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Mares profundos

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¡Buenas tardes, estimados y estimadas tripulantes de este Universo Paralelo! 

Mayo es el Mes del Mar en Chile. Si bien hablamos del mar a raíz de una batalla, en este universo paralelo podemos mirarlo con otros ojos. El mar es una fina capa de agua que cubre el 71% de la superficie del planeta, aunque representa solo una parte en 4400 de su masa. El 97% del agua del planeta tiene allí su residencia.

  • Cuando miramos el mar lo vemos azul. De hecho, el “planeta azul” que vemos en las fotos espaciales está teñido por agua. ¿Cómo es posible? ¿No es acaso transparente?

El agua es extraordinariamente transparente para la luz visible, la que nuestros ojos detectan. Pero es muy opaca para casi cualquier otra forma de radiación electromagnética. La luz ultravioleta, de longitud de onda menor que el violeta visible, es bloqueada en parte por el vapor de agua de la atmósfera (aunque principalmente por el ozono).  Esto es afortunado: de lo contrario, esa radiación dañaría sin piedad el ADN de los seres vivos.

El infrarrojo, de longitud de onda mayor que el rojo visible, también es absorbido fuertemente por el vapor de agua atmosférico. Y esto también es afortunado: es precisamente esa absorción lo que hace del vapor de agua un gas de efecto invernadero. Sin él, la Tierra irradiaría su calor al espacio sin obstáculos y el planeta se enfriaría hasta volverse inhabitable.

  • El agua nos protege entonces por arriba y por abajo del espectro: bloquea lo que nos daña, retiene lo que calienta y deja pasar exactamente lo que nuestros ojos pueden ver.

O casi. En el extremo rojo del arcoíris la luz interactúa levemente con las moléculas de agua, induciéndoles pequeñas vibraciones. Cuando un rayo de luz enfrenta grandes volúmenes, esa interacción se acumula. El rojo se va perdiendo en el viaje, transformándose en calor. El azul, en cambio, pasa casi inadvertido. Es así como la luz que ha viajado mucha distancia dentro del agua va haciéndose azulosa, tiñendo el mar.

  • Esto tiene importancia en fenómenos aparentemente inconexos. Por ejemplo, para la física detrás del horno microondas. Las microondas son también radiación electromagnética. Su longitud de onda es mucho más grande que la infrarroja, e induce rotaciones en las moléculas de agua. La energía se disipa como calor. Es un mecanismo similar al que colorea el océano, actuando en otra región del espectro.

El agua no es transparente. Pero es muy transparente a la luz visible y esto no es coincidencia: los ojos evolucionaron para aprovechar exactamente esa ventana. Los primeros ojos aparecieron hace más de 500 millones de años, cuando la vida aún habitaba el mar. Solo la luz que atravesaba el agua podía usarse. Nuestra visión es, en cierta forma, una herencia del océano.

El agua nos parece transparente al mirar un vaso, pero en un día claro, cuando el sol ilumina de lleno la superficie y el azul profundo del mar nos embriaga, nos damos cuenta de su sublime opacidad.

Esta edición está dedicada al Mes del Mar y al Día de las Glorias Navales, que se conmemora cada 21 de mayo en Chile. Para ello, contamos con la participación de Valeria Becerra Carreño, doctora en Ciencias de la Ingeniería, y Valeria Cortés Rivas, doctora en Ciencias de la Tierra, ambas investigadoras del Instituto Milenio de Oceanografía y de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

También participan Juan Manuel Estrada, biólogo marino y doctor en Biotecnología, director del Centro de Investigación Marina Quintay (CIMARQ) de la Universidad Andrés Bello y de la carrera de Ingeniería en Acuicultura; Camilo Sánchez, geólogo y académico de la Escuela de Geología de la Universidad Mayor; Ignacio Retamal, doctor en Ciencias; y la periodista Francisca Munita.

  • Gracias por acompañarnos en este número de Universo Paralelo. Comenta y comparte este link. Y si este newsletter te llegó gracias a alguien que también se fascina con las profundidades del océano y del conocimiento, inscríbete aquí. Porque mientras más exploramos, más descubrimos que el planeta todavía guarda secretos capaces de sorprendernos
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DONDE LA TIERRA RETUMBA BAJO EL MAR

Crédito: Foto de Mike Art.

