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Miércoles, 13 de diciembre de 2017 Actualizado a las 04:06

En medio de crisis del PRI

La incursión política de Adolfo Zaldívar que podría complicar a la Cancillería

por 29 septiembre, 2011

La incursión política de Adolfo Zaldívar que podría complicar a la Cancillería
Hace algunas semanas la Contraloría ordenó una investigación en Relaciones Exteriores para que clarifique si las actuaciones ligadas al PRI del embajador en Argentina transgredían sus deberes de funcionario público. Y aunque aún no hay conclusiones, el escenario le podría ser más adverso luego de su participación en el polémico consejo general de la colectividad el fin de semana pasado. Sobre todo porque él habría orquestado la apertura de puertas a un pacto por omisión con el gobierno.

Seguir los pasos de  Adolfo Zaldívar luego de su expulsión de la Democracia Cristiana en diciembre de 2007, pareció una buena idea a los  cinco diputados que 13 días después de su salida anunciaron la renuncia al partido falangista.

En la jugada,  que en ese entonces Zaldívar calificó como una “nueva forma de hacer política”, los diputados Jaime Mulet, Alejandra Sepúlveda, Pedro Araya, Eduardo Díaz y Carlos Olivares cerraron filas con el ex parlamentario y se tomaron el control  del Partido Regionalista de los Independientes (PRI). Pero mucha agua ha corrido bajo el puente, y  hoy sólo uno de los “colorines” continúa siendo incondicional al actual embajador en Argentina: Carlos Olivares, que el pasado sábado 24 de septiembre –durante el consejo general de la colectividad- fue declarado presidente del partido en reemplazo de Díaz.

Tras la expulsión del PRI de Jaime Mulet en abril de 2010, hoy los dos diputados que le quedan al partido están analizando su renuncia, decisión que según fuentes internas ya está tomada y “el tema es sólo cuando lo harán”.

Esta crisis, que incluye acusaciones por falsificación de firmas, usurpación de funciones e incompatibilidad por parte de dirigentes con cargos en el gobierno, se vio coronada con la visita de Zaldívar, que llegó al país en vísperas de fiestas patrias y que, a diferencia de Araya, Sepúlveda y Díaz, respaldó y asistió al consejo general celebrado en el Hotel Gran Palace,  que según señalan militantes de la colectividad, fue orquestado por él.

A la cita no asistieron los diputados Pedro Araya ni Alejandra Sepúlveda, que han manifestado fuertes críticas ante el rumbo que está tomando la colectividad y que, según declaraciones de Sepúlveda a La Segunda, se encuentra ligado a la “mordaza” de Zaldívar por su rol como embajador en temas como la educación, lo que lo impulsaría a abandonar “la rectificación al modelo” político por el que se descolgaron de la DC.

La crisis del PRI está marcada por una serie de acusaciones y desacuerdos que incluyen el no reconocimiento de la nueva directiva conformada en el consejo general y respaldada por Zaldívar, así como la denuncia del depuesto presidente Eduardo Díaz ante el Servel de la falsificación de su  firma para alterar el padrón electoral mientras estuvo fuera de funciones debido a una enfermedad.  Acusación que apunta a dos dirigentes del partido del círculo Zaldívar: Alejandra Bravo y Eduardo Salas.

Embajador o político

En mayo pasado los diputados DC Jorge Burgos y Juan Carlos Latorre solicitaron a la Contraloría que se pronunciara sobre las actividades políticas que realiza públicamente el embajador del país trasandino, ya que pedían determinar si vulneraba la normativa que impide a un diplomático realizar actos proselitistas mientras ejerce funciones.

En su respuesta, la Contraloría se refirió a los principios y alcances de la ley de probidad administrativa y prescindencia política respecto de embajadores y funcionarios que estarían impedidos de desarrollar actividades políticas y emitir opiniones al respecto. Además, solicitó a  Cancillería abrir una investigación interna para determinar “la eventual trasgresión de los deberes contemplados en la ley”.

Frente a esto la Cancillería emitió un informe señalando que los embajadores podían efectuar actividades de carácter político “fuera del horario de trabajo y con bienes y recursos propios”, pero de igual forma deben realizar la investigación.

