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Todos los vínculos y el estilo de la orejera de Piñera

La doble militancia de Fernanda Otero como asesora del Presidente y la hidroeléctrica Pacific

por 11 marzo 2011

La doble militancia de Fernanda Otero como asesora del Presidente y la hidroeléctrica Pacific
Es poco conocida por el gran público pero desde que se convirtió en asesora comunicacional de Piñera, Fernanda Otero ha ido acrecentando cuotas de poder y figuración en La Moneda. Algo que le ha granjeado disputas, roces y cuestionamientos. El principal: asesorar al mandatario y al mismo tiempo atender a empresas reguladas por organismos del Estado. El 26 de octubre de 2010 ambos clientes se cruzaron. Ese día el Jefe de Estado inauguró un complejo hidroeléctrico de US$ 800 millones en San Fernando y en el lugar se encontró con su asesora, la más cuestionada en el entorno piñerista.

“Vamos a requerir muchos proyectos como el que hoy estamos inaugurando”, dijo Sebastián Piñera en uno de los pasajes destacados de su discurso de inauguración de un complejo de centrales hidroeléctricas en la precordillera de San Fernando, Sexta Región. Contento por la inversión de US$ 800 millones y los 310 Megawatts en “energías limpias” que el proyecto aportará al Sistema Interconectado Central, el Presidente se dio tiempo para recorrer las instalaciones junto al entonces ministro de Energía, Ricardo Rainieri y se retrató con los ejecutivos de Tinguiririca Energía, la empresa de propiedad de la australiana Pacific Hydro y la noruega SN Power.

En la foto, al lado de Piñera, aparecen los representantes de la hidroeléctrica muy sonrientes y fuera del cuadro está Fernanda Otero, la asesora comunicacional del Presidente. Pero a diferencia de innumerables ocasiones anteriores, esta vez la profesional y socia fundadora de la agencia B2O no está ahí para decirle a Piñera que se arregle la chaqueta para que no salga arrugada ni para que mire hacia un lado u otro y se cuide los tics. Ese día, el 26 de octubre del año pasado, Fernanda Otero está en el lugar trabajando para sus otros clientes inmortalizados en la imagen: los hombres de Tinguiririca Energía y Pacific Hydro.

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Presidente Piñera inaugura complejo hidroeléctrico de La Confluencia y La Higuera.

Recién cuando Piñera llega a la ceremonia, se entera del vínculo entre Otero y la empresa que hizo las gestiones para que el Jefe de Estado cortara la cinta del proyecto, uno entre varios otros planificados por Pacific Hydro.

Tironi v/s Otero

Aunque con diversos grados de matiz, hay quienes afirman en La Moneda que la doble militancia de Otero se emparenta con el caso de Eugenio Tironi dado a conocer por El Mostrador en abril de 2009. Por entonces el sociólogo y dueño de la agencia Tironi & Asociados era jefe de contenidos de la campaña presidencial de Eduardo Frei cuando explotó la noticia de la supuesta colusión entre las farmacias Ahumada, Cruz Verde y Salcobrand. Esperando tener réditos electorales, durante un acto de campaña en Rancagua el 26 de marzo de ese año, Frei atacó a las farmacias calificando de “inaceptable” la situación y pidió “cárcel” para “los que han lucrado con la salud”. En el intertanto, su asesor Tironi se reunía con Luis Enrique Yarur, controlador de Salcobrand, como flamante consultor para manejar la crisis de imagen producto de la acusación de colusión.

Pero a diferencia del caso puntual de Tironi con Salcobrand, en La Moneda quienes hablan sobre Otero y sus asesorías al sector público y privado, ponen el foco en que la socia fundadora de B20 (junto a su hermano Jorge Miguel y el experto en marketing Luis Hernán Bustos) tiene cerca de 60 clientes. Muchos de ellos grandes empresas de sectores altamente regulados, como la banca, el retail, el rubro inmobiliario, el asegurador y que proveen servicios a empresas estatales, que buscan ejercer lobby ante las máximas autoridades.

