Sábado, 28 de mayo de 2016Actualizado a las 11:58

Autor Imagen

Neoliberalismo y ciencia económica: respuesta a Axel Kaiser

por 16 febrero 2016

En un reciente artículo (El Mercurio, 19 de enero de 2016), Axel Kaiser se lamenta de que la izquierda en Chile critica al neoliberalismo sin “conocer siquiera en la superficie los escritos de Adam Smith, John Locke, Adam Ferguson, Edmund Burke, Friedrich Hayek o cualquier otro pensador de esta tradición”.

En realidad, como argumentó también Cristóbal Bellolio recientemente en un artículo en Capital, 22 de enero de 2016, esta lista de nombres –más otros de la Escuela de Chicago a los cuales Kaiser cita después– confunde a una tradición, la liberal, con un modelo económico-jurídico neoliberal que es demasiado reciente para presumirse como una tradición, y que además tiene bastante poco de liberal en el sentido tradicional.

La diferencia entre la tradición liberal y el modelo neoliberal es mayor: a Locke, Smith, Ferguson, y hasta a Burke no se les hubiera nunca pasado por la cabeza identificar la concepción de libertad política que aprendieron de la tradición republicana con el fenómeno, más reciente para ellos, del “libre mercado” y de la libertad económica –es decir, la libertad de perseguir sus “intereses”–, ni menos hacer de la segunda un fin y de la primera un medio. Esto último fue lo que propuso por primera vez Hayek, y en eso fue el principal fundador del neoliberalismo. Por lo mismo, Adam Smith no hubiera nunca dicho ni pensado lo que Becker afirmó en su discurso de recepción del Premio Nobel en economía, a saber, que todo actuar humano –incluso la acción política– se debe de entender de manera económica.

La razón por la cual Smith no hubiera nunca dicho algo similar es simple: junto con Locke y Ferguson, Smith todavía mantenía la idea de que el perseguir los propios intereses debía de ser regulado de manera desinteresada, es decir, a través de la ley o el derecho. Es una obviedad que si la ley o el derecho expresa simplemente otro interés, no habría regulación de los intereses, sino conflictos entre intereses desenfrenados. Es esta distinción muy clara la que Axel Kaiser muestra desconocer cuando asume de manera axiomática que “los seres humanos nos movemos por nuestro propio interés”.

Esta afirmación es solamente axiomática para el modelo neoliberal (entre paréntesis, una ciencia social empírica no debería hacer uso de axiomas que no pueden ser ni verificados ni falsificados empíricamente). En sí misma la afirmación no tiene validez universal porque seguir reglas no es el objeto de un interés, no es en sí mismo un perseguimiento interesado, sino al contrario, seguir una regla es lo que permite a un individuo perseguir su interés junto a otros individuos que persiguen los suyos.

Ahora bien, seguir una regla es impensable sin tener un concepto de igualdad. Locke, Ferguson y Smith todavía tenían la creencia republicana de que no hay libertad política sin igualdad ante la ley, y no hay ley legítima si no emana de un pueblo, cuyos miembros no son vistos como “la expresión más obvia de la diversidad humana” (Kaiser) sino justamente bajo condiciones artificiales que permitieran el igual trato (una intuición que Rawls modeló con el “velo de la ignorancia”). Para la tradición republicana, entonces, la libertad política depende doblemente de la igualdad: igualdad ante la ley establecida por el poder constituido del Estado, e igualdad en darse la ley (viz, la Constitución) a través del poder constituyente del pueblo.

Kaiser y los neoliberales separan la libertad económica de la igualdad, es decir, ellos entienden la libertad como algo opuesto a la ley –y como creen que la ley la hace el Estado, entienden el libre mercado en oposición al Estado–. Pero dado que separar y oponer la libertad a la ley da lugar a resultados autoritarios –lo muestra muy bien Hobbes–, y a los neoliberales dicen no gustarles los regímenes autoritarios, los más inteligentes entre ellos, como Hayek, se encuentran en la difícil situación de deber cuadrar un círculo: deben concebir una idea de libertad económica que sea opuesta a la igualdad, pero al mismo tiempo tenga algo de legal. A esta cuadratura del círculo se refiere Kaiser cuando dice que es “la ciencia económica, la que muestra que sin un Estado de derecho real, con estricta protección del derecho de propiedad y mercados libres, los países no salen adelante”.

Tal afirmación refleja solamente una creencia de la concepción neoliberal que pretende derivar la justificación de la jurisprudencia (seguir reglas) de la ciencia económica (perseguir intereses). Michel Foucault, de manera muy acertada, llamó a esta invención neoliberal un “Estado de derecho económico.” Todo el mundo ya ha experimentado algunos de sus frutos: en Chile, por ejemplo, todos tenemos experiencia de lo que pasa cuando se sustituye una idea de Constitución republicana por un modelo de “regulación” neoliberal como fuente de la legislación. Mientras una Constitución organiza a una sociedad empoderando a sus ciudadanos y permitiendo que ellos controlen y planifiquen las condiciones económicas de reproducción de sus vidas, la regulación neoliberal no ha hecho nada más que “normalizar” un estado permanente de crisis económica que nos tiene a todos en sujeción al poderío del capital financiero y a la irracionalidad de los mercados financieros. Los economistas han dejado desde hace mucho tiempo de entender las verdaderas causas de este permanente estado de excepción económico para abocarse meramente a manejar sus efectos.

Kaiser dice que la izquierda contemporánea no sabe nada de economía (“ellos no creen en la ciencia económica”). En esto comparto parcialmente con Kaiser su opinión: al contrario de lo que hizo Marx con los economistas clásicos, la izquierda actual ha sido algo floja y desprevenida en lo que concierne a retomar el estudio científico y filosófico (en vez que polémico) del discurso neoliberal sobre la economía política. Se echa de menos la altura de miras de un Sraffa con sus estudios sobre Ricardo. Pero ¿es que la situación acaso es diferente en la derecha? ¿Existe hoy en día alguien que haya dedicado la atención que Marx dedicó a los economistas clásicos para entender de manera científica al neoliberalismo? La respuesta es: “No”.

Existe mucha apología y mucha polémica sobre el pensamiento neoliberal, pero muy pocos estudios objetivos y científicos sobre este discurso económico-jurídico. ¿Existen, por ejemplo, hoy en día unos estudios científicos o filosóficos del pensamiento de Gary Becker? Invito a Axel Kaiser a brindar algunos títulos que no sean escritos por discípulos y por ende carezcan de talante crítico y cientificidad. Lo que sí hay mucho, son economistas que usan de manera más o menos ad hoc algunos conceptos y principios de Becker para describir el mundo (algunos inclusos escriben bestsellers como Freakonomics) y otros, como el mismo Kaiser, que los usan simplemente para generar polémica.

Lo que falta hoy en día son estudios científicos y filosóficos en que se piense la manera de relacionar el mercado libre con el poder constituyente del pueblo y la planificación y organización de la sociedad a través del Estado para incrementar la no-dominación, es decir, la igual libertad. Kaiser haría mejor uso de su Fundación si dejara de defender el modelo neoliberal de manera polémica y se dedicara de veras a contribuir al entendimiento filosófico de la “ciencia económica,” por ejemplo, poniendo a prueba las hipótesis del modelo. Pero en tal caso estaría siguiendo más los pasos de Marx que los de Hayek.

Compartir Noticia

Más información sobre El Mostrador

Videos

Más Noticias

Blogs y Opinión

Encuesta

Mercados

TV

Cultura + Ciudad

Deportes