por eso le temen. Saben que no negociaremos las demandas de nuestro pueblo. En pocos meses hemos levantado un tipo de trabajo político que no se ha hecho antes. Sacamos de escena la idea del proscenio y el discurso, de la verticalidad, de unos
profesionales de la burocracia que nos dicen para dónde tenemos que ir y cómo vamos a votar. Los chilenos superamos la dictadura con todos los muertos y dolores que sabemos, pero lo peor estaba por venir: el deliberado intento de desmantelar el movimiento popular, de reducir a su mínima expresión la actividad ciudadana, que había sido capaz de derrotar a la dictadura, pero que no tuvo ninguna participación en los veintisiete años siguientes. Ese es el mayor crimen de la Concertación y la Nueva Mayoría. Ahora ellos son la nueva clase empresarial, que negocia y se reparte la torta con la antigua oligarquía. Todo intento de revivir el movimiento popular fue apagado con amenazas, pactos, cocinas, chantajes y hasta con el plomo de las metrallas. No hay pues tarea más urgente que revivir ese movimiento, despertar a la ciudadanía para que luche por el respeto de sus derechos. Es difícil, pero el Frente Amplio es una posibilidad de convertir la rabia en acciones. Poner en pie ese movimiento social, cambiará las condiciones políticas del país. La gente simple ha vuelto a sentir su propia fuerza. Nuestra robusta Bancada en el Congreso va a revertir el proceso de degradación política. Porque hace poquito tiempo Fukuyama afirmaba que había llegado “el fin de la historia” con la victoria definitiva y eterna del mercado. Sin embargo, hoy el capitalismo se cae a pedazos, quedó claro que el sistema neoliberal no servía para nada, no fue capaz de solucionar ninguno de los problemas humanos. Hoy suenan jurásicos términos como “regulación económica”, “chorreo”, “privatizaciones”, “afp”, “flexibilidad laboral”, “emprendedores”, “libre iniciativa privada”, “incentivos”. Esos son conceptos inservibles, mentirosos y superados por la historia. La Concertación y la Derecha firmaron tratados comerciales que nos volvieron más pobres, le regalaron nuestras riquezas pesqueras a los japoneses, nuestras empresas energéticas a los españoles, nuestro cobre, a los gringos. Hemos visto cómo las empresas forestales han desertificado nuestros bosques, con los pinos y los eucaliptus que se chupan toda el agua y que después viajan a China, desde donde a cambio nos llega plástico de cuarta categoría. Los barrios en que viven muchos chilenos son sitios eriazos que podrían transformarse en bellos huertos comunales, poblados por flores, árboles, chanchitos de tierra y colibríes. Bueno, hay tanto que hacer, la bancada del Frente Amplio tendrá que devolvernos nuestro país. Tendremos que educar, educar, educar, y aprender los unos de los otros. Vamos por ancho camino… y La Abuela pondrá toda el alma en esta lucha.

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