Con el cambio de gobierno, el poder se desplazó y con él quienes tienen llegada directa con la nueva administración. Si Enrique Correa y Eugenio Tironi fueron los nombres más requeridos por el empresariado para intentar acceder a La Moneda en la era concertacionista, hoy agencias como la de Otero y Azerta, de Cristina Bitar y Gonzalo Cordero, son las que más suenan en el ámbito privado. Incluso, si se trata de meras percepciones hay ejemplos concretos de eventuales cruces: 1) B20 tiene como clientes a Pacific Hydro y Tinguiririca Energía por el lado privado y por el lado público tuvo hasta hace poco al Ministerio de Medioambiente, que toma decisiones que pueden afectar a dichas empresas. 2) B2O tiene cuentas de grandes bancos como Banco Falabella, BBVA y BCI, sujetos a las regulaciones que surjan del proyecto de Sernac Financiero promovido por el Presidente, quien a su vez recibe asesoría comunicacional de Otero para enfrentar temas como este ante los medios. Al tener contrato a honorarios con la Presidencia (por un monto bruto mensual de $2.315.555), la periodista de la UC y licenciada en Filosofía de la Universidad de Los Andes no está obligada a declarar patrimonio ni intereses así como tampoco esta sujeta a los impedimentos legales de funcionarios de alta jerarquía ministerial.

“Tengo muchos clientes grandes y ellos tienen clarísimo cual es mi trabajo, tengo especial cuidado de no hacer ningún cruce al respecto, no transmito información por un tema objetivo y al Presidente solo lo asesoro en comunicaciones”, dice Otero, en relación a eventuales conflictos de interés. Cuando se le pregunta por las posibles similitudes de su situación y la del ex asesor de Frei, Otero responde: “Lo que hicieron con Tironi fue nada que ver, ¿cuál es el problema que asesorara a una farmacia?”. La farmacia, Salcobrand, también es cliente de B2O.

Preocupación en Palacio

Los vínculos de Otero y los clientes privados de su empresa fueron desde un comienzo tema de preocupación en el Segundo Piso y de todos los que intervienen en materias comunicacionales estratégicas, dicen varias fuentes de La Moneda consultadas por separado. Pero la escena anterior con Piñera inaugurando el complejo hidroeléctrico y se encontrara con Otero, esta vez como asesora de Pacific Hydro, su cliente hace cuatro años, fue el caso que elevó el nerviosismo en Palacio.

Sonrientes. Los clientes de Fernanda Otero posan con el Mandatario.

Sonrientes. Los clientes de Fernanda Otero posan con el Mandatario y el ex ministro Rainieri.

“¿Cómo les va a complicar si Carla Munizaga (jefa de prensa de Piñera) estaba ahí con el Presidente?”, se pregunta Otero. “Al Presidente me lo topé arriba y se sorprendió mucho al verme y le dije (Pacific Hydro): es cliente mío. En este caso centralizamos todas las invitaciones a través de canales formales del ministerio de Energía porque Pacific Hydro es muy relevante en términos de energía limpia. Si hubiese querido aprovechar mi cargo para obtener influencia no habría sido asesora del Presidente. Cuando acepté serlo pero en calidad de asesora externa fue de forma absolutamente clara y transparente. Si alguien se complicó en La Moneda es justamente por miedo a despertar este tipo de artículos. Ser asesora del Presidente me inhibe de cualquier cosa. Le tengo mucha admiración y respeto”, afirma la profesional.

La versión del encuentro es refrendada por Munizaga quien le baja el perfil al tema. “Efectivamente el Presidente no sabía que ella iba a estar ahí. Pero es porque Fernanda no comenta estos temas con él. El proyecto Tinguiririca fue aprobado durante el gobierno de Bachelet y fuimos a inaugurarlo especialmente por lo importante y amigable con el medioambiente. Al Presidente tampoco le pareció mal. De hecho se hicieron fotos y se rieron mucho. Te puedo dar fe que Fernanda no mezcla los dos mundos. Ella trabaja separadamente estos temas y no me imagino que haya incrementado su cartera de clientes producto de su trabajo con el Presidente”.

