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Vicealmirante y participación de la Armada en ejercicios de guerra: “El beneficio es tremendo”
La participación de la fragata Cochrane en los ejercicios internacionales RIMPAC y Pacific Dragon permitirá a la Armada actualizar doctrinas y capacidades operativas. El vicealmirante Daniel Muñoz afirmó que “cada peso que tú inviertas en este buque se va a ver, pero por lejos, traído como rédito”.
A mediados de junio, el buque de guerra fragata Cochrane, de la Armada de Chile, arribará al puerto de Pearl Harbor, en Hawaii, Estados Unidos, para participar en dos ejercicios de guerra internacional organizados por la U.S. Navy: RIMPAC (Rim of the Pacific, o “Aro del Pacífico”) y Pacific Dragon. En el primero, Chile ha participado de forma ininterrumpida desde 1996, cuenta en entrevista con Aquí Valparaíso el comandante de Operaciones Navales, vicealmirante Daniel Muñoz. Respecto del segundo, es la primera vez que la Marina norteamericana invita a nuestro país.
Ambos ejercicios, y el traslado del buque desde Chile hasta las islas hawaianas, se extenderán por aproximadamente cuatro meses. En ambos, la Marina nacional espera actualizar y profundizar sus conocimientos respecto a situaciones de crisis o conflicto, pero también de ayuda humanitaria. Para el vicealmirante, “cada peso que tú inviertas en este buque, se va a ver, pero por lejos, traído como rédito”.
¿En qué consiste el ejercicio RIMPAC?
―RIMPAC convoca a una serie de países para poder simular un escenario de crisis, primero, y después un conflicto internacional entre dos países. Se genera un conglomerado multinacional, y en ese escenario interactuamos, intercambiamos doctrinas, nos comunicamos, desarrollamos tácticas, desplegamos operacionalmente nuestros medios, tanto aviones como buques y submarinos, etc. Y también hacemos ejercicios de ayuda humanitaria ante desastres naturales (…). Participamos en este ejercicio, que es bianual, desde 1996, en forma ininterrumpida, excepto el 2020, por la pandemia. Ese es el contexto de la importancia político estratégica que tiene para nosotros este ejercicio RIMPAC.
¿Cómo es esa simulación de conflicto entre dos países?
―En las islas hawaianas, que son varias, se crea un mapa ficticio. Se dice “este es el país Atrux y este otro se llama Denébola”. Y estos dos países inician el conflicto. Pero son nombres ficticios. (Decimos que) el país Atrux es Estados Unidos y el Denébola es Irán, por ejemplo. Entonces, se generan situaciones como esta, porque lo que hacemos es estudiar la geopolítica, la condición del mundo, y simulamos eso.
¿Y se usa armamento?
―No se usa real, excepto en una ventana en particular donde se hace un polígono en el mar. En las aguas hawaianas tiene en el mar áreas, donde llamamos polígonos, donde ahí se hace uso de armamento y de misiles y de cañones, pero está bastante acotado y no está como parte de la simulación del ejercicio. O sea, es una ventana aparte solamente para practicar puntería (…) en el mar, en una buena extensión por la distancia, donde se practica puntería con cañones o con misiles. Pero eso queda fuera de este escenario del ejercicio. Solamente se hace en forma simulada. Pero la tecnología permite muy bien probar si tú alcanzaste al adversario o no. Si la distancia está bien medida o no. Hay árbitros que dice quién ganó y quién perdió.
¿Es una competencia?
―No es una competencia, sino una medición del éxito. Como es un conflicto simulado, un árbitro dice “ah, usted lanzó, pero no lanzó a la distancia que está diseñado su cañón. Por tanto, no le impactó al otro”. U, “oiga, usted lanzó un misil, pero había una condición desfavorable, el misil se bloqueó y no llegó a destino”. Entonces hay un árbitro que va diciendo la probabilidad de éxito de uno u otro bando.
¿Y la marina que tiene el mejor desempeño recibe algún reconocimiento?
