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Coletazos de prohibición de acceso a información pública

Hernán Larraín dice que revisarán ley de secreto en Comisión de Transparencia del Senado

por 4 octubre 2010

Hernán Larraín dice que revisarán ley de secreto en Comisión de Transparencia del Senado
Cuando parece que el país avanza hacia una mayor transparencia, resultó ser justamente el Congreso el que dio señales equívocas. En julio pasado se aprobaron modificaciones a su Ley Orgánica que limitan el acceso a información pública y declaran como “reservado” el detalle de las discusiones de comisiones. “No hubo voluntad de ocultamiento ni de dejar cosas en reserva”, asegura Larraín, uno de los mayores promotores de la apertura del Poder Legislativo.

Durante su gestión como presidente del Senado, de la que salió elogiado por todos sus pares, el senador Hernán Larraín tenía una obsesión: abrir el Senado hacia la ciudadanía, que todas las actividades que allí se realizan fueran claras y transparentes para la opinión pública.

Sin embargo, el 3 de julio pasado la Cámara de Diputados y el Senado aprobaron a través de una comisión mixta una ley que le hace el quite a la transparencia prohibiendo el ingreso del público a comisiones así como declara que las grabaciones de estas sesiones no serán públicas. Este último aspecto es muy relevante puesto que es en estas instancias donde se diseñan y negocian los aspectos clave de los proyectos de ley.

El Mostrador dio a conocer la situación el 29 de septiembre. El artículo provocó una serie de reacciones en el Parlamento debido a que muchos de los congresistas consultados confidenciaron que aprobaron el polémico artículo 5 de la Ley Orgánica del Congreso en un paquete de medidas, sin conocer bien sus características que refuerzan el secretismo.

Si bien Hernán Larraín estima que lo sucedido no vulnera en ningún caso los cánones de transparencia por los que él se desveló en su momento, admite que es necesario revisar la ley. Incluso adelanta que hará una propuesta en tal sentido en la Comisión de Ética y Transparencia de la Cámara Alta que preside y que se reunirá este martes. Por lo pronto, el senador de la UDI plantea que la iniciativa no hace más que poner por escrito un proceso por el que ya se maneja el Congreso.

-La modificación a la Ley Orgánica del Congreso generó un fuerte rechazo porque se percibe como un retroceso en materia de transparencia.

-El proyecto lo único que hizo fue regular el sistema de trabajo de las comisiones, que existe hoy día. En lo fundamental funcionan en forma privada, por así decirlo, salvo que hayan invitados o que se haga una audiencia pública, lo que ocurre con cierta frecuencia. Lo que se da a conocer del trabajo interno son los acuerdos y los documentos de acceso público. Lo que se hizo fue escribir eso mismo. No hubo una voluntad de ocultamiento.

“No le dimos relevancia”

-Por lo que dice, entiendo que votó a favor.

-Probablemente. Porque, la verdad, es que nosotros no le dimos mayor relevancia a este asunto y no le dimos una segunda vuelta. Pero, por la reacción que hemos visto en la prensa, pienso que estamos obligados a hacerlo.

-¿Cuál sería esa segunda vuelta?

-Voy a llevar el tema a la reunión de la Comisión de Ética y Transparencia que presido. Es bueno que lo analicemos y veamos cómo podemos contribuir. Ya que está muy lejos del ánimo del Senado, y desde luego, estoy seguro, que del Congreso, que haya ninguna duda sobre alguna voluntad de secretismo. Por el contrario, nosotros hemos tenido el liderazgo en la transparencia. Quienes empezamos con este tema fuimos, entre otros, quien habla, cuando fui presidente del Senado y lo abrimos de una manera que nadie creía que se pudiera hacer. Y la ley que reguló y abrió el tema de la transparencia es de iniciativa personal junto con el ex senador Jaime Gazmuri. Además, la reforma constitucional que hizo posible muchos de estos cambios también fue de iniciativa parlamentaria. Es decir, no hay más que la voluntad de avanzar en la transparencia a toda orquesta.

Voy a llevar el tema a la reunión de la Comisión de Ética y Transparencia ya que está muy lejos del ánimo del Senado y, estoy seguro, que del Congreso, que haya ninguna duda sobre alguna voluntad de secretismo.

-¿Entonces cómo se entiende lo que se hizo?

-Lo que ocurre es que hay que ver cómo compatibilizar el sistema de funcionamiento de las comisiones con la necesidad de una mayor transparencia. Y esa es a la dirección a que nos ha obligado este debate que se ha producido. Que, como digo, pasó por mi parte de forma totalmente inadvertida, porque no se buscó hacer nada muy especial en la materia. Ese fue el error, pero no hubo la voluntad de ocultamiento ni de dejar las cosas en reserva. Sino simplemente ver cómo se opera de una manera razonable.

