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Elecciones primarias y la estrategia para definir la sucesión

Por qué se adelantó la carrera presidencial de la derecha

por 29 noviembre 2010

Por qué se adelantó la carrera presidencial de la derecha
En la Concertación inevitablemente se preguntan por qué ahora existe este inusitado interés del oficialismo por las reformas políticas, pues hasta hace poco un importante sector de la derecha las menospreciaba. Entre ellas, al sistema para determinar a los candidatos de cada partido o conglomerado, nunca se le dio particular importancia, nunca, hasta ahora. Sepa qué es lo que gatilló esta necesidad.

Aún cuando en períodos anteriores la Alianza por Chile mayoritariamente se opuso a las reformas políticas, con el argumento de que el país tenía otras prioridades, desde hace algunos meses el propio oficialismo ha levantado el debate acerca de estos tópicos. Mientras todo indica que ni en los partidos de gobierno existe consenso respecto de materias tales como el voto de los chilenos en el extranjero, hace unas semanas el senador Andrés Allamand abrió otro flanco en el que tampoco existe acuerdo unánime en el sector: impulsar las primarias. Esta discusión está directamente relacionada con el problema que se le generará a la derecha con el adelantamiento de la carrera presidencial con miras a las elecciones del 2013. Ello, porque al poco andar de la actual administración, y debido a hechos totalmente coyunturales, comenzaron a surgir nombres para reemplazar a Sebastián Piñera.

Y aunque en el oficialismo están conscientes de lo nefasto que puede llegar a ser adelantar tanto la carrera presidencial, a ojos de un dirigente del sector este “es el resultado obvio de ser gobierno. Antes nos quejábamos de que la Concertación era capaz de levantar más candidatos porque tenía la plataforma para mostrarlos. Ahora, estamos nosotros en esa situación y tenemos que aprender a administrarla”. Y es allí donde se ve como necesaria la implementación de un sistema de primarias que defina de “manera transparente y participativa” los nombres que finalmente irán en la papeleta.

El mejor momento para el debate

Desde la Concertación observan este proceso con suspicacia, ya que la idea –dicen- no es nueva, en alusión al proyecto que ingresó a trámite al Congreso a fines de julio del 2009. Y en su momento “no se vio a la derecha tan entusiasmada con avanzar en el tema, aún cuando había algunos sectores de Renovación Nacional más proclives a aprobar” la iniciativa. En el oficialismo se defienden señalando que cuando el gobierno anterior envió el proyecto que regula las primarias “había un ambiente de debate político, distinto a las condiciones políticas que hay hoy día. En el fondo, es que hay momentos en que ciertas cosas caen de maduras y hay momentos en que no. Y creo que este es un buen momento para hacer este debate”, argumenta el diputado RN Joaquín Godoy, quien en el periodo pasado integraba la Comisión de Gobierno Interior, donde descansa la iniciativa enviada por la administración Bachelet. Incluso afirma que “tampoco vi mucho interés de parte del gobierno de la época en que el proyecto avanzara”.

Siguiendo con su análisis, el legislador oficialista, razona que en esta etapa es el mejor momento para el debate respecto al tema, porque no estará condicionado por ningún tipo de elección a corto plazo y también porque “estamos más maduros para hacerlo”. En este sentido, añade que ello se debe a que la iniciativa constituye “un gasto público importante y antes había otras prioridades, o no estaban suficientemente bien cubiertas otras prioridades” a diferencia de lo que, a su juicio, es el escenario que enfrenta actualmente el país. Godoy incluso recalca que este tema “es mucho más de principios que para solucionar problemas coyunturales”. De hecho, en su cruzada por legislar sobre las primarias, el propio Allamand ha planteado que el tema debe quedar zanjado el próximo año, porque a partir del 2012 se podría complicar con los procesos electorales.

Emparejar la cancha

Y si bien quienes están a favor de este mecanismo para dirimir las candidaturas apuntan que no sólo debe estar enfocado a las presidenciales, sino también a las municipales y parlamentarias; lo cierto es que es en las primeras donde el oficialismo más necesitará de un sistema capaz de seleccionar a un candidato, con los menos heridos posibles en el camino.