Por Valeria Becerra
Doctora en Ciencias de la Ingeniería
Por Valeria Cortés
Doctora en Ciencias de la Tierra

Bajo el mar, frente a las costas de Chile, dos placas tectónicas chocan constantemente. Esa colisión no solo provoca terremotos y tsunamistambién forma una gigantesca hendidura de kilómetros de profundidad llamada fosa oceánica, que se extiende a lo largo de todo nuestro margen continental y constituye uno de los paisajes más extremos y menos explorados de nuestro territorio.

  • Si bien ambas exploramos el sistema que genera los terremotos, llegamos desde caminos distintos a una misma conclusión: no podemos separar la tierra del mar. Nuestros ancestros ya lo entendían y lo transmitían a través de relatos sobre terremotos seguidos por violentos alzamientos del océano, hoy conocidos como tsunamis.

El retumbar de toda la sismología se esconde bajo el mar, en la gigantesca fosa oceánica. El gran desafío está en cómo estudiar un sistema tan inmenso y oculto bajo ese mar, sometido a presiones y temperaturas extremas. Precisamente esas condiciones nos han llevado a explorarlo desde escalas y lugares extremos, los que han sido clave en nuestras trayectorias científicas.

  • Una forma de hacerlo es desde el espacio, utilizando datos satelitales para observar cómo la tectónica de placas deforma el territorio y dónde podrían acumularse condiciones asociadas a futuros terremotos. Pero los satélites también nos muestran un límite: la mayor deformación ocurre cerca de la fosa, es decir, bajo el océano, donde la observación satelital es ciega. Es allí donde la colaboración científica toma un rol fundamental.

Otra manera de aproximarse a este sistema es sumergiéndose en la fosa de Atacama, a 7 mil 683 metros bajo el nivel del mar. Desde ahí trabaja una de nosotras, acercándose directamente al lugar donde el choque de placas se vuelve materia, paisaje y vida extrema. La experiencia de estar tan cerca del punto neurálgico del choque de placas llama a respetar y sentir la gran energía latente que esconde el mar.

  • Al mismo tiempo, ver con tus propios ojos que ese lugar es el hogar de miles de millones de seres vivos, animales adaptados a condiciones extremas, cambia la perspectiva: el choque de placas trae tragedias, pero también construye vida desde la profundidad.

Hay una belleza particular en esa complementariedad de escalas: entre los pocos centímetros de roca observados en la fosa y las decenas de miles de kilómetros desde donde miran los satélites. Ambas sabemos que para comprender los terremotos y los tsunamis necesitamos mirar desde lejos y desde muy cerca a la vez. Hoy esas miradas se encuentran, literalmente, sentadas una al lado de la otra en la misma oficina.

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ACUICULTURA PARA REPOBLAR, RECUPERAR Y RESTAURAR ECOSISTEMAS

Semillas de erizo rojo alimentándose de algas rojas y verdes, especies cultivadas en CIMARQ UNAB.
Crédito: Alejandra Cabezas, docente UNAB.

Por Juan Manuel Estrada
Doctor en Biotecnología

La ausencia de especies como el lenguado o el pejesapo en caletas, pescaderías y restaurantes hace pensar que desaparecieron para siempre. Pero estamos seguros de que volverán a nuestra mesa y paladar. Y no mediante magia ni prohibiciones extremas, sino gracias a algo que pocas veces asociamos con la conservación: la acuicultura.

  • En un contexto de cambio global, con océanos cada vez más cálidos, ácidos y alterados, la presión sobre los ecosistemas marinos y sobre muchas especies bentónicas –aquellas que viven asociadas al fondo del mar– sigue aumentando. Locos, erizos, lapas, congrios, pepinos de mar y lenguados forman parte de este grupo de organismos esenciales para los ecosistemas costeros y también para las comunidades humanas que dependen de ellos.

La gran mayoría de estas especies pasa por una etapa larval inicial, que puede durar semanas o meses, en la que estos pequeños seres viven en la columna de agua, alimentándose de fitoplancton (microalgas) o zooplancton. Luego, gradualmente y a través de un espectacular proceso de metamorfosis, se transforman en organismos adaptados a vivir en fondos arenosos, rocosos o coralinos.

  • Y justamente comprender esas etapas ha permitido que universidades, centros e institutos de investigación en Chile desarrollen tecnologías capaces de producir algas e invertebrados marinos de importancia comercial. Eso abre dos posibilidades clave: cultivar estas especies para disminuir la presión sobre poblaciones silvestres o utilizar plántulas de algas y “semillas” de invertebrados para repoblar zonas donde la sobrepesca ha reducido severamente sus poblaciones.