“En beneficio de ella, hay que decir que ahora cada vez que se cruza un cliente suyo en un tema, ella lo informa y se inhabilita”, asegura uno de los entrevistados. Pero el tema es que como los clientes no son pocos y, por lo general están en la noticia, la foto del Presidente inaugurando una obra con Otero en la vereda de enfrente podría repetirse. Sea Cencosud y la futura inauguración de la megatorre que Horst Paulmann construye en Providencia. Alguna millonaria inversión industrial de los Luksic a través de Quiñenco. O bien, un caso de alto interés público en el cual esté involucrada una empresa asesorada en comunicación estratégica por B2O y sobre el que Piñera decida pronunciarse. “¿A quién asesora comunicacionalmente ahí? Es complicado”, dice otro de los profesionales de Palacio que ha analizado posibles escenarios.

Telefonazos y consejos televisivos

Cuando en 2009 Fernanda Otero asumió la tarea de coordinadora de comunicaciones de la campaña presidencial de Sebastián Piñera, sus espacios de poder en el entorno del empresario fueron ampliándose producto de su lealtad a toda prueba, un rasgo que el Mandatario aprecia sobremanera. Preocupada hasta de los más mínimos detalles del manejo comunicacional, lenguaje corporal y look de Piñera, Otero además, dicen quienes trabajaron con ella en la campaña, es “muy matea”.

El tema es que como los clientes no son pocos y, por lo general están en la noticia, la foto del Presidente inaugurando una obra con Otero en la vereda de enfrente podría repetirse. Sea Cencosud y la futura inauguración de la megatorre que Horst Paulmann construye en Providencia. Alguna millonaria inversión industrial de los Luksic a través de Quiñenco. O bien, un caso de alto interés público en el cual esté involucrada una empresa asesorada en comunicación estratégica por B2O y sobre el que Piñera decida pronunciarse. “¿A quién asesora comunicacionalmente ahí? Es complicado”, dice otro de los profesionales de Palacio que ha analizado posibles escenarios.

“Se veía todos los noticiarios, le decía: saliste bien en este canal, en este te veías lindo, bien el traje, cuestiones muy pequeñas pero que al Presidente le gustaban”, recuerda un integrante del comando. También tenía otra cualidad apreciada por el entonces candidato: su pasión para defenderlo donde sea, ante quien fuera, y su llegada a los directivos de medios, relaciones que todavía cultiva. Sus telefonazos a directores de diarios como La Tercera y El Mercurio y a jefes de prensa de los canales de TV se hicieron famosos. Ella lo reconoce. “Durante la campaña llamaba porque era parte de mi gestión. Pero ahora nunca. Cómo voy a llamar a editores ahora. No se me ocurriría hacer algo así jamás. Nunca llamaría a nombre del Presidente”.

No es lo que afirman en el medio. En TVN periodistas de Prensa dicen que el llamado de Otero a estas alturas es un clásico. Lo mismo en los diarios. Pero siempre al más alto nivel: directores y jefes de prensa. “A veces provoca el efecto adverso. Jode tanto que al final terminas llevando el tema sólo para llevarle la contraria. Otras, te sirve mucho”, dice un periodista de La Tercera.