Burgos explica que envió esta resolución al canciller Alfredo Moreno y “como prueba de actividad política impropia remití una entrevista que Zaldívar dio en abril en CNN, pero aún no se ha resuelto nada”. En todo caso, asegura, “más allá de lo que resuelva Cancillería creo que tenemos un embajador en visita discontinua y relativa en la sede de Buenos Aires”.

Y agrega que, según lo que se desprende del dictamen de Contraloría, “la única forma de haber estado en Chile por parte del embajador y hacer actividades de política interna es en el contexto del uso de sus vacaciones y de haberse pagado él mismo los pasajes de ida y vuelta. Si estaba en funciones no pudo haber hecho eso”.

La última estadía del embajador en el país  estuvo marcada por su presencia en el consejo general del PRI. Pero no sólo eso, ya que según fuentes internas Zaldívar se habría encargado personalmente de llamar a diversos consejeros regionales antes del encuentro e incluso en algunos casos de financiarle los pasajes para que asistieran, ya que el PRI no cuenta con recursos para ello.

Al respecto, Zaldívar señala que “participé en mi calidad de cofundador y apoyé al doctor y ex diputado Carlos Olivares. Por cierto que ayudé, al igual que otros integrantes, con recursos para poder colaborar con los gastos que se requerían, que en todo caso fueron modestos y sobrios”.

El embajador llegó a Chile el 15 de septiembre, según explica él mismo “con motivo de la visita oficial a Chile de los Ministros de Defensa, Arturo  Puricelli y de Planificación, Julio De Vido. Este último no viajó debido a que acompañó a la Presidenta Fernández a Nueva York y eso obligó a trabajar de nuevo un proyecto sobre conectividad de los túneles Agua Negra y Ferroviario de Baja Altura con funcionarios de los ministerios involucrados. El resto del tiempo lo destiné a abordar temas diversos relacionados con las relaciones bilaterales”.

Zaldívar agrega que entre los días 22 y 23 de septiembre y en vísperas del consejo del PRI viajó a Mendoza para participar en un seminario y dar una charla en una universidad. Además, el lunes pasado participó en el homenaje a ex presidentes de la Cámara y el Senado encabezado por el Presidente Sebastián Piñera, en su calidad de ex parlamentario, luego de lo cual retornó a Argentina.

En cuanto al informe de Contraloría el diplomático dice que “este es clarísimo, en cuanto sólo se puede participar en actividades políticas fuera de los horarios de trabajo y con medios propios; y por cierto todos debemos respetarlo”.

Lío de firmas y cargos políticos

La crisis del PRI está marcada por una serie de acusaciones y desacuerdos que incluyen el no reconocimiento de la nueva directiva conformada en el consejo general y respaldada por Zaldívar, así como la denuncia del depuesto presidente Eduardo Díaz ante el Servel de la falsificación de su  firma para alterar el padrón electoral mientras estuvo fuera de funciones debido a una enfermedad.  Acusación que apunta a dos dirigentes del partido del círculo Zaldívar: Alejandra Bravo y Eduardo Salas.

Este último se desempeña como asesor del ministerio Secretaría General de la Presidencia, lo que también forma parte de los reclamos que parte de los militantes, incluido el  vicepresidente de la Cámara de Diputados, Pedro Araya, critican: el hecho de que miembros del consejo nacional y dirigentes regionales trabajen como funcionarios de gobierno, “lo que generó  tensión, ya que si este es un partido independiente no puedo explicarle a la gente que tenemos un embajador del gobierno y además figuras del partido en cargos de confianza política”, explica Araya.

Tensión que creció luego de que se instalara la idea de acordar un pacto por omisión con RN y la UDI para las próximas municipales, lo que debería zanjarse en las próximas semanas. Ante esto Carlos Olivares asegura que “el sábado se ratificó la independencia del PRI frente a bloques conocidos y quedó claramente definido que no hay pacto de ningún tipo”.

Pese a ello, Eduardo Salas escribía el lunes  que “el nuevo centro que pretende el PRI para fortalecerse requiere de una alianza estratégica con la derecha”.

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