Pero recuperar especies no consiste simplemente en liberar organismos al mar. El éxito depende de muchos factores: la calidad de las semillas, la selección del lugar y del momento propicio para realizar la siembra, las técnicas de transporte y el monitoreo posterior. Para ello se combina investigación científica con información local proporcionada por pescadores y comunidades costeras.

  • Es importante destacar que la reintroducción o siembra de una especie sobreexplotada no solo contribuye a recuperar esa población en particular. También ayuda a restaurar biodiversidad y fortalecer ecosistemas más resistentes frente a alteraciones climáticas y oceanográficas.

En CIMARQ, biólogos marinos, ingenieros en acuicultura y biotecnología, junto a otros investigadores, profesionales y técnicos, hemos desarrollado tecnologías para producir distintas especies de invertebrados y peces marinos que pueden utilizarse para repoblar, recuperar y restaurar poblaciones y ecosistemas severamente intervenidos.

  • Nuestra especie símbolo es el erizo rojo (Loxechinus albus), con el que ya hemos realizado repoblamientos en diversas Áreas de Manejo de la Región de Valparaíso.

Esperamos que durante la próxima década podamos hacer lo mismo con peces costeros como el lenguado o el pejesapo. Especies cuya desaparición de las mesas chilenas parece definitiva, pero que –estamos convencidos– pueden volver gracias a la combinación de ciencia, tecnología, amor y respeto por nuestros ecosistemas y especies únicas, como también por las comunidades costeras que viven junto a ellas.

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NOTICIAS: LA SEMANA EN CIENCIA

China ya prepara el lanzamiento de la misión tripulada Shenzhou-23 junto al cohete Gran Marcha-2F. Crédito: Xinhua/Wang Jiangbo.

Por Francisca Munita
Periodista

Esta semana tuvimos un verdadero mar de noticias científicas tan sorprendentes como variadas. Desde el mapa más detallado jamás construido de la gigantesca red que conecta galaxias en el universo hasta “dentistas” de la época de los neandertales y extraños experimentos cuánticos donde el tiempo podría avanzar más rápido y más lento al mismo tiempo. Y esto no es metáfora. Aunque cueste creerlo, todas son noticias completamente reales.

  •  El universo mostró su “telaraña” oculta

A través del Telescopio Espacial James Webb, astrónomos crearon el mapa más detallado de la red cósmica: gigantescos filamentos invisibles que conectan galaxias a través del universo. Analizando más de 164 mil galaxias, los investigadores pudieron rastrear esta estructura hasta cuando el cosmos tenía apenas mil millones de años. El hallazgo ayuda a entender cómo se organizaron las primeras galaxias y cómo evolucionó el universo que conocemos hoy.
Dato curioso: las galaxias del universo no están repartidas al azar: forman una gigantesca red de estructuras conectadas, separadas por enormes regiones donde casi no existe materia.
Publicado el 12 de mayo de 2026.  Conoce MÁS.

  •  Hallan la evidencia más antigua de tratamiento dental en neandertales

Un molar hallado en Siberia reveló la evidencia más antigua conocida de una intervención dental en otra especie humana. El diente tiene un agujero perforado intencionalmente con una herramienta de piedra para aliviar una carie profunda. Los científicos creen que el procedimiento tomó entre 35 y 50 minutos y que el paciente sobrevivió bastante tiempo después, porque el diente siguió desgastándose con el uso normal. Un experto en dolor dental revisó el trabajo y dijo que, “considerando las circunstancias”, era bastante impresionante.
Dato curioso: los neandertales tenían dientes delanteros más grandes que nosotros y muy desgastados, porque los usaban como una “tercera mano” para sujetar pieles, fibras o carne.
Publicado el 13 de mayo de 2026.  Conoce MÁS.

  •  Despega la misión que estudiará el escudo invisible de la Tierra

La misión SMILE, desarrollada entre Europa y China, fue lanzada para observar cómo el viento solar interactúa con el campo magnético terrestre, la barrera invisible que protege al planeta de partículas peligrosas provenientes del Sol. La nave tomará imágenes globales de este fenómeno por primera vez, ayudando a mejorar las predicciones de tormentas solares que pueden afectar satélites, GPS, redes eléctricas y comunicaciones.
Dato curioso: una tormenta solar extrema podría incluso alterar vuelos, internet y sistemas eléctricos en distintas partes del planeta.
Publicado el 16 de mayo de 2026.  Conoce MÁS.

