MERCADOS
Banco Central congela tasa de interés por presión inflacionaria y debilidad económica
El instituto emisor optó por la cautela ante una inflación de 4,3%, la presión del petróleo y señales de debilidad en la actividad, la inversión y el empleo.
El Banco Central decidió mantener la tasa de política monetaria en 4,5%, en una señal de cautela ante el nuevo aumento de la inflación, el deterioro de la actividad interna y la volatilidad provocada por la guerra entre Estados Unidos e Irán.
La resolución fue adoptada por unanimidad por los cinco integrantes del Consejo, que advirtieron que el escenario macroeconómico enfrenta un grado de incertidumbre “mayor que el habitual” y que los próximos movimientos de la tasa serán evaluados reunión a reunión.
El principal foco de preocupación está en el petróleo. Tras el cese al fuego firmado en junio, una nueva escalada de ataques llevó el precio del crudo nuevamente hacia los US$100 por barril, aunque el incremento se moderó durante los últimos días. La tensión mantiene abiertas las dudas sobre la normalización de la oferta energética y ya comenzó a elevar las expectativas de inflación de corto plazo.
En junio, el IPC registró una variación anual de 4,3%, algo superior a lo previsto por el Banco Central y por el mercado. La inflación subyacente también sorprendió al alza y alcanzó un 3,4%, mientras el traspaso del encarecimiento de los combustibles se mantiene dentro de sus patrones históricos.
A dos años, las expectativas de inflación de la Encuesta de Expectativas Económicas y de la Encuesta de Operadores Financieros permanecen ancladas en la meta de 3%.
Reducción de estimación de crecimiento para 2026
El cuadro inflacionario se combina con señales de debilitamiento de la economía. En mayo, el Imacec cayó 0,9% anual, mientras la actividad no minera creció apenas 0,7%. Ambas cifras estuvieron por debajo de lo anticipado en el Informe de Política Monetaria de junio.
El instituto emisor atribuyó parte del retroceso a factores de oferta vinculados a los recursos naturales, pero también alertó sobre el bajo desempeño de los sectores asociados a la inversión. Los indicadores disponibles sugieren que esta se desaceleró durante el segundo trimestre más de lo proyectado.
El consumo, en tanto, perdió dinamismo respecto de comienzos de año. En el mercado laboral, el desempleo aumentó, la creación de puestos de trabajo continúa débil y los costos laborales por hora se aceleraron.
En este contexto, el Banco Central redujo su estimación de crecimiento para 2026 desde un rango de entre 2% y 3% a uno de entre 1,5% y 2,5%. La economía chilena había crecido 2,5% durante 2025, año que cerró con una inflación de 3,5%.
En el escenario internacional, el Consejo observó una resiliencia desigual entre las economías, impulsada parcialmente por la inversión en inteligencia artificial. Sin embargo, el aumento de las expectativas inflacionarias y el tono más restrictivo de la Reserva Federal elevaron las tasas de interés internacionales y depreciaron distintas monedas, incluido el peso chileno.
El precio del cobre, por su parte, se mantiene en torno a US$6,3 la libra, aunque el Banco Central alertó sobre una mayor percepción de riesgo respecto de las valorizaciones ligadas a la inteligencia artificial.
“La evolución futura de la TPM irá evaluándose reunión a reunión en función del desarrollo de los acontecimientos”, sostuvo el organismo, que reafirmó su compromiso de conducir la inflación hacia el 3% en un horizonte de dos años.
La minuta de la reunión será publicada el miércoles 5 de agosto, mientras que la próxima decisión de política monetaria se conocerá el 8 de septiembre.