-Aunque esta figura tal vez no cambia la forma de operar en el Senado, sí lo hace radicalmente en la Cámara, porque allí sí se pretende limitar el ingreso de asesores y periodistas. Y en ese caso parece que la ley retrocediera más que avanzar.

-En el Senado los asesores entran con toda libertad. Los problemas son dos: uno, si las sesiones son o no públicas, y es un tema perfectamente legítimo; pero también plantea problemas adicionales.

-¿Cómo cuáles?

-Por una parte desde el punto de vista del espacio físico. En las salas donde se reúnen las comisiones no tenemos el espacio para que pudiera entrar público en general. Y, segundo, también hay un problema de seguridad, porque eso significaría que el edificio del Congreso estaría abierto a que entrara cualquiera que pudiera circular, por cualquier lugar, para ir a las comisiones, que funcionan permanentemente a distintas horas. Desde que se produjo esta discusión he estado pensando en voz alta en el tema, para ver cómo lo resolvemos. Una fórmula es que se pueda transmitir por circuito cerrado y cualquiera pudiera observar, desde una sala, lo que está ocurriendo en las distintas comisiones. Eso permitiría, por una parte, el acceso público y, por otra, el trabajo normal dentro del sistema que hoy día existe. Lo que yo quiero decir es que, primero, aquí no sólo no ha habido una voluntad específica de cambiar las reglas del juego para avanzar hacia una línea de mayor reserva, sino que justamente lo contrario, y en el trabajo de la comisión se garantizó el acceso a los informes. Si antes los informes sólo se podían conocer cuando ingresaban a la Sala, hoy se dan a conocer una vez que están hechos. Estamos buscando caminos para mejorar.

“No hay intención de secretismo”

-Cuando se limita el ingreso al público en general, también se limita el de la prensa que es la que transmite lo que regularmente la gente desconoce. Y a la prensa no sólo le interesan los informes oficiales, sino también conocer las diferentes posturas expresadas por los parlamentarios, en las comisiones, en un determinado debate. Eso se estaría coartando.

-No. Las posturas de cada parlamentario en los debates, y sus votos, son todas públicas y, por lo tanto, ellas van a ser siempre accesibles. Pero no quisiera aparecer como defendiendo o justificando algo: estoy tratando de explicar la lógica con que se ha operado. No tiene que ver con el interés por ocultar, sino de definir una manera de informar y dar acceso a la información, que sea compatible con el funcionamiento de las corporaciones y el sistema de trabajo que se ha ido desarrollando desde hace mucho tiempo. Porque aquí ha aparecido como que el Congreso quiso hacer algo secreto o reservado y no. Para bien o para mal lo que hicimos fue simplemente mantener lo que había en la Ley Orgánica del Congreso. Ni más ni menos. Ahora, viendo la reacción y el interés que hay por esta materia y pensando que alguien pudiera interpretar que esto puede representar una suerte de limitación al acceso de la información pública, quiero aclarar esta situación.

Si esto está complicando la imagen, y no sólo la imagen, sino que la realidad de la transparencia o está limitando el acceso a la información, tenemos que hacer algo.

Hay que ver cómo podemos compatibilizar este mayor interés con el funcionamiento de las comisiones, por los antecedentes que antes decía. Hay que pensar si hay voluntad de resolver el tema, porque tanto como autor de la Ley de Transparencia y como presidente de la Comisión de Ética y Transparencia, mi interés es que haya la mayor y total transparencia posible, y si hay limitaciones tienen que ser las que tengan realmente una justificación objetiva, fundada en motivos superiores, no en pequeñeces o intereses subalternos. No nos prestamos para eso. Al contrario, yo soy de los que creo que la transparencia no sólo es conveniente, no sólo es un deber, sino que es un derecho ciudadano y tienen el derecho de ejercerlo. Y, por cierto, si esto está complicando la imagen, y no sólo la imagen, sino que la realidad de la transparencia o está limitando el acceso a la información, tenemos que hacer algo.

-¿Diría, entonces, que se equivocaron?

-La verdad es que lo que hemos hecho en esta materia es regular lo que viene funcionando desde hace muchos años. Y en estos años, yo por lo menos, no había percibido quejas ni críticas de falta de transparencia por la forma como se desarrolla el trabajo parlamentario, por eso que me sorprende que ahora que se publica la norma surja la inquietud y no antes cuando operaba de esta misma manera. Por eso que no hicimos mucho análisis de esta situación. Pero dado que se produjo ahora, es para mí suficiente motivo para revisar esta situación.

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