  •  Un reloj cuántico podría adelantarse y atrasarse al mismo tiempo

Físicos están explorando una idea que parece salida de ciencia ficción: que un mismo reloj pueda avanzar más rápido y más lento simultáneamente. El fenómeno surgiría al combinar relatividad y mecánica cuántica, la rama de la física donde las partículas pueden existir en varios estados a la vez. Gracias a nuevos relojes atómicos ultraprecisos, los investigadores creen que esta extraña predicción podría probarse experimentalmente por primera vez en laboratorio.
Dato curioso: algunos relojes atómicos actuales son tan precisos que perderían apenas un segundo después de miles de millones de años funcionando.
Publicado el 18 de mayo de 2026.  Conoce MÁS.

ÓRBITAS PARALELAS

 Un asteroide pasó más cerca que la Luna
El asteroide 2026 JH2, descubierto apenas unos días antes de su paso, cruzó cerca de la Tierra a unos 90 mil kilómetros de distancia, más cerca que la órbita lunar. Aunque no representaba peligro de impacto, el evento llamó la atención porque mostró la rapidez con que los astrónomos detectan y siguen objetos potencialmente peligrosos alrededor del planeta.
Más información.

Comer uvas podría ayudar a proteger la piel del Sol
Un estudio encontró que consumir uvas diariamente durante dos semanas produjo cambios en genes relacionados con la protección de la piel frente a la radiación UV. Los investigadores observaron menor estrés oxidativo y señales de una barrera cutánea más resistente, aunque advirtieron que esto no reemplaza el uso de bloqueador solar ni convierte a las uvas en un “superalimento” milagroso.
Más información.

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LA IMAGEN DE LA SEMANA

Crédito: Planetary Technologies.

Por Camilo Sánchez
Geólogo

En la actualidad, grupos multidisciplinarios están intentando combatir el cambio climático tiñendo el océano de color rosa. Sí, así como suena. Pero hay una explicación.

  • Quienes siguen habitualmente Universo Paralelo recordarán que en ediciones anteriores hemos abordado las soluciones basadas en la naturaleza. La imagen de esta semana muestra precisamente una fase experimental de una de ellas, el denominado aumento de la alcalinidad oceánica, una estrategia que busca inducir a los océanos a capturar más dióxido de carbono (CO₂) atmosférico, mediante modificaciones controladas de la química del agua.

La fotografía corresponde a pruebas realizadas en el puerto de Halifax, Nueva Escocia, Canadá, registradas por Planetary Technologies. Lo que se observa no es contaminación ni un fenómeno tóxico. El color rosado corresponde a trazadores inocuos incorporados a soluciones con minerales alcalinos, como hidróxido de magnesio, para seguir su desplazamiento y mezcla con el agua marina. Algo así como un antiácido, pero aplicado al océano.

  • El concepto detrás de esta tecnología se basa en procesos que ya ocurren naturalmente. Los océanos funcionan como uno de los principales reguladores climáticos del planeta. Parte del CO₂ atmosférico se incorpora al agua mediante difusión. Una vez allí, se desencadenan múltiples reacciones químicas que generan bicarbonato (HCO₃⁻), carbonato (CO₃²⁻) y otras especies químicas que regulan el equilibrio ácido-base del océano.

El problema es que la actividad humana ha alterado profundamente ese equilibrio, aumentando las concentraciones atmosféricas de CO₂ a velocidades sin precedentes. Los océanos han absorbido parte importante de ese exceso, amortiguando el calentamiento global, pero pagando un costo silencioso: la acidificación oceánica. Según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, este proceso continuará intensificándose bajo los escenarios actuales de emisiones.

  • Y aquí el sistema se vuelve más complejo. Muchos organismos marinos, como moluscos, corales y ciertos tipos de plancton, utilizan carbonato de calcio (CaCO₃) para construir conchas y esqueletos. A medida que aumenta la acidez, este proceso se vuelve más difícil, comprometiendo organismos fundamentales en las tramas tróficas marinas y para el funcionamiento completo de los ecosistemas oceánicos.

La incorporación controlada de minerales alcalinos, como en la imagen, intenta acelerar procesos geoquímicos naturales que, en condiciones normales, pueden tomar cientos o miles de años. La meta es aumentar la capacidad del océano para capturar CO₂ y reducir simultáneamente la acidificación. Modificar la química oceánica abre preguntas científicas, regulatorias y éticas sobre cuánto debemos intervenir sistemas planetarios para corregir problemas que nosotros mismos generamos.

