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Ricardo Ffrench-Davis: el Chicago Boy que tomó otro camino

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Iván Weissman Senno
Por : Iván Weissman Senno Editor El Mostrador Semanal
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Estudió en Chicago junto a los arquitectos del modelo de la dictadura, pero tomó otro camino. En La Mesa, Andrea Costa-Allendes, autora de un nuevo libro sobre Ffrench-Davis, repasa su trayectoria y explica por qué sostiene que el verdadero boom chileno llegó con las correcciones de la democracia.


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Un Chicago Boy que no terminó siendo Chicago Boy. Esa es probablemente la mejor forma de resumir a Ricardo Ffrench-Davis, uno de los economistas más influyentes de las últimas seis décadas en Chile y protagonista del nuevo libro de Andrea Costa-Allendes, quien estuvo esta semana en La Mesa.

Ffrench-Davis estudió en la Universidad de Chicago, fue compañero de varios de quienes después serían figuras centrales del equipo económico de la dictadura pero tomó otro camino.

  • “Él no se considera un revolucionario, se considera un reformador. Tiene ideas claramente progresistas, pero entendiendo las limitaciones del juego democrático y siempre con este lema de ampliar el espacio de lo posible”, explica Costa-Allendes.

Una de sus grandes batallas intelectuales ha sido contra el relato del llamado “milagro económico chileno”.

  • “Ffrench-Davis ha sido persistente, terco si tú quieres, en criticar este modelo desde que empezó la dictadura hasta el día de hoy”, dice la autora. Y agrega el dato que él lleva décadas repitiendo: durante la dictadura la economía creció en promedio 2,9%, frente al 7% de los años 90.

Ahí está probablemente la discusión más interesante del libro. Los defensores del modelo sostienen que ese crecimiento de los 90 fue posible gracias a las reformas estructurales realizadas bajo Pinochet. Ffrench-Davis discrepa.

  • “Para Ricardo, los éxitos de los noventa se debieron a cambios importantes. No fue el modelo intacto”, dice Costa-Allendes. Entre ellos menciona mayor recaudación tributaria, impulso a la inversión, el encaje a los capitales, una mayor administración del tipo de cambio y programas sociales que permitieron reducir fuertemente la pobreza.

Pero Ffrench-Davis tampoco ahorra críticas a su propio sector. Y ahí aparece una de las frases más interesantes de la conversación:

  • “El gran error de la izquierda fue haberse olvidado del crecimiento”. Para él, dice Costa-Allendes, la centroizquierda perdió impulso desde fines de los 90 y dejó de empujar reformas orientadas a inversión, productividad, pymes, investigación y desarrollo y políticas de desarrollo productivo.

Hay además algunas herejías que Ffrench-Davis sigue defendiendo prácticamente en soledad. Una de ellas es su crítica al diseño del Banco Central. “Él sigue siendo una de las pocas voces que sostiene que fue un error pasar a un Banco Central totalmente autónomo”, cuenta la autora. Su propuesta no es devolverlo al control del gobierno de turno, sino lograr una coordinación mucho mayor con Hacienda. “La única meta no es solo la inflación. Hay otros indicadores económicos: crecimiento, inversión, empleo”.

Y está la historia del cargo que nunca llegó. Ffrench-Davis estuvo tres veces cerca de ser consejero del Banco Central. La primera, en 1989, rechazó el nombramiento porque debía llevar la firma de Augusto Pinochet.

  • “Él dijo: ‘Yo no puedo’. Eso muestra su integridad y su ética inquebrantable”, relata Costa-Allendes. Años después, Ricardo Lagos llegaría incluso a pedirle disculpas públicamente por no haber conseguido llevarlo al Consejo.

El libro llega además hasta las discusiones del Chile actual. Costa-Allendes cuenta que Ffrench-Davis sigue convencido de que el país puede recuperar el crecimiento con una combinación de economía de mercado, inversión, desarrollo productivo y mayor inclusión. Y tampoco esconde sus diferencias con el rumbo del actual gobierno: considera regresiva su megarreforma económica y sigue defendiendo una mayor recaudación tributaria.

  • A los 90 años, después de seis décadas metido en casi todas las grandes discusiones económicas del país, Ffrench-Davis continúa defendiendo la misma idea: ampliar el espacio de lo posible.

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