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Experto de la Universidad Federico Santa María:

"Los edificios pueden quedar muy dañados, pero no debieran colapsar"

por 2 marzo 2010

En este tema hay vidas involucradas, y en el caso de edificios que colapsan, amerita realizar los estudios y peritajes pertinentes para identificar la razón y evitar un colapso a futuro. En esto las universidades dedicadas a la ingeniería antisísmica tienen bastante que aportar”, dijo Carlos Aguirre, profesor de Ingeniería Sísmica de la casa de estudios.

El año del Bicentenario y de un terrible terremoto. Así será recordado por los chilenos este 2010. Una catástrofe que impactó a toda la opinión pública nacional y que fue analizada en el plano estructural por Carlos Aguirre, académico del Departamento de Obras Civiles de la Universidad Técnica Federico Santa María.

“Las mayores complicaciones en materia de caminos están relacionadas con puentes y deslizamientos de taludes. El problema de los puentes se da sistemáticamente en nuestro país y en todo el mundo. Lo que ocurre es que las cepas o pilas que sostienen la superestructura al oscilar y moverse en direcciones opuestas hacen que la subestructura caiga, lo que generalmente ocurre primero en una cepa. De ahí la típica imagen de las losas apoyadas en un lado en la cepa y el otro en el suelo”, afirmó el profesor de Ingeniería Sísmica de la USM.

“Se ha tratado de evitar que esto ocurra, pero es difícil. La dificultad radica en estimar el desplazamiento de las cepas. Hay diversas soluciones, desde barras de conexión hasta cadenas para evitar que el puente caiga. Estas soluciones a veces funcionan, pero en otras no resultan”, agregó.

Sorpresas, normas antisísmicas y desafíos futuros

En cuanto a la manera en que las viviendas soportaron el terremoto, Carlos Aguirre indicó que “considerando el universo total de edificios que tenemos en Chile, los que se cayeron son una minoría. Sin embargo, y según la filosofía de la normativa que se usa en el diseño sismo-resistente, no debieran caerse. Los edificios pueden quedar muy dañados, pero no debieran colapsar. En este tema hay vidas involucradas, y en el caso de edificios que colapsan, amerita realizar los estudios y peritajes pertinentes para identificar la razón y evitar un colapso a futuro. En esto las universidades dedicadas a la ingeniería antisísmica tienen bastante que aportar”.

“Ante un sismo de esta naturaleza, la gran cantidad de grietas, desprendimientos y la tabiquería rota son daños que están relativamente presupuestados. Que una construcción sea antisísmica no quiere decir que salga inmune a un gran terremoto. Lo anterior significa que la estructura es diseñada bajo una normativa sismo-resistente, cuyo objetivo central es que la estructura no colapse, vale decir que no mueran personas. Evidentemente esto no aplica para edificaciones antiguas diseñadas antes de la normativa actual”, aseguró.

Con respecto a la posibilidad de construir edificios que no sufran ningún tipo de daño, el académico aclaró que “no es viable por asuntos de costos. Las personas no están dispuestas a pagar varias veces el valor actual de sus viviendas para mejorar la protección sísmica de sus departamentos. El edificio tendría que ser mucho más fuerte y resistente”.

Aguirre puntualizó además que “es difícil pensar en encarecer el valor de las viviendas para protegerla de eventos sísmicos que ocurren cada ochenta o más años, y aún más difícil pensar que alguien estuviera dispuesto a pagar ese precio. Una vez que las personas están protegidas resulta más barato reconstruir la vivienda después del terremoto”.

“Si se piensa en la vivienda social del país, el aumentar la protección sísmica equivale a aumentar el costo de la vivienda, y así, menos personas en riesgo social podrían encontrar solución a sus urgentes problemas habitacionales”, señaló el experto USM.

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