  • Equipos científicos ya están manos a la obra para reducir la temperatura sobre la superficie terrestre, controlar la acidificación de los océanos y promover el resguardo de los recursos marinos como pilar de la seguridad alimentaria global.

Esto podría impactar incluso en los mercados internacionales de bonos de carbono, demostrando que la ciencia y el desarrollo están íntimamente relacionados.

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BREVES PARALELAS

Recreación del pez Macropinna microstoma, un verdadero “alienígena” de las profundidades marinas.
Crédito: Imagen generada por IA.

Por Francisca Munita
Periodista

LA CAJA DE PANDORA DEL MAR

El océano guarda algunos de los fenómenos más extraños del planeta. La catarata del estrecho de Dinamarca, entre Islandia y Groenlandia, es considerada la más grande de la Tierra: una corriente submarina de agua helada cuya caída supera los 3 mil 500 metros, más de tres veces la altura del Salto Ángel, ubicado en Venezuela.

  • También existen “ríos” submarinos, como los del mar Negro, formados por agua mucho más salada y densa que fluye por el fondo marino. A esto se suman las olas submarinas gigantes en el mar de China Meridional, que alcanzan cientos de metros de altura bajo la superficie, aunque desde arriba el mar parezca tranquilo.

Y, por supuesto, animales que parecen alienígenas, como el pulpo de cristal, las salpas y las medusas peine. Uno de los más impresionantes es el Macropinna microstoma, un pez de cabeza transparente y ojos tubulares verdes visibles dentro de su cráneo. Ni el bicho de la película Alien se atrevió a tanto.


LA NUEVA “FIEBRE DEL ORO” ESTÁ EN EL FONDO DEL MAR

El océano se ha convertido en uno de los territorios más codiciados del planeta. A miles de metros de profundidad existen nódulos ricos en cobalto, níquel, manganeso y cobre, minerales clave para baterías, celulares, autos eléctricos y otras tecnologías asociadas a la transición energética.

Países y empresas ya exploran el océano Pacífico, especialmente la zona Clarion-Clipperton, entre Hawái y México, donde se concentran enormes reservas. En Chile, investigadores también estudian depósitos submarinos asociados a costras de ferromanganeso y sulfuros masivos en sectores cercanos a la dorsal de Nazca y montes submarinos del Pacífico suroriental.

Está claro que la carrera tecnológica chilena no va a partir en Silicon Valley, pero sí podría hacerlo varios kilómetros bajo el mar.

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RECOMENDACIÓN: ADENTRO NO FALTA NADA

Crédito: CineChile.

Por Ignacio Retamal
Dentista y doctor en Ciencias

Mayo es el mes del mar en Chile. Vale la pena usarlo para ver Sincronía, el documental de Caro Blojen OndaMedia.

  • Ilka tiene 75 años. Vive sola en la isla Robinson Crusoe, pesca, navega y nada con lobos marinos. Capitanea desde los 52.
  • Bárbara tiene 34, es campeona mundial de natación en aguas gélidas y sale con hipotermia cada vez que se mete al agua.

Las dos son chilenas, las dos tienen el mar adentro, y en la película no se cruzan nunca.

  • Lo que las une no es el agua sino la marca que el agua les dejó. Ilka sobrevivió el tsunami de 2010, que barrió con todo lo que era suyo, y resolvió quedarse. Bárbara describe cada zambullida como un trance doloroso, pero dice que ahí adentro no le falta nada. A ninguna de las dos le alcanzó el daño para irse.

Coloane escribía sobre eso, aunque desde el otro lado: hombres a quienes el mar destruye y que regresan igual a él. Sincronía llega a la misma orilla, pero sin una sola palabra.


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 Y esto es todo en esta edición de Universo Paralelo. Ya sabes, si tienes comentarios, recomendaciones, fotos, temas que aportar, puedes escribirme a universoparalelo@elmostrador.cl. Gracias por ser parte de este Universo Paralelo.

  • Mis agradecimientos al equipo editorial que me apoya en este proyecto: Fabiola ArévaloFrancisco Crespo, Francisca Munita, Ignacio Retamal, Camilo Sánchez y Sofía Vargas, y a todo el equipo de El Mostrador.

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