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Chile y el estratégico gas natural boliviano

por 17 febrero 2016

La única alternativa viable para Bolivia para desarrollar esta iniciativa es en la costa chilena y a este efecto la costa al norte de Arica hasta el límite con Perú no sirve, por cuanto no posee las características adecuadas. En la Segunda Región hay uno o dos lugares que reúnen las exigencias requeridas, desde un punto de vista técnico y económico. En el lugar elegido, Bolivia debería tener un enclave, sin soberanía, con todos los derechos y atribuciones que le permitan desarrollar su proyecto.

Las reservas probadas de gas natural de Bolivia ascienden a 281.000 millones de metros cúbicos, estando ubicadas en el quinto lugar a nivel sudamericano, después de Venezuela, Brasil, Argentina y Perú. La producción diaria en el año 2013 fue de 58,3 millones, de los cuales se exportó a Brasil y Argentina, vía gasoductos, 41,3 millones, siendo este el principal producto de exportación del país. Entre los años 2012 y 2014 equivalió al 52,3% de las exportaciones totales.

El vicepresidente Álvaro García L. declaró en Praga hace algún tiempo: “En un mediano plazo, 5 a 10 años, una parte importante del actual mercado de exportación del gas natural estaría en riesgo, a raíz del significativo potencial del gas no convencional existente en la Argentina y de las grandes reservas descubiertas en Brasil en los últimos años, las cuales aumentarán en forma importante la producción local de ambos países”.

Como solución planteó la necesidad de diversificar los mercados de exportación, lo cual requiere industrializar el gas para transformarlo en productos petroquímicos o exportarlo como gas natural licuado, GNL. La infraestructura portuaria chilena puesta al servicio de Bolivia en la actualidad, como consecuencia del Tratado de 1904, no sirve a este propósito. En ambos casos se requieren plantas de proceso, las que necesariamente deben instalarse en la costa en sectores donde puedan construirse terminales marítimos adecuados. De esta forma, el gas natural, la principal fuente de exportación boliviana, en un futuro próximo podría quedar enclaustrada.

La única alternativa viable para Bolivia para desarrollar esta iniciativa es en la costa chilena y a este efecto la costa al norte de Arica hasta el límite con Perú no sirve, por cuanto no posee las características adecuadas. En la Segunda Región hay uno o dos lugares que reúnen las exigencias requeridas, desde un punto de vista técnico y económico. En el lugar elegido, Bolivia debería tener un enclave, sin soberanía, con todos los derechos y atribuciones que le permitan desarrollar su proyecto.

Debemos considerar además que estos proyectos requieren extensos tiempos de negociación y de construcción, amén de enormes inversiones, por lo que su implementación en el mejor de los casos requiere entre 7 a 9 años.

Con este objeto, según ha trascendido en la prensa, Bolivia está en conversaciones con Perú para instalar un polo petroquímico en la costa, al sur del país. Esta alternativa, sin embargo, no es viable, porque se superpone con los planes de desarrollo de Perú para sus propias reservas de gas natural. Ya ocurrió con el proyecto de GNL que Bolivia no quiso desarrollar en Chile años atrás y pretendió posteriormente desarrollarlo en Perú, sin éxito. Como es lógico este país privilegio su propio proyecto, la Planta Perú LNG, que entró en funciones el año 2010.

De esta forma, la única alternativa viable para Bolivia para desarrollar esta iniciativa es en la costa chilena y a este efecto la costa al norte de Arica hasta el límite con Perú no sirve, por cuanto no posee las características adecuadas. En la Segunda Región hay uno o dos lugares que reúnen las exigencias requeridas, desde un punto de vista técnico y económico. En el lugar elegido, Bolivia debería tener un enclave, sin soberanía, con todos los derechos y atribuciones que le permitan desarrollar su proyecto. Así una eventual salida al mar al norte de Arica con soberanía, no sería de ninguna utilidad para Bolivia, en relación con el aprovechamiento de sus reservas de gas natural.

El tiempo para implementar este proyecto apremia, entre otros, por la baja notable en el mercado internacional del precio del GNL, lo que hace rentable su empleo en lugar del gas natural vía gasoductos, en diversos mercados. Recientemente las nuevas autoridades argentinas han planteado esta posibilidad para el gas boliviano y entre sus planes figura, además, acelerar el desarrollo de las enormes reservas de gas no convencional de la Cuenca de Neuquén.

El mercado chileno para el gas boliviano también se está cerrando, por la creciente incorporación del GNL a nuestra matriz energética. A su vez la extensa red de gasoductos de interconexión existentes con Argentina, abre nuevamente posibilidades para activar este mercado, cuando estén las condiciones.

De esta forma, el riesgo para el actual mercado de exportación del gas boliviano se acrecentará, por lo que urge crear ahora nuevas oportunidades en ultramar, las que toman un tiempo considerable, según se explicó. Si se espera terminar el juicio en La Haya para iniciar este proceso, se perdería un tiempo vital.

La no apertura de nuevos mercados para el gas de Bolivia, atentará también contra la agresiva campaña de exploración en busca de nuevas reservas, que está impulsando el gobierno, con todas las implicancias que esto conlleva.

En consecuencia, el ofrecimiento a Bolivia del nuevo agente en La Haya, José Miguel Insulza, de reanudar a la brevedad el diálogo entre ambos gobiernos y abandonar el litigio judicial, es de toda lógica. Bolivia a su vez debería considerar que una eventual salida al mar con soberanía al norte de Arica sería una victoria pírrica.

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