Por lo pronto, una alta fuente de RN admite que es en este ámbito donde se podrían generar más roces, si se carece de un sistema que permita a todos los eventuales aspirantes a la Presidencia tener una posibilidad de ser el candidato del oficialismo. Considerando que a vuelo de pájaro ya se vislumbran varios nombres –Laurence Golborne, Rodrigo Hinzpeter, Joaquín Lavín, Pablo Longueira, Andrés Allamand, Alberto Espina, Evelyn Matthei, Hernán Larraín, Francisco Chahuán, sólo por mencionar algunos de los que rondan en el sector-, la misma fuente explica que el primer problema lo constituye el hecho de que existe una “desventaja evidente” entre quienes, en este grupo, son parlamentarios y los ministros. Porque estos últimos “tiene más visibilidad pública” que los primeros. Por lo que la competencia es más difícil para los legisladores.

En este contexto, una primaria actuaría como piso, “empareja la cancha”, para que todos tuvieran similares oportunidades de resultar electos. Pero también está el aspecto de la dispersión de los votos. Ello, porque una primaria permitiría que todos los que lo deseen puedan postular, en una primera instancia, y así los votos no se concentrarían en unas pocas figuras. Esta “dispersión” facilitaría que los más y menos populares tuvieran igual posibilidad de resultar electos. Por otra parte, legislar acerca de este tópico también impediría que el candidato a reemplazar a Piñera fuera elegido a dedo, por las temidas encuestas que, tal como están las cosas, dejarían fuera a la mayoría de los eventuales aspirantes.

Los sospechosos de siempre

Es por eso que desde la Concertación e incluso desde la UDI, no son pocos los que sospechan abiertamente de la inquietud de Allamand como producto de “su propio interés por ser candidato” y expresan la inquietud de que el proyecto apunte más bien a solucionar un problema del oficialismo. Algo así como un “chaleco a la medida”. Aún así, también hay quienes como el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, estiman que las primarias constituyen una fórmula para elegir a los candidatos, pero que también podría haber otras. Evitando inclinarse derechamente a respaldar la idea planteada por el Andrés Allamand.

Para los máximos dirigentes de la UDI ésta tampoco en una fórmula milagrosa. De hecho, el timonel del partido, senador Juan Antonio Coloma, no tiene complejos en sostener que la factibilidad del sistema “es discutible” y que tal vez podría considerarse siempre que sea de carácter voluntario y para las elecciones presidenciales. Ello, porque coincidentemente con varios analistas políticos, estima que las primarias “debilitan la función de los dirigentes de los partidos” y advierte que este efecto hay que ponerlo sobre la mesa, en un momento en que se busca el fortalecimiento de los partidos políticos. Cabe recordar que el año pasado cuando el proyecto que actualmente duerme el sueño de los justos en la Comisión de Gobierno Interior ingresó al Congreso, el analista Carlos Huneeus, marcaba el mismo punto, señalando que la iniciativa iba “en la dirección exactamente contraria al fortalecimiento de los partidos políticos”.

Mientras en el propio oficialismo no hay consenso respecto al tema, tampoco parece haberlo en el gobierno en cuanto a la fórmula cómo se concretará la idea de las primarias para su envío al Congreso. Porque si bien a mediados de octubre el ministro Cristián Larroulet anunciaba que “antes de fin de mes ingresaremos un proyecto de primarias voluntarias y vinculantes, con el objeto que se promueva la participación de los ciudadanos”, de la cita con Allamand, un mes más tarde, surgió que la administración Piñera pretende enviar una indicación sustitutiva al proyecto enviado por Michelle Bachelet en julio del año pasado. Que, para un amplio sector de la Concertación, sería “lo más lógico”, pues no existen diferencias profundas entre lo sostenido por Allamand y el contenido del proyecto que la existe.

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