Desde que se instaló el gobierno, Otero mantuvo su estilo de asesoría a Piñera, con quien tiene una muy buena relación al punto que en diciembre pasado el Mandatario la invitó junto a su numerosa familia a almorzar a Palacio. Otro testigo del vínculo profesional entre ambos dice que “el Presidente la escucha harto pero única y exclusivamente en materias comunicacionales. Las lecturas que ella hace de sus apariciones en televisión y de la relación con los medios generalmente es buena. Pero no es un Ottone o un Tironi”.  Sí una escudera, en la línea de como lo fue María Angélica Álvarez, “la Jupi”, amiga y principal asesora de Michelle Bachelet durante su gobierno. Otero es conocida por su capacidad probada de enfrentarse a quienes crea que están siendo injustos con el Presidente o tienen posturas contrarias a las suyas como católica observante y reconocida Opus Dei. En Twitter, la red social más usada por el mundo político, la profesional suele celebrar al Mandatario y quejarse cuando cree que un artículo o columna no es fiel a la realidad. Sus últimos dardos fueron para Andrés Benítez, rector de la Universidad Adolfo Ibáñez y columnista de La Tercera, a raíz de un texto que le desagradó: “Benítez en LT recomienda al Presidente mostrar su lado A. Habrá leído o visto sus últimas entrevistas en todos los diarios y canales?”, escribió Otero, quien tiene un símil twittero pero extremo en Argentina: el canciller Héctor Timmerman, más conocido como Twitterman porque está todo el día disparando contra la oposición y los medios.

Otero además se sumó a las reuniones de análisis de los jueves con los asesores del Segundo Piso María Luisa Brahm, Ignacio Rivadeneira y Hernán Larraín; el jefe de la Secom Mauricio Lob y la jefa de prensa del Presidente, Carla Munizaga. Estos encuentros ahora también se efectúan los días martes, por lo que pese a su rol externo ya es habitual ver a Otero cruzar los patios de La Moneda con una carpeta bajo el brazo donde guarda documentos y minutas. También verla subir a las oficinas del Segundo Piso.

La molestia de los ministros

La calidad de la relación entre Otero y los reservados profesionales de este equipo es parte de los mitos de sus visitas a Palacio. En los pasillos del edificio de gobierno corren todo tipo de rumores: desde que no se soportan hasta que el vínculo es casi de amistad. Un testigo privilegiado, sin embargo, se aventura a describir la situación: “La relación con Brahm es extraña, fuerte; se han pegado palos pero también se ríen. Lo mismo ocurre con Hernán Larraín, tienen una buena relación, muy instrumental, pero ella a veces es dura con él. Con José Miguel Izquierdo, la cosa es mucho más áspera”.

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Imagen del recorrido de Piñera y ejecutivos de la hidroeléctrica.

Esta versión es coincidente con la de la mayoría de los entrevistados que califican a Otero como una mujer fuerte y de armas tomar, motivo por el cual nadie quiere hablar en on. Pero el punto central del desapego hacia Otero -dice un miembro del círculo de asesores presidenciales- se debe a lo que algunos califican como un “exacerbado afán de protagonismo”. “Fernanda luce su cercanía con el Presidente y se encarga de hacerlo saber cada vez que puede. Pero su problema mayor es más bien de modos: como tiene un carácter fuerte y es apasionada puede irritar bastante”, dice la misma fuente que añade que su rol de asesora externa con un pie dentro del gobierno y otro fuera, la sitúa en una frontera borrosa que tampoco le favorece en su relación con miembros del gabinete porque no tiene cargo real pero ejerce grados de poder. De hecho es sabido que los ministros reciben llamados suyos, sea para darles consejos comunicacionales o bien, enmendarles la plana. Algo que el titular de Salud Jaime Mañalich, también muy cercano a Piñera, una vez no aguantó y por eso “la mandó a freír monos”.

“A varios ministros eso les molesta” -reconoce el jefe de gabinete de un ministro del área política-, “porque cuando recibes llamados de María Luisa Brahm respecto a metas de cumplimiento sabes que ella habla a nombre del Presidente. Pero cuando levantas el teléfono y es Fernanda Otero para retarte porque tal cuña en la tele debió haber sido así o asá, no sabes si la mandó el Presidente o corre con colores propios. Eso produce mucha incomodidad”.

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