―No, el objetivo es sencillamente interoperar. Poder comunicarnos entre buques de guerra. Tenemos que ponernos de acuerdo: qué tipo de comunicación vamos a utilizar, en qué idioma nos vamos a comunicar. Nos preguntamos, por ejemplo, ¿cómo haces para cuando aumentas la velocidad y vas a reaprovisionarte?, ¿necesitas petróleo para poder subsistir y estar en el área de operaciones? O, ¿cómo lo hacen ustedes cuando lanzan cañones?, ¿cuando emiten con su sonar o su radar? Y esas cosas se practican. Entonces, en esta instancia de traspasar experiencias, interoperar y jugar hacia un mismo bando, tenemos que ponernos de acuerdo.
¿No es poco estratégico compartir conocimientos con otras marinas del mundo? Si eventualmente el día de mañana podríamos estar en conflicto.
―No, porque tú no entregas información secreta. Hay información clasificada que no voy a compartir nunca. Pero la mayoría de la información la puedes compartir sin problema. Es más, te ayuda, porque te colocas ante un desafío real. De lo contrario no podrías poner a prueba tus capacidades. Probar cómo me comunico con un avión. Cómo le digo al helicóptero que está más adelante que tengo un blanco de interés y que él, que es más rápido, me puede ayudar. Lo que tenemos planificado, llevarlo a la práctica, es muy enriquecedor y ganamos mucho todos.
¿Y Pacific Dragon?
―Es un ejercicio del ámbito de la guerra antiaérea, pensado para batir blancos de tipo avión o misiles, incluso vehículos no tripulados, y de defensa contra este tipo de amenazas. Pacific Dragon está orientado a maximizar la defensa aérea contra blancos aéreos. Es muy cooperativo y hay una coordinación del mando y control. Entonces, la misma fragata Cochrane, una vez que termina RIMPAC, se queda en las aguas hawaianas para participar de Pacific Dragon, que es más exclusivo. Son menos países los que están involucrados, porque no todos tienen la capacidad de guerra antiaérea para poder ser incluidos en este ejercicio.
¿Y la fragata Cochrane tiene un helicóptero?
―Tiene, va con un helicóptero, y tiene capacidad de mando y control y de sensores que contribuyen a este escenario complejo de guerra antiaérea.
¿Qué se espera de la participación de la Armada de Chile en ambos ejercicios?
―Traernos experiencias en la parte doctrinal. En los procedimientos, en la forma de abordar un escenario complejo. Esperamos actualizarnos con lo que está sucediendo en el mundo, llevado a un escenario de crisis y de ayuda humanitaria. ¿Qué tecnología hay aplicada ahora para enfrentar estas situaciones? Por ejemplo, los vehículos no tripulados se están implementando en las guerras de hoy día, de Rusia y Ucrania, Irán y Estados Unidos. Es muy dinámico. La tecnología avanza tan rápido. Así que esperamos ir aprendiendo e ir implementando estas tecnologías.
Almirante, ¿cuánto le cuesta a la Armada participar en estos ejercicios?
―Está dentro de nuestro presupuesto anual. El costo es muy diverso, porque hay combustible involucrado, el combustible es caro. En costo, te podría meter un montón de cosas; el sueldo de los marinos. Así que es un valor que yo creo que no dice mucho. Lo que sí le puedo responder es que los vale, no importa el costo, digo, por supuesto que importa. Me refiero a que el valor que tiene que el Estado de Chile invierta en defensa y en particular en este tipo de actividades, el beneficio es tremendo. Este buque cumple con una serie de tareas; desde el nivel político estratégico, hace de relaciones exteriores, se implementa para la doctrina táctica de la Marina, se entrena y trae experiencias nuevas de tecnología en escenarios de catástrofe. Por tanto, la cantidad de variables beneficiosas que maneja un buque de guerra, en un escenario como este, en este ejercicio, en el otro lado del mundo, donde están nuestros intereses, es tremendo. Cada peso que tú inviertas en este buque se va a ver, pero por lejos, traído como rédito con todas estas cosas que te comento.
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